(LEAH)
-Tienes razón.-asentí.
Me sostuvo la puerta para que entrara y cerró después de él. Un camarero nos atendió.
-¿Tienen mesa reservada?
-Sí
-¿A qué nombre?
-Bieber.
-Claro, acompañenme, es por aquí.
Llegamos a una mesa y nos sentamos.
-Ahora les traigo los menús. ¿Desean algo de beber? ¿Señorita?
-Agua.-respondí.
-Una cerveza.-contestó Justin.
Volvió al poco rato con unas carpetas con el menú y nuestras bebidas.
-Elige lo que quieras, pago yo.
-Pero...-protesté.
-No hay peros.
Fruncí el ceño y sonrió. Miré las hojas con la comida y elegí los más barato.
-Yo ya lo tengo.
-Y yo.
Volvió el señor de antes.
-¿Y bien?¿Que desean?
-Una ensalada.
-¿Solo?-interrumpió Justin
-No tengo mucha hambre.
-Leah, tienes que comer más, eso es muy poco.
-Y un filete de pollo.-acepté, desganada.
-¿Y el señorito?
-Chuleta de cerdo.
-¿Acompañado con patatas o no?
-Sí.
-Está bien, ahora se lo traigo.
Recogió las cartas y se marchó.
-¿Que has hecho esta mañana?-dije, cortando el hielo.
-Montar estanterías.
-Ah.
-¿Y tú?
-Nada, estudiar.
-¿Vino...ya sabes... Tyler... al insti?
-Sí.
-¿Te ha hecho algo?-se inclinó en la mesa.
-No...
E instintivamente me pasé la mano por el cuello.Esta mañana Tyler me había arañado la nuca con bastante fuerza durante un abrazo. Por suerte, lo tapaba el pelo.
-¿Segura?
-Sí.
Nos trajeron el pedido y comenzamos a comer en silencio. Cuando fui a coger el salero mi mano y la de Justin chocaron. La aparté rápidamente y mis mejillas ardieron. Era como si con el paso del tiempo, me hubiera vuelto más vergonzosa. Al conocerle, enseguida había confiado en él, había sido más atrevida y cuando salíamos era como si una Leah tímida ocupara mi lugar.
-Ten, sirvete.-dijo, pasandome el salero.
-Gracias.
Lo añadí y se lo di, para que se pusiera él. ''Quedan tres días para que esto acabe''-pensé, y eso me hizo dar cuenta de la realidad.''Tengo que aprovecharlo''. Crucé los cubiertos sobre el plato cuando acabé. Justin había terminado antes y apoyado en su barbilla con la mano, me observaba.
-¿Lista?
-Sí.
-¿Quieres algo de postre?
-No gracias, estoy llena.
Alzó la mano para que vinieran.
-La cuenta...
Puso un par de billetes en el platito metálico y nos despedimos. De nuevo, subimos a su moto y arrancó. Me agarré a su torso y apoyé mi cabeza en su espalda. Cuando llegamos, me pude fijar que el estudio era algo parecido a una casa, casi se podría decir que era un almacén, envuelto de una valla. Justin llamó a la puerta y esperó. Un hombre, que apenas pasaría de los 30 años, nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Justin no?
-Sí.
Se dieron la mano.
-¿Y esta señorita es?
-Mi novia, Leah.
-Todo un placer.
Me dio dos besos.
-Pasad.
Lo que yo había considerado un almacén era en realidad una habitación grande, dividida en dos.
-Esta es la sala de captación insonorizada donde se graban las canciones a través de estos micrófonos.-los señaló-y se envía a la sala de control, donde está la mesa de mezclas, ordenadores, multipistas...¿Lo habéis entendido?
-Sí, he estado en una antes.-afirmó Justin.
-Bien, pues... ponte en la sala de captación, sientate en una silla enfrente de un micrófono.
Obedeció y esperó a las próximas instrucciones.
-¿Nombre?
-Justin Drew Bieber.
-¿Edad?
-19 años.
-¿Lugar de nacimiento?
-Canadá, Ontario.
-¿Instrumentos?
-Batería, piano, guitarra y trompeta.
-¿Qué canciones nos presentas?
-Heartbreaker y All that Matters.
-Coge la guitarra a tu izquierda y empieza.
Durante sus canciones, pulsó botones y movió palancas. De ahí, pasaba a su ordenador y editaba algunas cosas. Una vez acabó, se reunió con nosotros y vio los cambios que había hecho Scooter. Le enseñó los temas que había modificado, ponía diferentes sonidos de fondo que se complementaban y cambios en la ecualización. Durante varias horas, estuvieron grabando, comprobando y ajustando. A mi ya se me cerraban los ojos de puro cansancio.
-Esto es así Justin, ahora mismo, podemos firmar un contrato y publicar tus canciones al mundo, enseñarles a todos tu don o por otro lado, puedo destruir lo que hemos estado haciendo en estas últimas 6 horas y puedes marcharte a tu casa.¿Qué me dices?
Él se acercó a mí.
-¿Que me dices Leah?
Me frote los ojos.
-Creo que tienes que compartir tu voz con el mundo. Es preciosa y sería una egoísta si te dijera que rechazaras esta oportunidad. Firma.
Me besó tiernamente en los labios y me susurró un 'Gracias'. Scooter, sacó un papel de un cajón junto con un boli y se lo tendió. Lo cogió y la mano le tembló. Finalmente, firmó.
domingo, 4 de mayo de 2014
Capítulo 21:¿Nombre? Justin Drew Bieber
sábado, 26 de abril de 2014
Capítulo 20: Te quiero
Abrió los brazos y disparé. Pero no salió nada. Volví a apretar pero nada. No salía. Maldije en voz baja. Me atrapó y me manchó las mejillas. Me puse de puntillas y cuando fui a hacerle lo mismo, me besó. Sus labios, dulces por el azúcar, resultaban irresistibles. Incliné la cara hacia la izquierda y pasé la lengua por su pómulo, limpiándolo. Le di un mordisco y jadeó. Le alejé de mi unos centímetros.
-No te muevas.
Cogí un paño, lo mojé en agua y se lo pasé por la cara, quitando los restos que me había dejado. Fue su turno. Le dio la vuelta y me lo pasó suavemente por los lugares manchados. Cuando hubo acabado, lo lancé al fregadero.
-¿Qué hora es?
Hizo el ademán de sacarse el móvil del bolsillo pero no estaba allí. Caí en la cuenta.
-Lo siento, te lo cogí yo para que no se cayera.
Se lo entregué y comprobó la hora.
-Las diez menos cuarto.
-¿Ya?
-Sí.
Mi estomago rugió.
-¿Tienes hambre?
-Un poco.
Busqué algo de comida y al no haber nada interesante para comer, me preparé un sándwich. Le puse tomate, lechuga, huevo duro, jamón y un poco de mayonesa.
-¿Quieres?-le ofrecí.
-Déjame probar.
Se lo tendí. Puso su mano encima de la mía para acercarse lo más y le pegó un mordisco. Masticó en silencio y tragó.
-¿Te ha gustado?
-Me ha encantado.
-¿Quieres más?
-No gracias, me fui a tomar algo en un bar cercano cuando estábais trabajando. Me quedé lleno.
Deposité el plato vacío en el lavavajillas y como ya estaba lleno, lo programé para el lavado.
-¿Te quedas esta noche también a dormir?
-Como quieras.-dijo, esbozando una sonrisa.
-Ve tú subiendo, yo voy al baño.
Él se fue a mi habitación y yo, en el servicio, aproveché para cepillarme los dientes, peinarme el pelo (que estaba un poco pringosos por la nata), desmaquillarme y poner unas gotitas discretas de mi perfume de vainilla detrás de las orejas. Como había dejado el pijama por la mañana ya en el cuarto de baño, me cambié y fui a donde estaba Justin. Me asomé por el marco de la puerta y vi que estaba hablando con alguien por teléfono descalzo, dando vueltas y con el ceño fruncido. Entré, cerré las cortinas y me metí debajo de las sábanas. Él me vio, murmuró una última cosa y colgó. Se sentó al borde de la cama y agachó la cabeza, frotándose los ojos.
-¿No duermes bien? Te noto cansado.
-No sé, hay algo que me hace despertarme muy a menudo. No puedo dormir de un tirón.
-¿Y qué es?-pregunté, acariciándole el nacimiento del pelo en el cuello y pasando mi mano por medio de su espalda, por la columna vertebral.
-Ni yo lo sé. Al día siguiente me olvido.
-¿Y conmigo también te despiertas?
Giró su cara hacia mí.
-¿A qué te refieres?
-A que si conmigo también duermes mal.-aclaré, sintiéndome culpable.
-Duerma o no contigo me pasa. No es tu culpa.
Di unas palmaditas a mi lado en el colchón y se tumbó. Le cogí de la mano y entrelacé nuestros dedos. Eran rugosos y ásperos pero había algo que les hacía ser agradable al tacto. Acaricié sus nudillos con mi pulgar y dejé su palma reposar en mi mejilla.
-Duerme bien ángel.-dijo, antes de que me quedara dormida.
...
Cuando me desperté, me sentí con una nueva energía. No sabía explicar porqué estaba tan alegre pero me sentía nueva. Me desperecé y me fui en busca de Justin. Me asomé a la ventana y ahí estaba, en la calle, fumándose un cigarro, llevaba unas gafas de sol puestas. Silbé y cuando me vió, agitó la mano para saludarme. Tiró la colilla al suelo y la pisoteó. Jay salió de entre unos arbustos para olisquearlo y, asqueado por el olor, se alejó. Me fui a la entrada y le abrí para que entraran los dos. El primero fue Jay, tan entusiasta como siempre y se me echó encima. Me empujó con sus patas delanteras en la barriga. Casi me caigo e, intentando recuperar el equilibrio me apoyé en la pared. Me lamió la mano y le acaricié la cabeza. Después entró Justin.
-Buenos días preciosa.
Se había cambiado de ropa a una camisa blanca, unos pantalones de cuero negros y unas Adidas negras. La cadena estilo militar colgaba de su cuello y tintineaba junto con otro collar. Lo miré, era una cruz. No sabía que era creyente.
-¿A que hora te despertaste?
-Sobre las cinco de la mañana. He ido a mi casa a cambiarme y he aprovechado para traerte un cruasán. Está en la mesa.
-Gracias. ¿A que hora tienes la reunión con Scooter?
-A las cuatro y media.
-Yo acabo el insti a las tres... podrías pasarme a recoger.
-¿En serio?-preguntó, alzando las cejas.
-¿Porqué no?
-Pensé que no querías que me vieran...
-Me da igual. Voy a ducharme.
Tan solo me lavé el pelo, me puse perfume, me maquillé discretamente y me vestí con una camisa corta negra (que por suerte no dejaba ver mis moratones), unos pantalones largos color granate y las ya habituales Converse negras. También me puse un collar plateado de cadena y unos pendientes. Bajé y me comí lo que me había traído bajo su atenta mirada. No dejaba de observarme y me sonrojé.
-¿Porqué me miras?
-Por nada.-dijo, sacudiendo la cabeza.
-Ahora vuelvo.
Me cepillé los dientes rápidamente y fui otra vez con él. Estaba de pie, mirando por la ventana. Tenía las gafas sobre la mesa y pude ver su cara. Tenía unas profundas y marcadas ojeras y los ojos enrojecidos. Suspiró, se puso las gafas de nuevo y miró su móvil para comprobar la hora. Entré y rodee su cuello con mis brazos. Le abracé, quería decirle tantas cosas, que todo iría bien, que no se preocupara, que me tenía a su lado pasara lo que pasara, que podía confiar en mí. Si tan sólo supiera lo que pasaba, podría ayudarle. Buscó mi boca y unió nuestros labios en un beso desesperado. Dejó sus manos en mis mejillas y me besó la frente. El molesto claxon del Fiat 500 de Vanessa nos interrumpió. Cogí mi mochila y me despedí.
-A las tres en mi insti ¿no?
-Allí estaré.
-Te quiero.
No esperé respuesta y cerré la puerta.
...
Y allí me encontraba, en la entrada que daba al parking del instituto. Me balanceaba sobre los pies nerviosamente y no paraba de consultar el reloj. Había salido un poco antes porque el profesor estaba enfermo y había decidido esperarle fuera. Sonó el timbre que señalaba el fin de la jornada y la gente comenzó a salir. Saludé a varias personas y seguí aguardando. De pronto, un rugido de una moto se escuchó por encima de todos los sonidos. Lo reconocería donde fuera. Esa moto se abrió paso entre la multitud y se paró delante de mí. Justin estaba sobre ella, inclinado en el manillar.
-¿Preparada?
-Sí.
La gente nos miraba, curiosa. Seguramente se preguntarían quién era el chico y qué iba a hacer. Aunque dijera que no, mi reputación me importaba, había tardado años en ser la más popular y en un segundo se podía ir todo al traste. Cerré los ojos , pasé una pierna al otro lado del asiento y me senté. Rodee su espalda con mis brazos y me agarré. Hizo sonar el motor varias veces para que se apartaran y arrancó. Al poco rato, aparcó enfrente de un restaurante.
-¿Qué hacemos aquí?
-Tendrás que comer algo antes de ir al estudio.
sábado, 19 de abril de 2014
Capítulo 19: Dispara
(JUSTIN)
La abracé y la besé. Estaba desbordante de alegría. Se retorció y se separó.
-¿Has fumado?-preguntó
-Sí ¿Porque?
-Lo noto.
Apoyó sus manos en mi pecho.
-Te late el corazón muy rápido. ¿Tan nervioso estás?
