sábado, 15 de marzo de 2014
Capítulo 16: Cuanta menos ropa, mejor
(LEAH)
-Creo que es hora de que nos vayamos.-dijo.
-Yo...siento si he hecho algo mal...
-Tranquila, yo no estoy acostumbrado...desde de la última vez que...necesito ir poco a poco.
-Quizá te exigí demasiado.
-Son solo siete días ¿no?-sonrió forzadamente.
-Sí.-me vi resignada a admitir.
Fuimos de vuelta a mi casa. Al llegar bajé inmediatamente.
-¿Quieres pasar?-pregunté.
-¿Porque no?
Aparcó la moto mientras yo abría la puerta. Entramos y cerré. Pasamos al salón y descubrimos que no estábamos solos. De una radio colocada encima de una caja, salía música clásica y de la cocina procedía un canturreo.
-Hola mamá.-saludé.
-Leah, cariño ¿Que tal? Vaya ¡Justin! Que sorpresa más agradable. Hacía tiempo que no te veía.
Le dio dos besos.
-¿Que cocinas mamá?
-Me estaba preparando unas tortitas. ¿Queréis?
-No gracias, Justin trajo unos pasteles...
-Muy amable por tu parte, no tienes que molestarte.
-No es ninguna molestia.
Me acarició el brazo y me dio un beso en la coronilla. Como mi madre estaba de espaldas, no vio nada.
-¿Y papá?
-En el trabajo, tenía una reunión de empresa.
-Ah, vale.
-¿Y que habéis estado haciendo vosotros dos?
-Ehm...nosotros...
-Hemos dado un paseo, Leah me ha enseñado la zona, no la conozco muy bien.
-¿Y que?¿Te ha gustado?
-Es bonito y hay un parque que no está mal, seguramente llevaré allí a mis hermanitos.
-Seguro que se lo pasan bien.
-Seguro.
-¿Harás algo esta mañana mamá?
-No lo se aún ¿Y esa pregunta?¿Ya quieres deshacerte de mí?
Eso era justo lo que quería, aprovechar el tiempo con Justin. En cambio, bajé la cabeza porque sabía que si me miraba, mis ojos me delatarían y respondí:
-Claro que no.
-Podríamos bañarnos en la piscina. ¿Te apuntas Justin?
-¿Porqué no?
-Bien, te daré un bañador de mi marido.
Subí las escaleras de dos en dos y me metí veloz en mi cuarto. ¿Y ahora cual me ponía? ¿El azul sin tirantes?¿El corto? ¿El naranja?¿Que color realzaría mi piel? ¿Escote corazón? ¿Escote de pico? Rebusqué entre lo que tenía. Cogí uno blanco. ''Perfecto'' pensé. Me cambié a toda prisa y me miré al espejo. Era uno sencillo pero me gustaba.
Bajé y miré en el jardín, nadie a la vista. Comencé a caminar, con intención de ir a la piscina, cuando, de repente, se abrió la puerta de las caseta. De ella salió Justin y me quedé inmóvil en mi sitio. Iba vestido con uno de los bañadores hawaianos de mi padre. Le quedaba un poco ridículo y caminaba como un pingüino. Cuando me vio, sonrió y se dirigió hacia mí. Me acaloré y de repente, me dio vergüenza. Cruzé las piernas y me puse los brazos en jarras, intentando ocultar mi cuerpo. Mis mejillas ardieron cuando se inclinó para darme un beso breve y casto en los labios.
-¿Que tal me queda?-preguntó haciendo posturitas estúpidas y con voz pija.
-Osea te queda es-tu-pen-do.-respondí con el mismo tono de voz.
Reímos.
-Tú estás fabulosa. En serio, estás hermosa.
-¿Acaso no lo estoy siempre?-dije con chulería.
-Por supuesto, pero especialmente hoy, más.
-¿Te gustan las chicas en bikini?
-Cuanta menos ropa, mejor.
Me sonrojé violentamente. Por suerte, en ese preciso momento apareció mi madre, interrumpiendo, cosa que agradecí.
-Menos hablar y más nadar.
Nos empujó a los dos. Intenté de zafarme y grité, pero caímos juntos. Todo me pareció a cámara lenta. El agua y el silencio nos envolvieron, dejé los ojos abiertos y vi como miles de burbujitas subían hasta la superficie, haciendo de eso, un momento mágico. La cara de Justin era borrosa , aun así, pude ver como su pelo se revolvía y los músculos de sus brazos se tensaban al agarrarme para que no me separara de él. Rocé las pequeñas losas del suelo con el pie y nos impulsamos hacia arriba. Respiré aire fresco, llenando mis pulmones.
-¡Mamá!
Miré alrededor, mi madre había cambiado de opinión y yacía en una hamaca, tomando el sol.
-Vas a tener que disculparla, no siempre es así. Tiene que haberle pasado algo muy bueno para que esté así de alegre.
-Tranquila, estoy acostumbrado a causar sensación entre las mujeres.
Le salpiqué y reí.
-Bobo
-Es broma. ¿Una competición hasta el otro lado?
-Vaaale.
-3...2...1... ¡Ya!
Empecé a nadar antes de que gritara el ''ya'' y le oí gritar un ''Eso es trampa'' . Di unas brazadas y llegué al final, donde no tocaba fondo.
-Tramposa. Eso no vale.
-Sí que vale. Tú no me dijiste nada de que no se podían hacer trampas.
Entrecerró los ojos, desafiante. De repente, se fue hacia el otro extremo. Se quedó allí, mirando algún punto detrás de mi tranquilamente. Me reuní con él.
-¿Te has enfadado?
No respondió.
-Perdoname,
Nada.
-¿Y mi madre?
-Se ha quedado dormida en la tumbona.-se dignó a decir.,
-¿Que te pasa?
-Nada.¿Y a ti?
Fijó su mirada en mí y sus ojos centellearon bajo el reflejo del sol.
-Puedo llorar, suplicándote que me perdones si eso te hace sentir mejor.
Su rostro cambió de desafiante a serio.
-No merece la pena. No llores por una tontería como esta y no llores por un idiota como yo. No merezco las lágrimas de nadie.
-Eso no es verdad.-dije posando sus manos en las mejillas para que me mirara directamente.
-No pienso discutir contigo Leah.
-Pues entonces sonríe.
Una sonrisa apareció en su cara. Me encantaba eso de él. Del modo en que se curvaban sus labios y dejaba ver sus dientes, perfectos, con los colmillos dándole un aspecto malicioso. Del modo en que le brillaban sus ojos y su cara parecía resplandecer surcado de esos leves hoyuelos que le daban un aspecto...único.
-¿Otra competición?Y sin trampas
Acepté y esta vez ganó él.
-Jooooooo....no es justo, tú eres chico y yo chica.
-Pero he ganado ¿No? Merezco un premio.
-¿Que quieres?
-No sé ahora mismo pero ya se me ocurrirá algo. Subete aquí-dijo dando unos golpecitos en el borde de la piscina.
-¿Porque?
-Tienes que fiarte más de mí. Tú solo hazlo. Así. Ahora subete a mi espalda.
Hice lo que me pedía y rodee su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos. Se hundió en el agua y nadó por el fondo, dándome un paseo. Era increíble que tuviera tanta fuerza. Realmente se estaba esforzando en nuestro trato y eso me complacía .
-¿Que te ha parecido?
-Me ha encantado.
-¿Y ahora que quieres hacer?
Capítulo 15: Buenos días ángel
(LEAH)
Se quedó en silencio, apreté los puños y hablé.
-Te propongo un trato.
-¿Qué?
-Sal conmigo una semana, si después ya no quieres saber nada más de mí lo entenderé. Una semana y ya no volverás a verme, ni a hablarme, ni a besarme, ni cuidar de mí. Solo será fingir que me amas siete días.
Suspiró y se pasó la mano por el pelo, alborotándoselo aún más.
-Supongo que no moriré.-sonrió.
-¿En serio?
Sonrió.
-Duerme venga, ha sido un día largo.
Me tumbé de nuevo. Me ajustó las sábanas y me dio un suave toque de labios.
-Me voy.
Asentí y cerró la puerta.
...