''Eres tú''quise decir''eres tú la que me hace estar así'' me mordí el labio inferior.
-Sí.-respondí.
Sonrió afablemente.
-¿Que canciones le vas a enseñar?
-Probablemente la de 'Confident','All That Matters' y 'Heartbreaker'
-Guay.
Sonó el claxon de el coche de su amiga y se puso de pie de un salto.
-Luego nos vemos.-se despidió.
La cogí de la mano y la giré hacia mí.
-¿Y mi beso de despedida?
Sorprendida, me dio un pico pero retuve sus labios un rato más. El incansable claxon volvió a sonar y la solté.
(LEAH)
Monté en el coche de Vanessa con un suspiro.
-¿Que pasa?¿Porqué has tardado tanto?
-No encontraba mi chaqueta.
Cuando llegamos al instituto, me despedí de ella y me encaminé hacia mi clase de matemáticas. Saludé a Isa y me senté a su lado. Ella, tímida, me devolvió el saludo y se subió las gafas. Al poco rato entró el profesor y todos nos pusimos rectos en la silla y bien colocados. Empezó a explicar la lección de hoy que trataba de las ecuaciones. Me preparé para una clase aburrida. Al final, dio unos golpecitos en la mesa pidiendo atención.
-En este trimestre, se contará tanto el trabajo individual como por grupos. Por eso, quiero que me hagáis una presentación por parejas de la sucesión de Fibonacci. Tendrá que incluir como mínimo 3 diapositivas con un máximo indefinido que luego expondreis en clase.
Todos se revolvieron en sus asientos y un murmullo recorrió el aula.
-¿Vas conmigo?-pregunté a Isa.
-¿Lo dices en serio?
-Claro.
El tutor nos interrumpió.
-Se expondrá la semana que viene, el martes. Y nada de copiar y pegar información de Wikipedia, eso también lo sé hacer yo.
Carraspeó y recogiendo sus libros, marchó hacia su próxima hora.
-¿Quieres pasarte por mi casa esta tarde? Lo digo para quitarnoslo ya de encima.
-No sé donde vives.
-Podemos ir juntas caminando después de clase.
-Entonces vale.
Jessica se me acercó.
-¿Haces el trabajo conmigo?
-Lo siento, voy con ella.-dije señalando a mi compañera de pupitre.
-Ah, de acuerdo.
Le dirigió una mirada fría y se fue.
-Creo que no le he caído bien ¿Seguro que no lo quieres hacer con ella? Lo puedo hacer sola, estoy acostumbrada.
Bajó la vista y su rostro se ensombreció.
-Por supuesto que no. Te lo he prometido.
...
Al terminar, me reuní con Isa a la entrada del instituto y después de avisar a Vanessa de que no iría con ella, partimos hacia mi casa. Al principio se formó un silencio incómodo pero decidí romper el hielo.
-Hace buen día.
-Sí, pero suelo preferir la lluvia.
-A mi también.-reconocí-leyendo un buen libro y con una taza de té o chocolate caliente.
''Y con Justin''pensé. Me mordí la lengua.
-¿Que tal con tu familia?
-Mi familia es una mierda. No le importo a nadie. Soy como un hijo no deseado.
-Vaya, lo sientoY qué?¿Hay algún chico que te gusta?-pregunté inocentemente, como quien no quiere la cosa.
-No... bueno, hay uno, pero no sabrá ni que existo. Me parece guapo, nada más.
-¿Quien es?
-Tu novio...
-¿Mi qué?
-Tyler.
-¿Pero qué? No somos novios, creo que lo dejamos o algo así. Él me engañaba. Isa, no conviene relacionarte con personas como esas. Es un monstruo.
-¿Y como lo sabes?
Solté el aire y se lo conté.
-Tyler...me pega.
Se tapó la boca, horrorizada. Me levanté la camisa y le dejé ver una mancha morada y azulada, justo al lado del ombligo. Ahogó un grito.
-Esto es de este patio.
-Leah, tienes que contárselo a la policía.
-No puede controlarse, eso es todo. No le digas nada a Justin por favor...
-¿Justin?
-Ahora le conocerás.
Aunque ya sabía que le conocía, toqué al timbre, ya que me había olvidado las llaves y esperamos a que nos abriera. La puerta se abrió con un chasquido y un joven guapísimo con el cabello color miel nos recibió con una amplia sonrisa. Vi que se había cambiado de ropa, por un camisa negra con la palabra NEO estampada a un costado y unos vaqueros del mismo color. Le seguían sus habituales Supra lilas. Iba un poco despeinado y se le notaban las ojeras.
-¿Isa?¿Eres tú?
-¿Justin?¿Qué haces aquí?¿Tú y ella sois...?
Me miró y suspiró.
-Sí
Se apartó a un lado para que pudiéramos pasar y entramos.
-Hemos venido a hacer un trabajo.
-Ah.
-Sientete como en casa.-le dije a mi compañera- como habrás visto estamos en obras y está todo patas arriba. Justin es el...arquitecto, pintor y diseñador a la misma vez.
Le enseñé el camino a mi habitación y dejé que se pusiera cómoda.
-Voy abajo a por el portátil y el cargador y ahora vuelvo.
Bajé dando saltitos por las escaleras. Busqué mi portátil, mierda, todo estaba empaquetado y no sabía que en qué caja estaba. Fui al trastero y miré entre todo.
-¿Buscas algo?
Unas brazos fuertes y varoniles me rodearon la cintura. Acaricié sus manos y apoyó su barbilla en mi pelo. Me di la vuelta y le besé. El sabor amargo de su boca a causa del tabaco había desaparecido y ahora sabía a menta. Me reclinó contra la pared y me besó el cuello. Sus manos viajaron por mi espalda, apretándome contra él. Le di varios besos cortos en los labios y le alejé unos centímetros de mí para recuperar la respiración. Una sonrisa maliciosa apareció en su cara.
-¿Que buscabas?
-Mi portátil
-¿Uno blanco?
-Sí
-Está por aquí.
Abrió una caja al azar y lo sacó, junto con su cable.
-Aquí tienes.
Me lo entregó.
-Gracias.
Le di un beso en la comisura del labio y cuando me dirigía hacia mi habitación de nuevo, me paró, soltó la goma que retenía mi pelo y me deshizo la trenza. Ahora fue él quien me besó, pero esta vez en la coronilla.
-Así mucho mejor.
Y me dejó ir. Cuanto habría deseado que no estuviera Isa y pasar la tarde con él. Suspiré y subí de nuevo.
-Lo siento.-me disculpé-pero tardé en encontrarlo. Estaba empaquetado.
-Creo que también encontraste otra cosa.
Me había pillado. Enrojecí.
-Lo siento.
-No pasa nada. Por cierto, deberías mirarte en el espejo
-¿Porqué?
Curiosa, me miré en el espejito de mi cuarto. Al principio no vi nada, hasta que me aparté el pelo. Me había hecho un chupetón. Me sonrojé más aún. Por esó me había soltado el pelo.
-Le mataré. En fin, vamos a hacer el trabajo.
Comenzamos a hacer el trabajo. Era fácil hacerlo con ella porque no se dejaba distraer por nada y era muy detallista. Cuando lo tuvimos casi acabado, como ya era tarde, decidimos dejarlo para otro día. Me despedí de ella y fui a buscar a mi "novio". El primer lugar que se me ocurrió fue ir a la cocina. Allí estaba Justin, sentado en una silla, con el móvil a punto de caersele de la mano y la boca entreabierta. Lo más cómico de todo era que estaba dormido. Para comprobar, agite una mano delante suya y ni se immutó. Se me ocurrió una idea brillante para mi venganza. Cogí su móvil delicadamente (que por cierto, al mirarlo detenidamente, comprobé que era un IPhone 5) y lo guardé en mi bolsillo trasero. Rebusqué en la nevera el bote de nata hasta que di con él. Lo agite y lo abrí mientras me aguantaba la risa. Suavemente, fui poniéndole la nata en una mano. Le puse en la otra también y para acabar un poco entre sus labios. Se removió en su asiento y frunció el ceño pero no se despertó. Se frotó con el dorso de la mano y eso ya sirvió para que se manchara. Tenía un sueño profundo porque siguió durmiendo pacíficamente. Le hice cosquillas en la nariz y ahora si que reaccionó. Se rascó y se embadurnó entero. Abrió los ojos, sorprendido y se miró.
-¿Pero qué...?-logró balbucear, teniendo en cuenta que tenía la boca llena. Me vio y sonrio- Diablilla.
Huí pero me agarró justo a tiempo. Alzó la mano para mancharme. Bajé la cabeza y su palma acabó en mi pelo, dejándolo pringoso. Grité y cogí el bote de nata.
-Atrás, o disparo.
-Dispara.
sábado, 12 de abril de 2014
Capítulo 18:Scooter Braun
(LEAH)
-Nada, estuvimos hablando.
Por su cara, deduje que no me creía.
-Tengo hambre, voy a comer algo.-atajé.
Fui a la cocina y sobre la mesa, vi el libro que había comenzado esta mañana. Lo aparté a un lado y busqué en la nevera algo de comer. Cogí un plato de espaguetis y le puse un poco de salsa de tomate encima. Lo metí en el microondas y le di a calentar un minuto. Aguardé y pasado ese tiempo me lo comí todo. Subí a mi habitación y puse la radio. Canté al son de ''Talk dirty'' de Jason Derulo mientras recogía y ordenaba todo.
-Cantas muy bien.
Avergonzada, bajé el volumen y seguí con lo mío.
-¿Cuando estará arreglada la guitarra?
-No sé, dijeron que me llamarían
-Ah.
(JUSTIN)
Me acerqué por detrás y la agarré de la cintura. Le aparté el pelo y la besé en la nuca.
-Te invito a cenar.
-¿Ya? Si acabo de comer.
-Tú no miras mucho el reloj ¿no? Son las 7:30.
-¿Enserio?
-¿Porqué tendría que mentirte?
Suspiró y se dio la vuelta. Sonrió levemente y me abrazó.
-Entonces...¿te apetece?
-Me encuentro mal.
-¿Que te pasa?
-Me duele la cabeza.
Le apoyé la mano en la frente. Estaba caliente.
-Túmbate en la cama. Yo mientras voy al baño a por agua.
-Esperate hasta que me ponga el pijama.
-Vale
Fui al baño, me mojé las manos en agua fría y volví. Se la apoyé en la frente y la refresqué. Me cogió de la mano y la dejó en su mejilla, besándola.
-Gracias.
-De nada
-Quedate a dormir porfa.
-Como quieras.
Me quité la chaqueta y los zapatos. Mi camisa de trabajo, manchada por la pintura, realmente no tenia buen aspecto así que opté por quitármela. Me metí debajo de las finas sábanas a su lado y la estreché entre mis brazos.
-¿Que quería Jonathan?-insistí.
-Nada, sólo me dijo que ayer habías ido a su casa.
-Cierto.-reconocí.
-Y que tú y Clara...
Agachó la cabeza y no dijo nada más.
-Solo hablamos.
-No es lo que dijo él.
-No tienes que creerle, solo hablamos. Mira.
Tironee suavemente de su pelo y hice que me mirara la mejilla. Ahí, entre el ojo y la boca, se podía ver la ligera marca de un bofetón.
-Me lo dio ella cuando le dije que no quería nada.
-Entiendo.
Aliviada, soltó otro suspiro. Rió y su risa sonó como el tintineo de miles de cascabeles.
-¿De qué te ríes?
-De que con todos estos tatuajes pareces una galería de arte.
-Si que cambias de tema rápidamente.-bufé.
-Pareces un Picasso.
-Un Biebercasso.
-Me gusta como suena.
En ese momento, entró Jay en la habitación, dio un salto y se colocó a los pies de la cama, proporcionando un calor muy agradable. Leah me besó el pecho y cerró los ojos. Poco a poco, yo también me fui quedando dormido
...
Cuando me desperté, estaba completamente desorientado. No recordaba nada, ni de haber ido a mi casa por la noche. Me fui situando al notar al cachorro a mi lado, acurrucado. Me di la vuelta para buscar a Leah con la mirada y la encontré. Estaba apoyada en su ventana, con los ojos cerrados, soñolienta. Una leve sonrisa colgaba de esos labios tan besables que tenía. Apenas iba cubierta de una camisa grande, sencilla y blanca y unos pantalones cortos y negros. Por la tenue luz que provenía del exterior, podía admirar sus curvas perfectamente dibujadas debajo de la tela de el improvisado pijama. Su pelo, despeinado, caía sobre su espalda y hombros con gracia y su piel parecía poder acariciarse con la mirada. Era hermosa, tenía que reconocerlo. Me respaldé sobre mis codos y la miré, atento a sus reacciones. Se estiró con la elegancia de un gato y bostezó. Me tumbé otra vez y me hice el dormido. Con un ojo entreabierto, vi como cogía su ropa y se iba, seguramente al baño. Cuando cerró la puerta, me incorporé y me senté en el borde de la cama. Era el tercer día del trato. Cuatro días y todo acabaría. Me desentumecí y cogí un cigarrillo de la chaqueta. Lo encendí y me asomé por la ventana para que no se quedara el humo en la habitación. Hice varios aros en el aire, que se fueron expandiendo hasta desaparecer. Dejé que la ceniza cayera y tomé una honda calada. Expulsé el aire y tiré la restante colilla fuera. Oí un caturreo alegre.mi corazón se aceleró y me giré. Leah había entrado al cuarto y solo la cubría una toalla. Era evidente que se había duchado. Se paró en seco al verme.
-Pensé que seguirías dormido.
No respondí. Aquello era una situación un poco embarazosa y violenta. Tragué saliva. El agua que caía empapaba el suelo. Fue entonces cuando vi una arañazo en su pierna. Estaba rojo y no tenía buen aspecto.
-¿Cuándo te has hecho eso?-la señalé.
-Ayer.
-¿Te lo hizo él?
-No, fue con el cristal de un vaso roto. Y ayer Tyler no vino a clase.
-Deberías cuidarlo.
-Si, ahora iba a ponerme crema...
-Ah, bien...
-Yo ya me iba, se me olvidó el pantalón.
-De acuerdo, ahora me pongo la camisa y bajo. ¿Te preparo algo de desayunar?
-Unos cereales con leche porfa.
-Vale.
Y se marchó. Fue como si todo se quedara sin energía. Como si al irse, todo fuera más frío, más triste. Le rasqué entre las orejas a Jay, que emitió un gruñido.
-¿Que me está pasando Jay?
Me lamió la mano y gimoteó.
-Yo tampoco lo sé amigo.
Me puse la estropeada camisa, cogí mi móvil y lo puse en el bolsillo trasero. Bajé y busque en los armarios hasta que encontré un tazón, una cuchara y los cereales. Encontré la leche en la nevera y se lo serví. Me senté en la silla paralela donde se sentaba ella normalmente y la esperé. Bajó a los pocos minutos, vestida con unos pantalones ajustados, una camisa blanca con el símbolo de Chanel, una cazadora negra y unas Converse negras. Su pelo, aún mojado, estaba atado en una trenza que llevaba recogida en un lado.
-Me gusta tu chaqueta.
-Gracias, la tenía perdida en el armario, ni me acordaba. Además, se parece a la tuya.
-Tienes razón.
Se sentó enfrente mía y comenzó a comer con gran devoción y voracidad.
-Mmm...perdona ¿Quieres?
-No gracias. Ya desayunaré algo por ahí.
-¿Que hora es?
-Menos veinte.
-Queda tiempo.
Recogió y lo puso en el lavavajillas. Se sentó en mi regazo de sopetón y hice una mueca de dolor con el impacto de su cuerpo.
-Lo siento, estoy bastante eufórica hoy.
-Lo veo.
Se frotó el trasero sin ningún disimulo y se quejó.
-Ahora por tu culpa me duele el culo.
-Que discreta. ¿Encima por mi culpa? Si has sido tú la que se ha tirado como una loca encima mío.
-Pero eres tú el que...vale, no tengo excusa. ¿Qué tal la música?-cambió rápidamente de tema.
-Genial, el martes volví a actuar en un bar. Casualmente pasaba por allí un productor musical que se ha interesado por mí. Me ha dado su tarjeta y dice que mi voz no hay que desperdiciarla.
-¿Como se llama?
-Scooter Braun.
-¿Le llamarás?
-No lo sé. ¿Que piensas?
-Que no tienes que perder esta oportunidad. Venga llamale ahora.
-¿Enserio?
-¿Que va a salir mal?
(LEAH)
No muy convencido, sacó el móvil y marcó su número, se lo sabia de memoria. Esperó y por fin le respondió. Me pegué a su oído para oír lo que decían.
-Scooter Braun al habla.
-Buenos dias. Soy Justin, Justin Bieber.
-¡Ah sí! Ya me acuerdo de ti. ¿Te pensaste mi oferta?
-Sí, y es por eso por lo que le llamo. Me gustaría aceptarla.
-¡Genial!Me interesaron mucho tus canciones y la mente tan creativa que tienes. Pasate mañana por mi estudio y hablamos cara a cara.
Le dictó una dirección de la cual me olvidé al segundo. Después de despedirse y colgar, le besé.
-¡Perfecto!-exclamé.
-Uff...estoy nervioso. Mira.
Extendió las manos y pude ver como le temblaban ligeramente.
-Prometeme que mañana me acompañarás.
-Si es lo quieres...
Dejó escapar un largo suspiro.
-Creo que ha sido la conversación más breve que he tenido.
viernes, 4 de abril de 2014
Capítulo 17: ¿Porqué no está conmigo?
(LEAH)
-No sé.-bostezé.-creo que tomaré el sol.
-Túmbate, yo te pondré crema solar.
Me tendió una toalla sobre en la hierba y me tumbé de espaldas. Agarró el bote que estaba en las mesa (seguramente lo había traído mi madre) y aplicándose un poco de crema en la mano, empezó a masajearme. Solté un largo suspiro y cerré los ojos. Los movimientos circulares que me hacia eran muy relajantes. Bajó por las piernas y frotó bien. Y con el agradable momento y el sol, me fui quedando dormida.
...
Desperté cuando noté que alguien me sacudía. Era mi madre.
-Cariño, son las 6;30.
Refunfuñé un ''ahora voy'' y me estiré. Noté que sujetaba fuertemente una notita con la mano y lo abrí.
"Ángel, he visto que te has dormido. Me he tenido que ir. Volveré mañana. Felices sueños. Luv u.Justin''
La apreté contra mí y sonreí.
-Leaaaah.
-¡Ya voy mamá!
Recogí la toalla y entré.
-Ven al salón, corre.
-¿A que tanta prisa?
Me senté en el sofá y la observé, impaciente. Me entregó una caja, con un lazo. Abrí los ojos como platos y grité.
-¡Sí!
Era el IPhone(blanco), lo cogí y lo encendí.
-Gracias mamá.
-De nada cielo. Ahora ve a tu cuarto, estarás deseando estrenarlo.
Subí a mi cuarto y me tiré a la cama bocarriba. Le puse la tarjeta y empecé a descubrir mi nuevo móvil. Al cabo de un rato lo dejé. Me aburría y eso que había estado súper emocionada días antes. Notaba que me faltaba algo, me faltaba Justin.¿Que estará haciendo?¿Con quién estará?¿Porqué no está conmigo? Me puse bocabajo. Tenía una sospecha de con quién estaba y no quería ni pensarlo. ''Total'' pensé ''no estamos saliendo de verdad, puede hacer lo que quiera''. Miré mi agenda, sobre la mesa. Busqué entre sus páginas el número que había apuntado semanas atrás. Por fin lo encontré. ¿Le llamo?¿O no le llamo?¿Le llamo?¿O no? Reprimí mis impulsos y tiré la agenda bien lejos. Pero no pude y le llamé. Esperé. ''Que no esté con ella, que no esté con ella''deseé. Un pitido intermitente marcaba la llamada. Me picaban los ojos y me enrojecían a una velocidad alarmante.
''El teléfono que ha solicitado esta apagado o fuera de servicio. Por favor, llamé más tarde o deje un mensaje después de la señal''
Colgué con lágrimas de impotencia cayendo sobre mis mejillas. Mi estómago rugió y no le hice caso. Me sequé y me metí de nuevo bajo las sábanas. Cerré los ojos.
...
Desperté en el suelo con las mantas liadas en mi cuerpo. Miré mi despertador y eran justo las 6 y tenía mucha hambre. Seguía en bikini y me cambie a unos vaqueros cortos altos y una camisa con estampado de mariposas. Mi pelo se había estropeado por el cloro, me lo lavé y lo enrollé en una toalla. Bajé después de haberme puesto unas Vans. Me calenté un poco de leche y comencé a devorar galletas. Cogí la taza del microondas y sople con ciudado. Eché un vistazo por la ventana , tropecé y se me cayó la taza al suelo, haciéndose añicos. Solté una palabrota cuando un pedazo de porcelana me arañó la pierna y hizo un corte. Fui al baño, abrí el botiquín y me puse desinfectante. También me había quemado y me puse crema. Me lo tapé con una venda y subí a ponerme otros pantalones. Después limpié y recogí todo. Apenas eran las 7 de la mañana. Me quité la toalla del pelo que ya estaba seco y me peine y le di forma con el secador. Como me aburría, cogí un libro al azar de mi estantería. Me había tocado "Nunca digas nunca" de Amy Lab y lo empezé a leer. Estaba tan absorta con lo que tenía delante que no noté que alguien entró en casa. Me abrazó por la espalda y me plantó un beso en la mejilla.
-Buenos días ángel.-saludó Justin
-Buenos días.-contesté sin apartar la mirada de las páginas.
-¿Que lees?-preguntó, arrebatandomelo de las manos.
Hice un puchero y me di la vuelta.
-Un libro.
-Eso ya lo veo. ¿No tendrías que estar en clase?
-Todavía me queda tiempo.
-Son las 8 en punto por si quieres saberlo.
-¡¿Qué?!
Miré el reloj alarmada. Tenía razón.
-Mierda ¿Y Vanessa? Se supone que es ella quien me lleva.
-Moto a domicilio señorita.¿Te llevo?-se ofreció.
-¿En serio?
-Por supuesto. Vámonos.
Cogí mi mochila, cerré la casa con llave y me subí detrás de él . Arrancó con un suave rugido y cerré los ojos. No me gustaba ir sin casco. Partió a toda velocidad y cuando llegó, tuve que parpadear varias veces. Bajé un poco mareada.
-Eh...gracias.
-De nada. Corre, que llegarás tarde a clase.
-Ya he llegado tarde.
Me giré pero me retuvo por el brazo.
-Oye, y si me entero de que ese cerdo te ha puesto un dedo encima, se lo devolveré, multiplicado por mil. ¿Entiendes?
-Sí.
Me besó la frente dulcemente.
-Venga, entra.
Y poniendo el pie en el pedal, marchó. Suspiré y entré.
...
Las clases se me hicieron eternas, como de costumbre, pero en especial, hoy más. No podía imaginar lo que pasaría estos 6 días que estaría con él. Cuando por fin sonó la campana que anunciaba el fin, pegué un bote en el asiento y salí a paso veloz (lo más dignamente que pude) por los pasillos. Me despedí de varias personas y llegue a la entrada del instituto.
-¡Leah!
Vanessa llegó resoplando y agarrándose del costado.
-Esperame.
-Por?-pregunté un poco confusa.
-No sé...quizás porque te llevo yo a casa.
-Ah sí...es verdad.
-¿Que te pasa hoy? Estás como distraída. En las nubes.-dijo mientras nos dirigíamos al parquíng.-has llegado tarde, has dado la respuesta equivocada en Mates 3 veces, casi te duermes, has confundido a una persona..
-Fuiste tú la que no se acordó de llevarme.
-Te he repetido cien veces.-puso los ojos en blanco.-que llamé a tu casa para avisarte.
-Si yo no lo escuche fue por algo.
-No pienso discutir contigo porque tienes la batalla perdida.
Aparcó frente a la puerta y salí.
-Hablamos¿Vale?
-Vale.
Nada más cerrar, oí un alegre silbido proveniente del salón. Me dirigí allí y pude comprobar que habían dos personas. Justin estaba arrodillado en el suelo, y le estaba poniendo las patas a lo que parecía una silla, mientras, canturreaba alegremente. Al otro lado, estaba Jonathan, con cara de pocos amigos. Su cara resplandeció al verme y sus habituales hoyuelos aparecieron.
-¡Leah!
Cruzó en dos zancadas la habitación y me abrazó.
-Tengo que hablar contigo.
-Pues habla.
-Aquí no, en privado.
Justin le miró con cara de "no te pases" antes de volver a lo suyo. Puso la silla de pie y empezó con otra. Conducí a Jonathan hasta el jardín y le invité a sentarse en una tumbona. Arrastré una y me coloqué delante de él.
-Cuando quieras.
Aguantó la respiración y la soltó de golpe. Me puse nerviosa, parecía estar a punto de decir algo importante.
-Me acabo de enterar de que estás saliendo con Justin...
-Durante una semana.
-Es lo mismo...y no se si debería decírtelo pero... se está viendo con mi hermana.
Suspiré de alivio.
-Aaah...eso.
-¿Como que eso? No se si me has escuchado bien.
-Perfectamente. Ya lo sabía.
-¿Pero cómo?
-Lo deduje
-¿Y no te importa?
-Me dijo que iba a detenerla, parar todo lo que tenían.
-¿Y si te digo que ayer vino a mi casa?
Mi corazón dio un vuelco. Lo que me temía.
-Solo fue a hablar.
-¿Ah sí? No parecía ser eso a medianoche.
Me quedé sin aliento.
-Eso no es verdad.
-¿Crees eso?
No sabía qué creer ni a quien creer. Mientras mi mente me decía una cosa, mi corazón otra. La cruda y dura realidad.
-Yo no sé que creer.-evité mirarle a los ojos.
-Eh.-dijo sentándose y acariciandome la espalda-no quería ser tan brusco. Solo quería informarte. Leah, hay chicos peleando por ti mientras estás con uno que te engaña y miente.
-Prefiero vivir una semana de mentira antes que estar sin él.
-¿Le quieres?-preguntó, dolido.
-¿Y a ti porque te importa?
-Porque yo...
No pudo acabar la frase porque me fijé que Justin estaba en la puerta de la terraza,cruzado de brazos, observándonos.
-Creo que me tendría que ir.-comentó Jonathan.-ya hablamos ¿Vale?
Le abracé y le susurré en la oreja.
-Gracias por habérmelo dicho.
-De nada.
Me besó la mejilla y pasó por al lado de Justin, empujándole en el hombro.
-¿Que quería?