Al día siguiente, me vestí y me preparé un rápido desayuno. Con decepción comprobé que no había nadie en casa. Al salir para esperar a Vane, la puerta se abrió antes de que yo hubiese puesto la mano en el manillar.
-Buenos días ángel.
Me quedé sin habla.
-¿No te gusta que te llame ángel?
-N-no está bien.
Justin entró cargado de una bolsa y fue a la cocina.
-¿Has dormido bien?
-Sí
Le seguí y vi que estaba desenvolviendo una caja que contenía unos pequeños pastelillos. Me sorprendía con la naturalidad en la que me hablaba. Como si fuéramos una pareja normal. Al ver mi mochila me preguntó:
-¿Adonde vas?
-Al instituto...
-Boba, ¿No lees el periódico?
-No mucho.-reconocí.
Me tiró un ejemplar del diario.
-Página 12.-me indicó.
Abrí por donde me dijo y leí el título ''Huelga nacional de profesores'', después de eso le seguía una larga y aburrida parrafada que no quise leer.
-Vaya...
-Me extraña que no te lo dijeran ayer en el instituto.
-No escuché nada.
Solté mi bolsa en el suelo.
-Cierra los ojos.
Obedecí.
-Abre la boca.
-¿Qué?-abrí los ojos de nuevo.
-Tranquila, no soy un pervertido. Vuelve a cerrar. Así. Ahora prueba esto. ¿Te gusta?
Deguste el bizcocho en silencio.
-Me encanta.
-Ven, he traído más.
Tiró de mi brazo pero yo me quedé quieta.
-¿Porque haces esto?
-¿No quieres?
-No es eso. Yo pensé que...
-Tan sólo estoy siendo un buen novio. Vamos.
Nos sentarnos en la mesa, el uno al lado del otro. Empezamos a comer, algo incómodos.
-Tienes una mancha en la boca-señaló.
-¿Dónde?
-Aquí, espera ya te lo quito yo.
Se inclinó y besó la comisura de mis labios, mientras su lengua me quitaba el resto de chocolate.
-Así mucho mejor.
Me entristecía saber que estaba fingiendo pero tenía que aprovecharlo al máximo.
-Están muy ricos, muchas gracias. ¿Esta mañana trabajas?
-No creo que haga mucho, los muebles están encargados y tardaran en venir. ¿Quieres hacer algo?
-Nada en especial.
-Quizá podríamos salir a algún sitio.
-Sorprendeme.
Se dio unos golpecitos en el labio inferior con el dedo índice, pensativo. Frunció el ceño.
-Te puedo llevar a un sitio pero tendrás que cambiarte de ropa.
-¿Que me pongo?
-Algo más cómodo.
Arquee la ceja pero no dije nada, subí corriendo y me cambié a unas simples mallas negras y una camiseta simple blanca con la palabra BELIEVE estampada. Cuando bajé, él ya estaba preparado y me fijé, que la mesa estaba limpia.
-Me gusta tu camisa.-Señaló-Vamos.
Después de cerrar, Justin se subió en su moto, me hizo sitio y me senté tras él. Por alguna razón, evité abrazarme a él y me sujete a ambos lados del asiento. Se mantuvo quieto, cogió mis brazos y las rodeó alrededor de su pecho. Mantuvo mis manos entre las suyas y pude notar el latido de su corazón bajó la fina tela de la camisa y por debajo de su piel. Entrelazó nuestros dedos y apoye mi cabeza en su espalda. Así quedamos por un par de minutos hasta que arrancó y marchamos hacia un rumbo para mí, desconocido. Nos alejamos de la ciudad y nos adentramos en las afueras. Aparcó en un descampado y bajamos.
-Ven, cuidado con no tropezar.
Le seguí por un estrecho camino, casi todo tapado por la hierba. Empecé a escuchar el arrullo del agua. Una pequeña casa apareció ante nuestra vista. Estaba en muy malas condiciones, la pintura apenas se aguantaba en las paredes, faltaban ladrillos y el techo se había derrumbado. Me abrió la apolillada puerta que hizo sonar un agudo chirrido. Entré, absolutamente todo estaba cubierto de polvo y telarañas lo cual hizo que un escalofrío me recorriera, no me gustaban las arañas. Era una casa antigua, que seguro que años atrás había tenido encanto pero en estos momentos, lucía vieja y sucia. Todo estaba cubierto de una capa de polvo.