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¡Lo siento!Siento no haber escrito estas últimas semanas pero he estado a tope de exámenes y he estado estudiando. Por si fuera poco, mis padres están de un humor de perros y parece que todo lo hago mal. Me han castigado sin tablet ni portátil durante una semana porque consideran que mis notas no son los suficientemente buenas (excelentes y notables) y tengo mala actitud >.> en fin, espero que os guste y plus!! Comentad!! Besitos de coco < 3<3<3
sábado, 15 de marzo de 2014
Capítulo 16: Cuanta menos ropa, mejor
(LEAH)
-Creo que es hora de que nos vayamos.-dijo.
-Yo...siento si he hecho algo mal...
-Tranquila, yo no estoy acostumbrado...desde de la última vez que...necesito ir poco a poco.
-Quizá te exigí demasiado.
-Son solo siete días ¿no?-sonrió forzadamente.
-Sí.-me vi resignada a admitir.
Fuimos de vuelta a mi casa. Al llegar bajé inmediatamente.
-¿Quieres pasar?-pregunté.
-¿Porque no?
Aparcó la moto mientras yo abría la puerta. Entramos y cerré. Pasamos al salón y descubrimos que no estábamos solos. De una radio colocada encima de una caja, salía música clásica y de la cocina procedía un canturreo.
-Hola mamá.-saludé.
-Leah, cariño ¿Que tal? Vaya ¡Justin! Que sorpresa más agradable. Hacía tiempo que no te veía.
Le dio dos besos.
-¿Que cocinas mamá?
-Me estaba preparando unas tortitas. ¿Queréis?
-No gracias, Justin trajo unos pasteles...
-Muy amable por tu parte, no tienes que molestarte.
-No es ninguna molestia.
Me acarició el brazo y me dio un beso en la coronilla. Como mi madre estaba de espaldas, no vio nada.
-¿Y papá?
-En el trabajo, tenía una reunión de empresa.
-Ah, vale.
-¿Y que habéis estado haciendo vosotros dos?
-Ehm...nosotros...
-Hemos dado un paseo, Leah me ha enseñado la zona, no la conozco muy bien.
-¿Y que?¿Te ha gustado?
-Es bonito y hay un parque que no está mal, seguramente llevaré allí a mis hermanitos.
-Seguro que se lo pasan bien.
-Seguro.
-¿Harás algo esta mañana mamá?
-No lo se aún ¿Y esa pregunta?¿Ya quieres deshacerte de mí?
Eso era justo lo que quería, aprovechar el tiempo con Justin. En cambio, bajé la cabeza porque sabía que si me miraba, mis ojos me delatarían y respondí:
-Claro que no.
-Podríamos bañarnos en la piscina. ¿Te apuntas Justin?
-¿Porqué no?
-Bien, te daré un bañador de mi marido.
Subí las escaleras de dos en dos y me metí veloz en mi cuarto. ¿Y ahora cual me ponía? ¿El azul sin tirantes?¿El corto? ¿El naranja?¿Que color realzaría mi piel? ¿Escote corazón? ¿Escote de pico? Rebusqué entre lo que tenía. Cogí uno blanco. ''Perfecto'' pensé. Me cambié a toda prisa y me miré al espejo. Era uno sencillo pero me gustaba.
Bajé y miré en el jardín, nadie a la vista. Comencé a caminar, con intención de ir a la piscina, cuando, de repente, se abrió la puerta de las caseta. De ella salió Justin y me quedé inmóvil en mi sitio. Iba vestido con uno de los bañadores hawaianos de mi padre. Le quedaba un poco ridículo y caminaba como un pingüino. Cuando me vio, sonrió y se dirigió hacia mí. Me acaloré y de repente, me dio vergüenza. Cruzé las piernas y me puse los brazos en jarras, intentando ocultar mi cuerpo. Mis mejillas ardieron cuando se inclinó para darme un beso breve y casto en los labios.
-¿Que tal me queda?-preguntó haciendo posturitas estúpidas y con voz pija.
-Osea te queda es-tu-pen-do.-respondí con el mismo tono de voz.
Reímos.
-Tú estás fabulosa. En serio, estás hermosa.
-¿Acaso no lo estoy siempre?-dije con chulería.
-Por supuesto, pero especialmente hoy, más.
-¿Te gustan las chicas en bikini?
-Cuanta menos ropa, mejor.
Me sonrojé violentamente. Por suerte, en ese preciso momento apareció mi madre, interrumpiendo, cosa que agradecí.
-Menos hablar y más nadar.
Nos empujó a los dos. Intenté de zafarme y grité, pero caímos juntos. Todo me pareció a cámara lenta. El agua y el silencio nos envolvieron, dejé los ojos abiertos y vi como miles de burbujitas subían hasta la superficie, haciendo de eso, un momento mágico. La cara de Justin era borrosa , aun así, pude ver como su pelo se revolvía y los músculos de sus brazos se tensaban al agarrarme para que no me separara de él. Rocé las pequeñas losas del suelo con el pie y nos impulsamos hacia arriba. Respiré aire fresco, llenando mis pulmones.
-¡Mamá!
Miré alrededor, mi madre había cambiado de opinión y yacía en una hamaca, tomando el sol.
-Vas a tener que disculparla, no siempre es así. Tiene que haberle pasado algo muy bueno para que esté así de alegre.
-Tranquila, estoy acostumbrado a causar sensación entre las mujeres.
Le salpiqué y reí.
-Bobo
-Es broma. ¿Una competición hasta el otro lado?
-Vaaale.
-3...2...1... ¡Ya!
Empecé a nadar antes de que gritara el ''ya'' y le oí gritar un ''Eso es trampa'' . Di unas brazadas y llegué al final, donde no tocaba fondo.
-Tramposa. Eso no vale.
-Sí que vale. Tú no me dijiste nada de que no se podían hacer trampas.
Entrecerró los ojos, desafiante. De repente, se fue hacia el otro extremo. Se quedó allí, mirando algún punto detrás de mi tranquilamente. Me reuní con él.
-¿Te has enfadado?
No respondió.
-Perdoname,
Nada.
-¿Y mi madre?
-Se ha quedado dormida en la tumbona.-se dignó a decir.,
-¿Que te pasa?
-Nada.¿Y a ti?
Fijó su mirada en mí y sus ojos centellearon bajo el reflejo del sol.
-Puedo llorar, suplicándote que me perdones si eso te hace sentir mejor.
Su rostro cambió de desafiante a serio.
-No merece la pena. No llores por una tontería como esta y no llores por un idiota como yo. No merezco las lágrimas de nadie.
-Eso no es verdad.-dije posando sus manos en las mejillas para que me mirara directamente.
-No pienso discutir contigo Leah.
-Pues entonces sonríe.
Una sonrisa apareció en su cara. Me encantaba eso de él. Del modo en que se curvaban sus labios y dejaba ver sus dientes, perfectos, con los colmillos dándole un aspecto malicioso. Del modo en que le brillaban sus ojos y su cara parecía resplandecer surcado de esos leves hoyuelos que le daban un aspecto...único.
-¿Otra competición?Y sin trampas
Acepté y esta vez ganó él.
-Jooooooo....no es justo, tú eres chico y yo chica.
-Pero he ganado ¿No? Merezco un premio.
-¿Que quieres?
-No sé ahora mismo pero ya se me ocurrirá algo. Subete aquí-dijo dando unos golpecitos en el borde de la piscina.
-¿Porque?
-Tienes que fiarte más de mí. Tú solo hazlo. Así. Ahora subete a mi espalda.
Hice lo que me pedía y rodee su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos. Se hundió en el agua y nadó por el fondo, dándome un paseo. Era increíble que tuviera tanta fuerza. Realmente se estaba esforzando en nuestro trato y eso me complacía .
-¿Que te ha parecido?
-Me ha encantado.
-¿Y ahora que quieres hacer?
Capítulo 15: Buenos días ángel
(LEAH)
Se quedó en silencio, apreté los puños y hablé.
-Te propongo un trato.
-¿Qué?
-Sal conmigo una semana, si después ya no quieres saber nada más de mí lo entenderé. Una semana y ya no volverás a verme, ni a hablarme, ni a besarme, ni cuidar de mí. Solo será fingir que me amas siete días.
Suspiró y se pasó la mano por el pelo, alborotándoselo aún más.
-Supongo que no moriré.-sonrió.
-¿En serio?
Sonrió.
-Duerme venga, ha sido un día largo.
Me tumbé de nuevo. Me ajustó las sábanas y me dio un suave toque de labios.
-Me voy.
Asentí y cerró la puerta.
...
Al día siguiente, me vestí y me preparé un rápido desayuno. Con decepción comprobé que no había nadie en casa. Al salir para esperar a Vane, la puerta se abrió antes de que yo hubiese puesto la mano en el manillar.
-Buenos días ángel.
Me quedé sin habla.
-¿No te gusta que te llame ángel?
-N-no está bien.
Justin entró cargado de una bolsa y fue a la cocina.
-¿Has dormido bien?
-Sí
Le seguí y vi que estaba desenvolviendo una caja que contenía unos pequeños pastelillos. Me sorprendía con la naturalidad en la que me hablaba. Como si fuéramos una pareja normal. Al ver mi mochila me preguntó:
-¿Adonde vas?
-Al instituto...
-Boba, ¿No lees el periódico?
-No mucho.-reconocí.
Me tiró un ejemplar del diario.
-Página 12.-me indicó.
Abrí por donde me dijo y leí el título ''Huelga nacional de profesores'', después de eso le seguía una larga y aburrida parrafada que no quise leer.
-Vaya...
-Me extraña que no te lo dijeran ayer en el instituto.
-No escuché nada.
Solté mi bolsa en el suelo.
-Cierra los ojos.
Obedecí.
-Abre la boca.
-¿Qué?-abrí los ojos de nuevo.
-Tranquila, no soy un pervertido. Vuelve a cerrar. Así. Ahora prueba esto. ¿Te gusta?
Deguste el bizcocho en silencio.
-Me encanta.
-Ven, he traído más.
Tiró de mi brazo pero yo me quedé quieta.
-¿Porque haces esto?
-¿No quieres?
-No es eso. Yo pensé que...
-Tan sólo estoy siendo un buen novio. Vamos.
Nos sentarnos en la mesa, el uno al lado del otro. Empezamos a comer, algo incómodos.
-Tienes una mancha en la boca-señaló.
-¿Dónde?
-Aquí, espera ya te lo quito yo.
Se inclinó y besó la comisura de mis labios, mientras su lengua me quitaba el resto de chocolate.
-Así mucho mejor.
Me entristecía saber que estaba fingiendo pero tenía que aprovecharlo al máximo.
-Están muy ricos, muchas gracias. ¿Esta mañana trabajas?
-No creo que haga mucho, los muebles están encargados y tardaran en venir. ¿Quieres hacer algo?
-Nada en especial.
-Quizá podríamos salir a algún sitio.
-Sorprendeme.
Se dio unos golpecitos en el labio inferior con el dedo índice, pensativo. Frunció el ceño.
-Te puedo llevar a un sitio pero tendrás que cambiarte de ropa.
-¿Que me pongo?
-Algo más cómodo.
Arquee la ceja pero no dije nada, subí corriendo y me cambié a unas simples mallas negras y una camiseta simple blanca con la palabra BELIEVE estampada. Cuando bajé, él ya estaba preparado y me fijé, que la mesa estaba limpia.
-Me gusta tu camisa.-Señaló-Vamos.
Después de cerrar, Justin se subió en su moto, me hizo sitio y me senté tras él. Por alguna razón, evité abrazarme a él y me sujete a ambos lados del asiento. Se mantuvo quieto, cogió mis brazos y las rodeó alrededor de su pecho. Mantuvo mis manos entre las suyas y pude notar el latido de su corazón bajó la fina tela de la camisa y por debajo de su piel. Entrelazó nuestros dedos y apoye mi cabeza en su espalda. Así quedamos por un par de minutos hasta que arrancó y marchamos hacia un rumbo para mí, desconocido. Nos alejamos de la ciudad y nos adentramos en las afueras. Aparcó en un descampado y bajamos.
-Ven, cuidado con no tropezar.
Le seguí por un estrecho camino, casi todo tapado por la hierba. Empecé a escuchar el arrullo del agua. Una pequeña casa apareció ante nuestra vista. Estaba en muy malas condiciones, la pintura apenas se aguantaba en las paredes, faltaban ladrillos y el techo se había derrumbado. Me abrió la apolillada puerta que hizo sonar un agudo chirrido. Entré, absolutamente todo estaba cubierto de polvo y telarañas lo cual hizo que un escalofrío me recorriera, no me gustaban las arañas. Era una casa antigua, que seguro que años atrás había tenido encanto pero en estos momentos, lucía vieja y sucia. Todo estaba cubierto de una capa de polvo.
-Seguro que te estás preguntándote porqué te he llevado aquí. Hace un tiempo descubrí esta casa, estaba deshabitada y nadie parecía quererla así que la compré, prácticamente me la regalaron. He hecho unos planos para reformarla. En un futuro quiero vivir aquí, con mi esposa y mis hijos. Si es que llego a tener.
Esa última frase la dijo en voz baja, casi un susurro.
-¿Me enseñas todo?
Asintió. Después de hacer un recorrido completo (tuve que reconocer que tenía un gran potencial) dimos un paseo y llegamos hasta un riachuelo el cual había escuchado antes. El agua era cristalina y pude divisar un par de peces. Me arrodillé en el borde y bebí. El agua era sorprendentemente fresca y estaba muy buena.
-Ven, prueba.-le apremié.
Se puso de cuclillas y apoyando las manos en el suelo, bebió.
-¿Que te parece?
No contestó, me tumbó sobre el suelo y me besó. Un beso ansioso, desesperado, con pasión. Introdujo su lengua y se enrolló con la mía en un baile frenético. Él mantenía sus brazos a cada extremo de mi cuerpo para sostenerse. Acaricié su espalda, por todo lo largo. Incline mi cabeza para que le fuera más fácil y me agarré en su camiseta. Se puso de rodillas y deslizó sus labios por mi cuello. Pasé las yemas de los dedos por su nuca y tembló, como si le hubiera dado una descarga eléctrica. Se separó de mí y se levantó. No lo entendía ¿Que había hecho mal?. Se suele decir que una mirada decía más que mil palabras y la de Justin reflejaba tristeza.
sábado, 1 de marzo de 2014
Capítulo 14: Yo no soy ella
(JUSTIN)
Había pasado una semana desde que Leah me había abrazado en el salón. Después de aquello se fue a su habitación y en los siguientes días no me miraba a la cara o solo intercambiaba conmigo las palabras necesarias y aún así solo lo hacia con monosílabos. Noté que me evitaba y cada vez estaba mas distante. Por otro lado, el pequeño cachorro ya no era tan pequeño y no paraba de correr de un lado a otro. Nadie le había reclamado y le había enseñado a levantar la pata y a sentarse pero rara vez me hacía caso pero al menos, me hacia algo de compañía cuando estaba solo. Por otro lado, había una cosa que me inquietaba, el día de la fiesta, recordaba haber besado a muchas (no estaba orgulloso de eso) pero había habido una que era diferente, podía notar su calidez, su dulzura, su ternura y lo que me ponía furioso pero era que por mas que intentara, el recuerdo de quien era, se me escapaba como el agua. Un timbrazo me despertó de mis ensoñaciones. Reconocí el tono de mi móvil y contesté.
-¿SÍ?
-Messieur Bieber, je suis Christian, votre ami.
-¡Chris!-reí.-prácticamente me había olvidado de ti.
-Me ofende messieur Bieber.
-¿Que tal todo por Francia?
-Very bien. He conocido a una belle mademoiselle. Je suis enamorado. ¿Y que tal tú?
-Bien... como siempre, ya me conoces.
-¿Y con mademoiselle Leah?
-Bien.
-¿Seguro?
-Dejalo, no quiero hablar de ella.
-Como quieras.¿Y en el mundillo de la musica?¿Alguna canción nueva?
-No se me ocurre nada, estoy completamente en blanco. La inspiración no me viene.
-¿Y mademoiselle Clara?
En ese preciso momento, Leah entró en el salón. Estaba espectacular, con unos pantalones cortos que dejaba sus piernas al descubierto y una camiseta ajustada. Me mordí el labio y me di la vuelta para que no viera la expresión de mi cara.
-E-e-estamos bien, quiero decir, quedamos y eso...
-Y eso...comprendo.
-Yo, ehm, te tengo que dejar.
-Vale, ya hablaremos, cuídate hermano.
-Igualmente.
Colgué. Tragué saliva y me encaré a ella.
-¿Que haces aquí?-dije bruscamente.
-He pensado que podríamos retomar las clases de guitarra.-esta era sin duda, frase más larga que me había dicho en una semana, tampoco era que me importase pero con lo bien que lo habíamos pasado semanas anteriores y después se alejara tan repentinamente...
-Claro. ¿La has traído?
-Vaya, menuda estúpida, se me ha olvidado.
-Ya voy yo.
Me apresure a salir y fui a su habitación. Busqué pero no lo encontraba. Normalmente estaba en una esquina.
-Justin, me acabo de acordar que la llevé a que la repararan.
-¿Reparar?¿Pasó algo?
-Descubrí que tenía una pequeña grieta.
-En ese caso, ya retomaremos las clases otro día.
Al pasar para irme de nuevo, le di un golpe a una carpeta y una cantidad de folios se esparcieron por el suelo.
-Menudo torpe soy, lo siento, ahora lo recojo.
Leah empalideció y se tapó la boca con las manos. Ahogó un grito y empezó a decir palabras sin sentido.
-Yo...él...enfadar...
-Eh¿Que te pasa?Tranquila, son solo...
No pude acabar la frase, me arrodillé y tomé un par de aquello que yo pensaba que eran hojas en blanco. Eran fotos, de nosotros dos.
-¿Porque tienes esto?
-Tyler..
-¿Te ha espiado?
Asintió. De repente, vio algo que la hizo empalidecer aun más, se apresuró a cogerlo pero yo fui más rápido. Era otra imagen. Incrédulo, observé la escena, esto no podía ser cierto y en ese momento, el recuerdo que tanto ansiaba recuperar apareció, confirmandome lo que estaba viendo.
-Eras tú...eras la chica que...por eso estabas tan distante conmigo...yo pensé que había hecho algo... tú y yo nos...
Una repentina sensación de felicidad y alivio me invadió.
-Tú me evitabas...la semana pasada me lo habrías dicho...
Apartó la mirada hacia un lado.
-No fue solo por eso.
-Entonces ¿Porque fue?
Apretó los puños.
-Porque me mentiste.
-¿Que yo hice qué?
-Me mentiste.-repitió-eres un maldito mujeriego.
-¿Yo?
-Lo haces con todas. Les caes bien, les demuestras que pueden confiar en ti y después de que...consigues lo que quieres, las abandonas.
-Yo no, esa no ha sido nunca mi intención. Eso es de lo que huyo, no quiero volverme como ese tipo de personas.
-¿Y Clara que?
-Clara...ella está pensando lo que no es. Los dos queríamos un rollo de un día y después, si te he visto no me acuerdo pero se está haciendo ilusiones y no debe.
-¿Y porque no la detienes?
-Lo iba a hacer, creeme.
-¿Y Isa?
-Unos chicos se burlaban de ella, yo solo la ayude y le di mi número para que tuviera alguien en quien confiar.
Apoyé una mano en su brazo y no la apartó.
-¿Y Vanessa?
-Es simpática y ya me dijo que tiene novio. No quiero nada con ella.
-¿Y el sábado? En la fiesta.
-Estaba borracho y no me acuerdo de nada. Ni siquiera sabía que nosotros...
Un ligero rubor se extendió por sus mejillas.
-No quería que creyeras eso, de verdad.
-Lo siento, he malinterpretado las cosas.
Bajó la cabeza. Con el pulgar se la levanté para que me mirara directamente a los ojos. Ella se acercó a mí y me agarró la camisa para tirar hasta su altura.
-Yo...me preguntaba si...
Supe lo que quería. Posando la palma de mi mano en su mejilla la acerqué y acaricié su sonrojado pómulo. Posé mis labios suavemente sobre los suyos y ella respondió, abriéndolos automáticamente bajo la presión. Inmediatamente la apreté contra mi, quería notar cada centímetro de su piel, saber que esto era real. Su corazón latía rápidamente y se acompasaba al mío, que iba a la misma velocidad. Mis manos vagaron por su cintura, su espalda, su cuello y ella enrolló sus brazos alrededor de mi nuca. Mi boca recordó la suya y exploró los lugares ya conocidos y familiares. Sus dedos se hundieron en mi pelo y ella tembló. Jadeó y se separó unos momentos, intentando recuperar la respiración.
-Yo...esto no puede estar pasan...realmente necesito descansar.
Asentí. Se tumbó en la cama y la arrope. Iba a salir pero me detuvo.
-Quedate conmigo.
-Está bien.
Me senté en el suelo.
-No, aquí.
Dio unos golpecitos al lado suyo.
-¿Segura?
-Segura.
Me quité los zapatos y me metí bajo las sábanas con cautela, en parte esperando a que se arrepintiera de su decisión. Se acurrucó en mi pecho y cerró los ojos.
-No se lo que acaba de pasar pero creo que...te quiero.
Le besé la frente. ¿Que me estaba pasando? Después de la muerte de Laura, juré que no dejaría que ninguna mujer estuviera a mi lado. Que no me involucraría emocionalmente en una relación. Y de repente, llegaba Leah y me ponía la vida del revés. Cuando estábamos juntos todo iba bien pero cuando se marchaba, notaba que me faltaba algo esencial. ¿Me estaría enamorando?
...
(LEAH)
Desperté sobre la medianoche con sensación de angustia. Me incorporé y parpadee varias veces. Un cuerpo yacía a mi lado, el de Justin. Madre mía, ahora me acordaba. Gemí y me tapé la boca. Era como una adicción a lo prohibido, cada vez que intentaba alejarme de él, acababa besándole. Pero me gustaba besarle, eso significaba sentirme protegida, saber que todo iba bien. Encendí la luz tenue de mi lamparilla de noche.Le observé en silencio, su pelo, revuelto estaba sobre la almohada, los ojos cerrados. Su boca estaba entreabierta y el fino vello de su bigote resaltaba sus labios. El cuerpo estaba tenso y tenía una mano tocando el suelo mientras que la otra reposaba sobre su abdomen.
-Deja de mirarme.-murmuró.
Aparté la vista y noté que mis mejillas enrojecían a la velocidad del rayo. Abrió los ojos y me miró.
-Vaya, no ha sido un sueño.
-No.
Se apoyó sobre sus codos.
-¿Que hora es? Hoy tengo que trabajar.
-¿Vas a hacer como si nada hubiera ocurrido?-respondí herida.
-Yo creo que lo tuyo con lo mío no significó nada.
-Mientes-dije con las lágrimas a punto de caer.-eso no fue lo que tú sentiste. Si no hubieses querido besarme no lo habrías hecho. Pero me besaste.
-¿Por un beso? ¿Un beso que te lo podría dar otro?Pasas toda una semana de mí y ahora llegas y por un beso ¿Todo cambia?
Se levantó de la cama y empezó a ponerse los zapatos.
-Lo que cambia es que toda esta semana me alejé de ti porque no era capaz de estar a tu lado. Porque no quería reconocer que me había enamorado de ti. Que ese beso había sido el mejor de mi vida.
-¿Que has dicho?
-He dicho que me he enamorado de ti. Al principio me parecías un chico atractivo y simpático pero hace dos semanas, empecé a pensar como sería tenerte, como sería besarte. Esta última semana fue aun peor y ya no sabía que hacer.
-Leah, la última vez que una chica me dijo eso, acabó muerta.
-Pero yo no soy ella.
-¿Y si salieras conmigo algo cambiaría?¿Estarías dispuesta a que nos vieran juntos?¿A un chica hermosa y popular junto a un barriobajero?¿Estarías dispuesta a desperdiciar tiempo?¿Estarías dispuesta a estropear tu facha de perfección y salir con un simple pintor?
-Sí.
Capítulo 13: Te lo enseñaré
(LEAH)
"Esto no había pasado". No podía parar de repetirme esas palabras una y otra vez mientras caminaba descalza de vuelta a casa. En frío suelo resultaba en cierto modo reconfortante. Había sido un error, un pequeño desliz. Intentaba convencerme de que no volvería a pasar pero ni yo misma estaba segura. Me pasé los dedos por los labios, notando una suave caricia. No, no y no. No podía pasar y habían tres buenas razones. La primera era que arruinaría mi imagen, la segunda era que trabajaba para mi padre y la tercera era que yo tenía novio. Un novio que no te quiere, dijo una vocecita en mi interior. Nada más llegar a casa, me metí en la cama y dormí. Quería despertarme a la mañana siguiente y descubrir que todo había sido un sueño.
...
Desperté con los lametones de Jay cubriendome la cara. Le acaricié y me senté. Hoy era sábado, no había pasado la fiesta y nada de eso había ocurrido. Miré el calendario, domingo. Oh no. Miré mi vestido y vi que un corto pelo castaño que amenazaba con caerse pendía del borde. Lo cogí antes de que cayese. Esta era la prueba. La prueba de que todo había sido real. Y Justin ni sabía a quién había besado. Enterré la cara en la almohada y grité. Vale, vale. Leah, tranquila. Tú misma lo has dicho. Justin no sabe nada. Y no tiene porque enterarse. Sonó el timbre. No sabía quien era pero me acordé de que Tyler me había dicho que quería hablar conmigo y que pasaría por casa. Me quité el maquillaje que quedaba bajo mis ojos, formando semicírculos. Abrí la puerta esperando algún beso asqueroso pero no fue así. Ty entró, con la mirada cargada de odio. Le invité a sentarse en la cocina y yo cogí otra silla y me senté delante de él. Hasta ahora no me había dado cuenta de que llevaba una carpeta bajo el brazo.
-¿De qué quieres hablar?
No contestó, abrió la carpeta y entonces, fue cuando empezó a hablar.
-Desde principios de curso he notado que estás rara. No eres la chica que aceptaba hacer todo lo que yo quería. Este verano has cambiado. Así que, por eso, mandé que te siguieran.
-¿Que has hecho que?
-No has oído mal. No eres la misma.
Un montón de fotos se desparramaron por la mesa. Aparté la vista, sabiendo lo que encontraría.
-Míralas.
Fotos mías con Justin. En mi casa, en el bar, en la piscina, en mi cuarto, incluso en el hotel. Cogí una que salíamos en la habitación del hotel, durmiendo, me tenía fuertemente agarrada, seguramente sería cuando tuvo la pesadilla. Y más fotos, con Christian, con Jonathan...Muchas eran de mala calidad pero aún así, se distinguía a nosotros dos.
-¿Como las has conseguido?
-Siempre ha habido alguien siguiendote. Aunque no lo supieras.
Estaba sin habla mirando las imágenes ante mí como si de un fantasma se tratase.
-Y te habría perdonado, pero esta mañana recibí esto.
Sacó una hoja. Lo que me temía, el beso de ayer. Pero era una bonita imagen. Estabamos nosotros dos, abrazados fuertemente y besándonos. No pude evitar dejar que saliera una sonrisa.
-Y ahora preguntate ¿Que pasaría si todos se enteraran de esto?¿De que eres amiga de un vulgar pintor?
-Tyler por favor...
Echó la cabeza hacia atrás y rió.
-¿Que vas a decir? ¿Porfavor, no se lo digas a nadie?¿Me suplicarás?¿Harás todo lo que yo quiera?
-No soy la única que tiene secretos, A mí no me han hecho falta fotos para saber que te estabas acostando con Clara.
Lo había dicho sin estar segura pero cuando vi que palidecía, supe que estaba en lo correcto.
-¿Como...?
-¿Que como lo se? Me lo contaste tú mismo. No me dijiste las palabras directas pero supe deducirlo correctamente ¿O no?
Tragó saliva. Se levantó y se situó a mi lado. Me acarició la mejilla. Me besó y inconscientemente reaccioné, respondiendo. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, él ya había parado.
-Si tú no dices nada.-su voz era suave, más tranquila.-yo no diré nada. Y te puedes quedar las fotos, solo son copias.
Y cerró de un portazo detrás suyo. Quité los papeles de un manotazo y cayeron al suelo. Como si quisiera no creerme lo que estaba viendo. Después, los recogí y me apresuré a guardarlos en una carpeta en mi habitación, ya decidiría que hacer con ellas después.
...
-¿Entonces no sabe nada de lo que pasó?
-Estaba borracho, no sabía quien era yo.
-Pero tú me contaste que hubo una conexión...
-¡Yo no te he dicho eso!
-Lo has pensado.
-No es verdad y lo sabes.
Lunes por la mañana, estaba en el coche de mi mejor amiga, con ella obviamente. Vane frunció el ceño.
-Por donde ibamos, Tyler descubrió todo con unas fotos y ahora no sabes que hacer.
-Exacto.
-Y en esas fotos ¿salia yo?
-Sí, cuando estamos en la piscina.
-¿Salgo bien?Quizás me las podrías pasar.
-¡Vivi!Ahora no es el momento.
-Lo siento. ¿Y esta mañana has visto a Justin?
-No.
-Y esta tarde le verás.
-Supongo que sí.-suspiré.
-Tarde o temprano tendrás que decírselo.
-¿Porque?
-Es mejor que se lo digas tú
...
Entré en casa, dispuesta a contárselo. Dejé la mochila y la chaqueta.Le oí silbar desde lejos. Respiré hondo y fui al salón.
-Justin, yo...
Me detuve. No se lo podía decir, no se podía enterar de que había besado a la hija de su jefe. Seguro que se asquearía y me odiaría. Me acusaría de no haber parado y de haberme aprovechado de él.
-¿Si?
-No es nada.
-¿Estás segura?
-¿Que tal el trabajo?-cambié de tema rápidamente.
-Bien
-¿Y tu hombro?
-¿Mi qué?
-Tu hombro, he notado que te duele.
-Son agujetas, ehm...dolor de músculo.
''No me mientas más''pensé''no quiero vivir un mundo lleno de mentiras''Cerré las manos en puños. Como si me hubiera entendido dijo:
-Está bien, te lo enseñaré.
Tiró del cuello de su camisa hacia abajo y vi que un parche le cubría una gran parte de su hombro y también de su espalda.
-Espera.
Se quitó la camiseta de un tirón y vi que continuaba hasta medio brazo. Se lo despegó y me dejó ver lo que tenía. Al principio, no pude distinguirlo, la piel estaba enrojecida. Poco a poco, lo pude ver. Era un nuevo tatuaje, una águila. Me arrodillé enfrente suyo, me apoyé en su pierna e inclinandome pasé la mano por su piel y por el águila como intentando tocar sus plumas. Justin hizo una mueca y se lo volvió a tapar.
-¿Me pasas mi camiseta?
Dejé de apoyarme y miré alrededor. La cogí y se la pasé, viendo por el rabillo del ojo como se la volvía a poner. Se levantó y me tendió su mano para ayudarme. La acepté y tiró suavemente de mí hacia arriba. Y entonces, recordé lo que había dicho Tyler " Siempre ha habido alguien siguiendote. Aunque no lo supieras.". Pegué un bote hacia atrás y fui corriendo a cerrar las ventanas. Cerré todo, las persianas y las puertas , quedando a oscuras.
-¿Leah?
Encendí las luces y me dejé caer al suelo. Las lágrimas amenazaban con caer y apreté la mandíbula, estaba harta de todo esto. De que mi novio no confiase en mí, de que Justin me hubiera mentido, de que todas mis amigas fueran unas falsas, de que por una vez, el dinero no pudiera ayudarme.
-¿Leah?
-No te acerques.
Se hizo silencio y de repente, comenzó a cantar:
No I didn't think you would let me down that easy
Oh no girl
And I didn't think it was over until you walked away
Like it was nothing
Ya no podía ocultar el llanto, me tapé la cara con las manos. Justin se sentó a mi lado y siguió:
It was a bad day
I know I was wrong
But you could've said goodbye baby
It was a bad day.
Me rodeó con sus brazos y enterré mi cara en su cuello. Noté que él se estremecía.
-¿Que te pasa?
"Oh Justin" pensé, me pasan tantas cosas...ni siquiera debería estar contigo, pero aquí estoy, abrazandote, deseando volver hacia atrás hasta el día en que empezó todo, en que nos conocimos. Me hace daño saber que eres un mujeriego y que lo del sábado sólo fue un beso más de la lista para ti y para mí fuera el mejor beso de mi vida.
sábado, 8 de febrero de 2014
Capítulo 12: ¿Te conozco?
(LEAH)
Pusimos al cachorrito en mi cama y cerré la puerta detrás de mí. Justin estaba en posición desafiante.
-¿No tienes que seguir pintando?
-Las paredes se están secando.
-Ah.
-¿Estás bien?Te veo un poco pálida.
-Será porque no he comido.
-¿Quieres que te traiga algo?
No quiero nada tuyo, pensé. Le di la espalda y fui a servirme algo. Tras unos instantes de vacilación, me siguió. Me empezó a dar vueltas todo y me tuve que agarrar a la barandilla. Unas manos sujetaron mi cintura.
-No me toques.
-Hey, tranquila.
Cerré los ojos deseando que todo dejara de girar. Los abrí de nuevo y sacudí la cabeza. Eso solo hizo que empeorara. Todo de oscureció y no podía ver nada. Chillé y caí al suelo e intentando refrenar la caída cogí su camisa y oí el sonido de la tela rasgándose.
-¡Leah!
Me colocó algo debajo de la cabeza.
-Ahora vuelvo.
Tardó unos segundos que para mí fueron larguísimos y regresó con un vaso de agua. Al contacto con el frío cristal, me sobresalté y derramé agua por todo. Me inclinó la cabeza y me obligó a beber.
-¿Mejor?
Poco a poco empecé a recuperar visión. Veía a Justin delante de mí, incluso demasiado cerca. Me recosté sobre mis codos e inspiré aire, parpadee varias veces. Vi que su camiseta estaba rota por la parte de delante y me sentí un poco culpable.
-¿Mejor?-repitió.
-Sí.
-Necesitas azúcar, vamos.
Me tendió la mano y me ayudó a levantarme. Comí un poco de helado y cuando acabé me preparé un té.
-Siento lo de tu camiseta.-dije sin mirarle a la cara.
-¿Que?Vaya... no me había dado cuenta.
-Lo siento.
-No pasa nada.- me sonrió amablemente.
Noté que mis ojos se llenaban de lágrimas de impotencia. Menuda tonta. Sonó el pitido del microondas y fui a coger el té. Aproveché para secarme disimuladamente.
-He acabado por hoy, volveré mañana.
Asentí. Una parte mía deseaba que se fuera y la otra pedía a gritos que se quedara. Supongo que es difícil alejarse de una persona con quien tenías una gran amistad, pensé. El portazo me sacó de mis pensamientos y me di cuenta que le estaba echando sal al vaso. Tiré la bebida por el fregadero y lo metí en el lavavajillas.
...
Sábado por la mañana. La semana había pasado muy rápida. Las clases de guitarra se habían suspendido a petición mía con la excusa de que necesitaba tiempo para estudiar. Había pegado carteles reclamando haber encontrado un cachorro sin embargo, no habían llamado. Mis padres habían accedido a que me lo quedara hasta que vinieran a por él. Y durante esos días me habia sorprendido a mi misma observando a Justin mas de lo normal. O no se daba cuenta o disimulaba muy bien. También desde que Vane había sacado el tema de como besaba, había tenido la urgente necesidad de hacerlo. Me relamía los labios constantemente y fantaseaba sobre los suyos. Hasta yo misma consideraba la opción de que me estaba volviendo loca. Pero eso, naturalmente, no se lo había dicho a nadie. Pero volviendo al presente, ahí estaba yo, decidiendo si ponerme un vestido azul con la espalda descubierta y ajustada o uno de color granate ceñido con cinturón. Decidí ponerme el azul con tacones plateados. Lo deje todo bien colocado en la silla. Aburrida, empecé a leer un libro que me habían recomendado y hasta ahora no había tenido tiempo de comenzarlo. Pasé toda la mañana leyendo, viendo la tele y aburriendome. Pensé en llamar en Justin un par de veces pero deseché la idea enseguida. Comí un poco y por fin, se acercaba la hora de la fiesta. No sabía porque estaba tan nerviosa, había ido a muchas pero sentía que esta iba a ser diferente. A las seis empecé a vestirme y a las siete menos cinco, Vanessa, a la cual yo había tenido el detalle de invitar, apareció en mi casa con un precioso vestido corto y nos marchamos a la casa de Jonathan. Cruzamos la valla que separaba nuestras casas. Llamé al timbre y esperamos un rato, antes de que nos abrieran.
-¡Leah! Que alegría verte de nuevo.
-Igualmente Jonathan.
Le di dos besos.
-Esta es Vanessa.
-Hola Vanessa. Soy Jonathan. Entrad por favor.
La casa no había cambiado desde la ultima vez. Habían mas luces, una barra donde se servían bebidas (la mayoría alcohólicas) y un DJ. El anfitrión se disculpó y fue a hablar con lo que yo suponía que eran sus amigos.
-¿Algo de beber Vivi?
-Un gin-tonic.
-Vale.
Fui a la mesa del bar y me senté en una silla, esperando a ser atendida. Había alguien detrás y antes de verle supe quien era. Un escalofrío me recorrió la espalda y deseé con todas mis fuerzas no ser reconocida.
-¡Nena!
-Hola Tyler.
Se sentó a mi lado y se inclinó. Su aliento ya apestaba a alcohol, si empezaba así no sabía como acabaría. Intentó besarme y me aparté justo a tiempo.
-Ey ¿Que te pasa?
-Nada.
-¿Sabes?Quiero hablar contigo.
-Pues habla.
-Aquí no. ¿Que tal si me paso por tu casa mañana?
-Como quieras.-respondí cansinamente.-me tengo que ir. Me esperan.
-¿Quien?
-Vanessa.
Huí de él, olvidando las bebidas. Busqué en la improvisada pista de baile a Vane pero no había ni rastro de ella. Al fondo, distinguí a Justin que parecía dirigirse hacia mi. Sin saber porque, me di la vuelta y entré en la primera habitación que encontré, eché un vistazo a mi alrededor, era el baño. Puse el pestillo y me senté en el suelo intentando calmarme. Mi corazón saltaba del pecho y un sudor frío me empapaba el cuello ¿Y ahora porque me sucedía esto?¿Desde cuando me ponía yo así por un chico? Tenía que aclarar mis sentimientos de una vez, no podía odiarlo y pensar en besarle, algo tenía que haber. Serían las hormonas que estaban revueltas. Me levanté, me guiñé el ojo para mi misma en el espejo y salí.
-¿Donde estabas?
-¿Donde estabas tú Vi? Te he estado buscando.
-Y yo. He visto a Justin.
-¿Y?
-Nada, pensé que querrías saberlo.
-En absoluto.
-Algún día dejarás de estar enfadada con él.
La fiesta discurría velozmente, los bailarines, cansados, bebían o incluso se drogaban. La mayoría de invitados se había marchado y solo quedaban unos 20. Me senté en el sofá bordeando un charco de vomito en la alfombra. Cerré los ojos para protegerme de la intensa luz y noté que una sombra se alzaba frente a mí. Los abrí de nuevo y parpadee varias veces para enfocar. Cielo santo. Justin estaba de pie enfrente mía, todo vestido de negro, incluyendo los zapatos y el pelo lo tenia despeinado. Tenía dos chupetones en el cuello y un rastro de pintalabios le recorría el hombro. Estaba completamente borracho pero intentaba no demostrarlo.
-¿Te conozco?-preguntó.
Me puse de pie.
-¿No me reconoces?
-No...¿Debería?
Se acercó a mi, entrecerrando los ojos, intentando adivinar quien era.
-¿Vicky?¿Danielle?¿Barbara?
¿A cuantas se había ligado?
-Negativo.-respondí.
-¿Leah?
Aguanté la respiración durante unos breves instantes mientras esperaba mi respuesta.
-No.
Apoyó una mano en mi pelo, acariciándolo y con la otra tiró de mi cadera para juntarme con él.
-No se quien eres, pero me gustas.
Y todo fue como si andara en cámara lenta. Quería alejarme pero no podía. Inclinó su rostro y me besó la mejilla. Bajó, lentamente, hasta la comisura de la boca. Sus manos exploraban mi espalda, enviando pequeñas descargas eléctricas y entonces sus labios conectaron con los míos. Fue como haber saltado desde un precipicio. Los latidos del corazón aumentaron hasta tal punto que pensé que estallaría. Mis manos se enredaron alrededor de su cuello, acariciando su cabello. Sus pestañas me rozaban los pómulos, dando una agradable sensación de cosquilleo. Me abrazó más fuerte y me mordió ligeramente. Esto no estaba bien, tenía que parar... Bajé mis brazos, pasando las manos por los hombros y los dejé reposando en sus bíceps. Me separé y jadee. Nos miramos y di un paso hacia atrás.
-Yo...me tengo...que...ir.
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Sinceramente, no se si seguir con esta novela. La causa es que cuando yo estoy toda una semana, escribiendo para subir un mísero capítulo y os pido solo UNA cosa y es que comenteis, nadie lo hace. Muchas veces tengo una semana mala, tengo examenes, problemas familiares y cuando consigo subir capitulo ¿Que pasa? las visitas disminuyen más y no tengo ni siquiera un comentario. siento echaroslo en cara pero necesito motivacion, saber que hay alguien a la que le gusta esta novela. cuando yo a veces me quedo sin dormir, acabando de escribir, vosotros al día seiguiente ni os molestais en poner un: sigue asi. son solo unos segundos para teclear dos palabras y enviar. Solo os pido eso. Por favor.
sábado, 1 de febrero de 2014
Capítulo 11:¿Que haces?
(LEAH)
Un lunes por la mañana. Otra vez. Parecía mentira lo que había pasado en una semana. Los secretos, mentiras, aventuras, risas, dolor. Dolor físico. Tenía la solución, hablaría con Tyler. Arreglar las cosas. Sacudí la cabeza y me vestí con la ropa que me había comprado. La blusa semitransparente verde oliva. Unas mallas negras y unas sandalias doradas. La raya del ojo fina, rímel, un poco de colorete y pintalabios rojos. Cogí mi mochila y bajé. De seguida, el fuerte olor de la pintura me llegó a la nariz. Vaya, Justin había empezado pronto a trabajar. Tenía que pasar por el salón para ir a la cocina así que era inevitable saludarle.
-Hola.
-Hola.
Me fijé en que un brazo no lo movía bien. Aunque tuve curiosidad, me abstuve de preguntarle. Cogí unas galletas y me preparé un café con leche.
-¿Molesto?
Me giré y di un respingo.
-Me habías asustado Justin.
-Solo quería decirte que cuando quieras, me puedes...
-¿Poder que?
-Diseñar el plano de tu habitación.
-Ah, claro.
-¿Que pensabas que te iba a pedir?
-Hmm... nada.
Me dio un repaso con la mirada brevemente y sentí que enrojecía de vergüenza e ira. Crucé los brazos.
-Tú café esta listo.-anunció.
-Ah.
-En fin. Eso era todo.
-Vale.
Se fue de nuevo a trabajar. Acabé de desayunar y cuando escuché el claxon del habitual Fiat salí afuera.
-¡Vane!¡Adivina!
-¿Que?.-dijo, atenta al tráfico y a la carretera.
-El IPhone llegará el mes que viene.
Casi dio un volantazo.
-¡Menuda suerte! A mí no me dejan. Estoy ahorrando. Solo me quedan 600€.
Aparcó y se me quedó mirando.
-Agachate
-¿Porque?
-Tú solo hazlo. Demasiado tarde.
Una mano golpeó el cristal de la ventanilla.
-Oh por dios. Tendría que haberte hecho caso Vivi.
Salí del coche y unos labios babosos atraparon los míos.
-Tyler...
-Lo siento cariño. Te echaba de menos.
Si claro, pensé, y los cerdos volaban.
-¿Que tal este fin de semana? Me habría gustado que me llamases.
-No tuve tiempo.
-Conocí a una chica la semana pasada.
-Ah, bien.
Así me dejaría en paz.
-Pero nada que ver contigo. Te prefiero a ti. No me gustan las pelirrojas.
¿Pelirroja?Oh no... que no fuera la tal Clara...
-Se llama Clara.
¿Porque estaba en todos lados? Ni que tuviera la capacidad de teletransportarse . Primero en la fiesta del miércoles. Después descubrí que era mi vecina.Y ahora conocía a mi ''novio''. Por no decir que era un zorra. Se podía ver a un kilómetro de distancia que Justin y ella tenían algo. Y se me olvidaba que se había morreado con él el miércoles. Me miraba con una cara de asco impresionante. Se creía guapa y no llegaba ni a mierda. Falsa... pero hasta me haría un favor, me alejaría de Ty. Sonreí.
-Podríamos quedar algún dia. ¿Sabes que hace una fiesta este sábado? Me ha invitado. Puedes venir.
-A mí también me han invitado.
-Se me olvidaba que eras la chica más popular. Además de guapa. Y lista.
Me daba un beso por la cara a cada palabra. Se dio la vuelta para ir a clases y le saqué la lengua.
...
A final de clase, llamé un taxi, no quería ir con Vanessa porque seguramente Tyler me quería acompañar. El coche se paró frente a mí.
-¿Adonde va?
-Calle Europa.
-Suba.
Me monté en la parte trasera, no sin antes apartar un montón de periódicos. Encendió la radio sin importarle que no me gustara. Se puso a tararear la canción y a dar golpes en el volante. Encendió un cigarro y exhaló humo, inundando el cerrado espacio de un olor pestilente. Intenté bajar la ventanilla pero vi que estaban bloqueadas. Respiré por la boca pero fue peor porque se me metió el sabor amargo en la lengua y el paladar.
-Abra la ventana, por favor.-dije con los ojos lagrimeando.
Refunfuñó algo y me hizo caso, dejando al paso una corriente de aire fresco. Llegamos a mi calle. Le pagué y me bajé. La moto de Justin no estaba así que supuse que habría ido a comprar. Entré y fui directamente a la ducha a darme un buen baño. Puse música de fondo y llené la bañera de agua. Puse sales y aceites aromáticos. Me desvestí y me metí. El agua, caliente, me relajó los músculos. Hize espuma y me cubrí con ella haciendo pompas gigantescas con las manos. Me enjaboné y puse champú en mi cabeza. Cerré los ojos y me sumergí al completo, cabeza incluida. A los pocos segundos, sin embargo, ya estaba sin respiración. Salí, me sequé y hice un ritual de belleza: depilación de piernas, cejas, crema, tónico para la cara, esmalte de uñas y cacao en los labios. Fui a mi habitación y me vestí en chándal. Bajé al salón, todo estaba patas arriba y no se veía el sofá por ninguna parte. Lo encontré en el pasillo, ya empaquetado para ser reemplazado por otro nuevo. Almenos había alfombra. Me tumbé, suerte que era peluda y se estaba cómodo. Sonó el cerrojo de la puerta de la entrada y me hice la dormida. Lo último que vi antes de caer rendida por el sueño, fueron unas Supra lila.
(JUSTIN)
Lo primero que vi al entrar fue a Leah tendida sobre el suelo. Pensé que se había desmayado pero al ver que respiraba acompasadamente, supe que estaba dormida. Le toqué las manos, estaba helada. Resoplé, no solo tenía que hacer de obrero, también de niñero. La cargué en mis brazos y la subí (no sin cierta dificultad) hasta su cama. La arrope bien y me recordó a cuando Jazzy estaba en la cuna. Bajé de nuevo y seguí trabajando en las paredes. Abrí los botes de pintura y seguí con lo que había dejado a medias. Me masajee el brazo adolorido. Después de un par de horas, abrí las ventanas para que se ventilara la habitación. Aproveché para salir al aire libre y fumarme un cigarro. La nicotina me entró en los pulmones, dejandome una sensación de alivio. Aplasté la colilla contra el suelo una vez terminado y me dirigí a la puerta pero algo me hizo parar en seco. Notaba que algo o alguien me seguía. Una cosa con pelo me rozó los tobillos. Y lo vi. Un cachorro de golden retriever saltaba alegremente de un lado a otro. Le acaricié y no noté ningún collar ni identificación. Mire a mi alrededor, nadie parecía reclamarlo. Lo cogí y me lamió las manos. Entré y cerré de un empujón. Subí corriendo por las escaleras y entré apresudaramente en la habitación de Leah.
-Leah, despierta.
Gruñó y se removió. Apoyé mis labios en su oreja y le susurré.
-Despierta.
Pegó un bote y me miró confundida.
-¿Que haces?
Me quedé paralizado, así al natural, estaba muy guapa. Carraspeó.
-¿Porque me has despertado?-su tono era cortante, como un cuchillo. Ya lo había notado por la mañana. O tenía un mal día o estaba cabreada conmigo,
Se cruzó de brazos con el ceño fruncido, Obtuvo un ladrido de respuesta. Abrí los brazos para que el pequeño perro fuera a su regazo. Me miró con expresión sorprendida, finalmente, sonrió y le rascó entre las orejas.
-¿Es tuyo?
-Estaba en la calle, perdido.
-¿No había nadie más?
-Nadie.
-Que raro, no hay nadie de aquí a los alrededores que tenga perro. -arrugó la nariz- ¿Has fumado?
-¿Y que si lo he hecho?
No quería ser borde pero su mal humor era contagioso,
-Hay que hacerle la prueba.
-¿Que prueba?
Saltó de debajo de los edredones y cogió al golden retriever. Salió y la seguí, curioso. Lo dejó en el suelo.
-Venga pequeñín, vuelve a casa.
El perrito parecía desorientado y olisqueó unos arbustos cercanos antes de volver a mis pies. Apoyó sus zarpitas en mi pierna, arañandola suavemente.
-Tendremos que hacer carteles.
Mientras yo llevaba a la nueva mascota al jardín, Leah se encargó de hacer papeles anunciando que habíamos encontrado a un cachorro. Le lancé la pelota y la cogió al vuelo. La volví a tirar esta vez más lejos y volvió con ella en la boca, obediente. No parecía cansarse. Rebosaba felicidad de que por fin alguien le prestara atención y jugara con él. Se acercó al borde de la piscina y lamió el agua, sediento. Asqueado del sabor del cloro, se alejó. Reí y me tumbé, olisqueandome la mejilla, se tendió a mi lado y movió su cola. Un estómago rugió y no estuve seguro si era el mío. Cuando me puso ojitos implorantes, entré y le puse un bol de agua.
-Leah ¿que le pongo de comer?
Apareció con cara desconcertada.
-No sé, nunca he tenido un perro. Tendríamos que ir a una tienda.
-Quedate tú, yo iré en un momento.
Fui a una tienda a toda prisa y fui directo a la sección de animales. Había una gran variedad, desde sabores de carne hasta verdura. Cogí unas latas al azar y una bolsita pequeña de pienso seco. Pagué en caja y volví lo antes que pude. Se lo serví al pequeño perrito, hambriento. Comió con devoción y una vez satisfecho, sacó la lengua y bebió. Volvió a correr por el jardín, persiguiendo a moscas e intentando atrapar hormigas.
-Hay que buscarle nombre, al menos uno temporal.-sugerí.
Me ignoró y ni se dignó en contestar. Me senté en las escalerillas, a pocos metros de ella.
-¿Pasa algo?
No dijo nada. Empezó a romper la hierba con las manos, distraídamente.
-¿Y si le llamamos Justin? Al fin y al cabo lo encontraste tú.-dijo pero no me miró a la cara.
-¿Justin? ¿No es un poco raro para un perro?
-¿Entonces como? ¿Como se abrevia tu nombre?
-Bueno...mi hermana me llama Jay...
-Jay...-murmuró pensativa.-suena bien. ¡Jay!¡Ven aquí!
El cachorro alzó las orejas pero no se acercó. Bostezó y lloriqueó un poco.
-Creo que tiene sueño.
Lo cogió en brazos, parecía un bebé. Nuestro bebé. Sabía que no era un bebé pero aún así, esa idea me daba escalofríos. Era una sensación extraña. Me situé detrás de ella. Vi como sonreía tiernamente y le mecía, cantándole una nana que no supe distinguir. Y la reconocí, era mi canción, Heartbreaker.
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Lo se lo se, solo he publicado un capitulo y encima, tarde. Pero como os dije, estoy castigada y mis padres se supone que no saben que tengo el portátil. Ahora mismo estoy debajo de mi cama, clavandome las botas de tacón en la barriga. He "fusionado" los dos capitulo para que sea uno. Espero que os guste y cruzad los dedos para que la semana que viene me dejen escribir y publicar algo :T.
BESITOS DE COCO < 3
lunes, 27 de enero de 2014
Castigada
Besitos de COCO<3
P.D. a mi lado hay un chico guapísimo :"D y a mi derecha hay una señora que no para de cotillear lo que escribo ( he tenido que cambiarme de sitio)
Bye
viernes, 17 de enero de 2014
Capítulo 10:Todo el mundo tiene derecho a ser amado.
(LEAH)
¿Que tenía que hacer?¿Seguir como siempre o echárselo todo en cara?¿Callarme? No. Cada vez estaría más distante. No quería ser una de sus putitas.
-¿Que piensas?
Le conté mis sospechas.
-Que quieres que te diga...creo que haces conclusiones un tanto extrañas.
-Hablo la que piensa que le gusto.
-¿Estas segura de lo que dices?
-Segurísima.
-Bueno... si es lo que crees...te apoyo.
-Gracias Vivi.
-Pero no creo que sea de ese tipo de chicos.
-Yo lo veo todo muy claro.
Después de cenar, nos quedamos viendo una peli y cuando llegaron mis padres sobre las 11 fuimos a dormir. A la mañana siguiente me desperecé. Vanessa seguía durmiendo y no quería despertarla. Y se me ocurrió una idea. Busqué entre sus cosas el número de Justin y luego mi agenda, donde días atrás, había apuntado otro teléfono que estaba en el brazo de Isa. Comparé los dos, eran exactamente iguales. Lo sabía. Era para darme cabezazos contra la pared. Miré el reloj. Eran apenas las 10. Cogí mi tablet y la encendí. Tenía un 24% de batería así que me tenía que dar prisa. Abrí Google y busqué: Justin Bieber. Necesitaba información, apenas sabía algo de él. No aparecía nada, solo vídeos suyos cantando en Youtube. Entré en mi Facebook y le busqué. Cliqué en su página, allí salía él, con la batería, la guitarra, de todo. Tenía muchos seguidores. Miré los comentarios, solo ponían cosas como ''Que bonita voz'',''sigue así'', nada fuera de lo anormal.
-¿Que haces?
Vane se había despertado. Escondí la tablet debajo de la almohada. A tientas, la apagué.
-Nada.
-Me había parecido ver una luz.
Me encogí de hombros. Fuimos al salón. Allí estaban mis padres, desayunando, abrazados, en el sofá. Momentos con este me conmovían, era precioso ver como estaban de unidos.
-Papá,mamá.-saludé.
Nos sentamos en las butacas de los costados.
-Cariño ¿Que tal has dormido?
-Genial.
-¿Y Justin?
-Yo que sé, ya vendrá mañana. Hoy tiene día libre.-contesté secamente.
-Tampoco hace falta tratarlo con tanta dureza. Es un chico simpático.
No respondí. No merecía la pena.
-Por cierto papito querido, se me ha estropeado el móvil.
-Te dejaré algo de dinero para que mañana te compres otro. Quizás podrías coger el IPhone 5s.
-¿En serio?
-Por supuesto.¿No desayunais?
-¿Tienes hambre Vane?
-No.
-Estaremos en mi habitación, más tarde comeremos algo.
Subimos de nuevo, dejándolos solos. Fuimos al baño y saqué la báscula. Era hora de pesarse. Me puse encima y cerré los ojos. Tras el pitido que marcaba el peso solté un suspiro.
-No quiero verlo.
-¡Pero si estás fenomenal!
Miré el resultado: 47 kilos.
-Tienes un figurín. Para lo que mides está muy bien.
Las cifras en rojo luminoso, bailaban delante de mí. 47, 47, 47. Estaba gorda. En 40 estaría perfecta.
-Vanessa. Estoy gorda.
-¿Es una broma?.-su rostro empalideció.-Leah,no puedes volver a vomitar. No es sano. Esos años pasaron. Lo tienes superado. No vuelvas a caer en la bulimia. ¿Me escuchas?
Me agitó levemente.
-S-si.
-Así me gusta.-sonrió.
47, 47, 47.
(JUSTIN)
Estaba tumbado en la cama, con Clara apoyada en mi brazo, rodeando mi ombligo con su dedo índice. Acaricié su pelo, tan rojo como el fuego. Fogoso, como ella.
-Justin, Justin.
Se sentó con la sábana apenas cubriéndola. Cogió un paquete de cigarrillos y me pasó uno y un mechero. Lo encendí y le di una honda calada. Enseguida noté como mi cuerpo se relajaba y todos los músculos se desentumecían. Formé una O con la boca y exhalé el humo. Que bien se sentía.
-¿Que hora es?
-Las 10.
-Dentro de poco me tendré que ir si no quieres que nos pille tu familia en esta... situación.
-¿Sabes que?Me da igual.
Se tumbó encima mío, nuestros cuerpos chocando. Su palidez contra el moreno de mi piel. Sus labios buscando los míos desesperadamente. Y volví a saborearla. Estábamos ansiosos pero conseguí refrenarme.
-Me tengo que ir, enserio.
Se quejó débilmente que después fue callado con un beso.
-Volveré, mañana.
Me levanté y empecé a vestirme.
-¿Te ayudo?
-Tú me quitarás la ropa en vez de ponermela.
Me abrazó por detrás.
-No. Prometo no hacerlo.
Agarró mi camisa y me la lanzó. La cogí al vuelo y me la puse, ella se acercó y me abrochó los botones. Me até los zapatos y recuperé el cigarrillo que sostenía en su mano. Abrió su ventana, suerte que estábamos en la planta baja, y salí. Le lanzé un beso al aire y hizo como si lo atrapaba y se lo ponía en la mejilla. Me escondí en un árbol y miré las casas vecinas. No parecía verse nadie. En la casa de Leah, tampoco parecía haber gente. Pero cuando iba a salir de mi escondite, las chicas salieron al jardín. Por lo visto iban a bañarse otra vez. Esperé un cuarto de hora que aproveché para observarlas de lejos. Vanessa estaba deslumbrante pero Leah destacaba. Vi como perseguía a su amiga con una pistola de agua y reí en silencio. Me escondí tras las valla y crucé el jardín, procurando no ser visto. Tiré la colilla entre unos arbustos. Arranqué mi moto y me marché a casa de mi madre. Me abrió.
-¡Justin!Menos mal que has venido,
-He venido a visitar a Jazzy y a Jaxon.
-Justin, dejame explicarte todo.
-Dejalo..
-Justin.-sollozó.
-¡Jazzy!¡Jaxon!.-grité.
Bajaron corriendo y me agaché para cojerlos a los dos en brazos.
-Justin, por favor. Deja que te explique...
-No me cuentes nada.-me partía el corazón hacerla sufrir pero no me había dejado otra opción. ¿Vamos a dar un paseo chicos?
-Sí.-chillaron entusiasmados.
Salieron por la puerta, saltando de la emoción.
-Hasta luego.
Y cerré de un portazo.
-¿A donde vamos Jay?
-¿Adonde queréis ir?
-Al parque.
Comenzaron a trotar alegremente pero Jazzy se detuvo y se puso a mi lado.
-¿Porque estas enfadada con mamá?¿Es porque se va a casar con ese hombre?
-Sí.
-No es tan malo ¿sabes? El otro día nos trajo chuches.
-No lo entiendes pequeña.
-¿Que hay que entender?Se ha enamorado de un señor y además...
Me hizo señas para que me agachara y se acercó a mi oreja.
-Ya no llora por las noches.-susurró.
Me sorprendí.
-¿Antes lloraba?
-Cada día. Cuando se acaban los Lunnis y nos vamos a la cama, siempre se pone triste pero no me quería decir porque. El otro día me dijo que era por alguien llamado Patrick.
-¿Patrick?¿Estas segura de que dijo ese nombre?
-Sí.
Patrick Bieber, mi padre. Me lo había mencionado antes. Mi padre.¿Que sabía ella ? Y me arrepentí por haber sido tan duro con ella.
-Y ahora está más feliz y quiere mucho al señor ese. Y se dan besos.-y puso cara de asco.
Sonreí y le cogí de la mano para que siguiera caminando.
-¿Tú también te casarás?
-Solo tengo 19 años. Soy muy joven.
-¿Y hay una chica que quieres?
-No.
-¿Y hay alguna que te quiera a ti?
-Eso nunca se sabe Jaz.
-Tú eres muy guapo. Seguro que sí.
-Gracias princesita.
-Y me gustan tus dibujos del brazo. Sobretodo este. El que pone...
Frunció la ceja y intentó leer.
-Be-beli-lieve. Believe. ¿Que significa?
-Cree.
-¿En Dios?
-No, tienes que creer en ti mismo.
-Yo creo en ti. Porque nunca dices mentiras. Yo el otro día le dije a una a mamá. Dijo que cogieramos una piruleta y cogí dos. Pero es un secreto, shh...
Reí. Era una niñita tan inocente... pasaría por mucho a lo largo de la vida.
-Oye¿Que tienes aquí?¿Es sangre?
Señaló una mancha roja en la camisa. Maldita Clara, maldita Clara y su pintalabios.
-Me habré manchado al pintar.
Justo pasamos por una tienda de golosinas.
-¿Podemos una?-y puso cara de cachorrito y me acordé de Leah, que puso la misma cara en el restaurante, el miércoles.
Aparté esa idea de la cabeza.
-Claro¡Jaxon!
El niño vino caminando alegramente y cuando vio la tienda puso los ojos como platos.
-¿Vamos a comprar?
-Sí.
Su hermanita tiró de su brazo y entraron. Les seguí. Escogieron una bolsa de ganchitos cada uno. Le pagué a la dependienta que a juzgar por su cara, no venía gente muy a menudo. Cuando salimos, abrieron la bolsa de patatas y las devoraron en menos de un minuto.
-Eh, no me habéis dejado ninguna.
-¿Quieres polvito?
Sacudió la bolsa para que el polvo cayera sobre su mano.
-No, es broma princesita.
Y por fin, llegamos al parque. Fueron al tobogán corriendo. Me senté en un banco pero era aburrido así que me puse a hacer abdominales. Cuando llegué a 50 empecé a saltar con las rodillas todo lo alto que podía. Flexionando piernas, estirando. De vez en cuando, pasaba algún deportista pero por lo demás, se estaba muy tranquilo. Hacia el mediodía llamé a mis hermanos y fuimos de nuevo a casa. Abrió mi madre, ojerosa y pálida.
-Yo...
Pero la interrumpi y la abracé.
-Lo siento. Jazzy me ha contado todo.
Nadie podía ser juzgado por su amor verdadero. Todo el mundo tiene derecho a ser amado. Excepto yo, yo ya no me lo merecía.
-Tú siempre serás mi hombre. Mi hijo, fuerte.
-Mamá.-dije con la voz rota.- necesito saber de mi...
-Te lo diré, más tarde.
-¿Y cuando será eso?
-Algún día.
No era suficiente, pero me bastaba, de momento.
-Y bueno,¿Cuando conoceré a tu prometido?
-¿Lo dices en serio?
-Claro.
-Oh, Justin...
-¿Entramos?
-Sí.
Me hice a un lado para dejarla pasar y acto seguido cerré. Me dejé caer en el sofá, estaba agotado, tanto física como mentalmente. Me froté los ojos. Pattie se sentó enfrente y me sirvió un vaso de agua.
-Bueno,¿Me explicas los detalles de la boda?
-¿De verdad quieres escucharlo?
-¿Porque no?
Y me relató sus planes. Que sería en una antigua iglesia, todo muy romántico. Decorado con flores rosas y blancas. Habría un comedor grande, con mesas con bonitos manteles y cubiertos. Todo de lujo. Y una gran tarta, blanca, de tres o cuatro pisos.
-¿Quien te llevará al altar?
-Quiero que seas tú, que mi hijo me lleve junto a mi futuro marido.
-Pero yo...
-Es solo caminar y sonreír.
Suspiré, resignado.
-¿Y quién lo pagará?
-Todo lo hará él... George.-pronunció con cautela, atenta a mi reacción. No hice nada, solo responder.
-Ah.
-Y ya tenemos fecha decidida, será en abril.
-Vale.
-Y el vestido... ¡Tengo una ilusión! Pero tu también me ayudarás a elegirlo. Había pensado con mucho volumen y con una cinta rosa en la cintura. Con un poco de encaje y pedrería. Y una cola larga. Es la primera vez que me caso.-dijo con los ojos brillantes de emoción.-sabré cual es el elegido.
Empezó a dar vueltas en el salón haciendo que llevaba un vestido invisible. Me tendió la mano y bailamos un vals sobre la alfombra. Por último, hice una reverencia y le besé la mano.
-Ay...-y se llevó la mano al corazón.
-¿Pasa algo?-pregunté preocupado.
Se derrumbó encima de un butaca.
-Creo que me desmayo de amor.
- Me habías asustado.
-Presumiré de hijo encantador. Ya verás mi prima... estará verde de envidia. Con lo feo que es su hijo.-rió.
-¿Carlos?
-Sí.
-Lo tengo que reconocer, nunca ha sido muy guapo. Me acuerdo cuando jugábamos juntos a los 10 años. Hizo su fiesta de cumpleaños y una niña le regaló maquillaje, diciendo: pontelo para taparte la cara, a ver si mejoras en algo.
Y hablando de maquillaje...
- Mamá, ¿me puedes lavar esta camisa?
Le señalé la mancha roja de pintalabios. Frunció la ceja pero no hizo ningún comentario.
-Damela.
Me la quité y se la di. La miró a contra luz. Fue a la cocina y frotó con jabón. Acto seguido, la metió en la lavadora.
-Espera. Pondré más ropa antes de poner esto a lavar.
La ayudé a separar lo colorido de lo blanco. Una vez dentro, puso detergente.
-¿Quieres una camisa de George?
-No hace falta, me pondré mi chaqueta y la abrocharé bien. Volveré después.
-¿Te vas?
-Si. Iré a comer algo por ahí.
-Sabes que te puedes quedar aquí.
-No. Me apetece estar solo un rato.
-Como quieras.¿Que tal el miércoles?¿Todo fue bien?
-Sí. Parece que le gustó mucho a la gente y quieren que vuelva. Y he escrito una canción mas. Y tengo más proyectos en mente.
-Ay, mi pequeño. Como has crecido.
Me abrazó y le besé la coronilla.
-Adiós.
-Hasta luego.
Los niños gritaron la despedida desde su habitación, seguramente estarían viendo algún episodio de Winnie the Pooh. Salí y caminé, al aire libre. Libre, no dependía de nadie. Libre, como los pájaros arriba en el cielo, como un pececito en el mar. Libre como un nota en una canción. Como una hoja que volaba, arrastrada por viento. Como una flor entre el césped. Y tuve una idea.