-Seguro que te estás preguntándote porqué te he llevado aquí. Hace un tiempo descubrí esta casa, estaba deshabitada y nadie parecía quererla así que la compré, prácticamente me la regalaron. He hecho unos planos para reformarla. En un futuro quiero vivir aquí, con mi esposa y mis hijos. Si es que llego a tener.
Esa última frase la dijo en voz baja, casi un susurro.
-¿Me enseñas todo?
Asintió. Después de hacer un recorrido completo (tuve que reconocer que tenía un gran potencial) dimos un paseo y llegamos hasta un riachuelo el cual había escuchado antes. El agua era cristalina y pude divisar un par de peces. Me arrodillé en el borde y bebí. El agua era sorprendentemente fresca y estaba muy buena.
-Ven, prueba.-le apremié.
Se puso de cuclillas y apoyando las manos en el suelo, bebió.
-¿Que te parece?
No contestó, me tumbó sobre el suelo y me besó. Un beso ansioso, desesperado, con pasión. Introdujo su lengua y se enrolló con la mía en un baile frenético. Él mantenía sus brazos a cada extremo de mi cuerpo para sostenerse. Acaricié su espalda, por todo lo largo. Incline mi cabeza para que le fuera más fácil y me agarré en su camiseta. Se puso de rodillas y deslizó sus labios por mi cuello. Pasé las yemas de los dedos por su nuca y tembló, como si le hubiera dado una descarga eléctrica. Se separó de mí y se levantó. No lo entendía ¿Que había hecho mal?. Se suele decir que una mirada decía más que mil palabras y la de Justin reflejaba tristeza.
sábado, 1 de marzo de 2014
Capítulo 14: Yo no soy ella
(JUSTIN)
Había pasado una semana desde que Leah me había abrazado en el salón. Después de aquello se fue a su habitación y en los siguientes días no me miraba a la cara o solo intercambiaba conmigo las palabras necesarias y aún así solo lo hacia con monosílabos. Noté que me evitaba y cada vez estaba mas distante. Por otro lado, el pequeño cachorro ya no era tan pequeño y no paraba de correr de un lado a otro. Nadie le había reclamado y le había enseñado a levantar la pata y a sentarse pero rara vez me hacía caso pero al menos, me hacia algo de compañía cuando estaba solo. Por otro lado, había una cosa que me inquietaba, el día de la fiesta, recordaba haber besado a muchas (no estaba orgulloso de eso) pero había habido una que era diferente, podía notar su calidez, su dulzura, su ternura y lo que me ponía furioso pero era que por mas que intentara, el recuerdo de quien era, se me escapaba como el agua. Un timbrazo me despertó de mis ensoñaciones. Reconocí el tono de mi móvil y contesté.
-¿SÍ?
-Messieur Bieber, je suis Christian, votre ami.
-¡Chris!-reí.-prácticamente me había olvidado de ti.
-Me ofende messieur Bieber.
-¿Que tal todo por Francia?
-Very bien. He conocido a una belle mademoiselle. Je suis enamorado. ¿Y que tal tú?
-Bien... como siempre, ya me conoces.
-¿Y con mademoiselle Leah?
-Bien.
-¿Seguro?
-Dejalo, no quiero hablar de ella.
-Como quieras.¿Y en el mundillo de la musica?¿Alguna canción nueva?
-No se me ocurre nada, estoy completamente en blanco. La inspiración no me viene.
-¿Y mademoiselle Clara?
En ese preciso momento, Leah entró en el salón. Estaba espectacular, con unos pantalones cortos que dejaba sus piernas al descubierto y una camiseta ajustada. Me mordí el labio y me di la vuelta para que no viera la expresión de mi cara.
-E-e-estamos bien, quiero decir, quedamos y eso...
-Y eso...comprendo.
-Yo, ehm, te tengo que dejar.
-Vale, ya hablaremos, cuídate hermano.
-Igualmente.
Colgué. Tragué saliva y me encaré a ella.
-¿Que haces aquí?-dije bruscamente.
-He pensado que podríamos retomar las clases de guitarra.-esta era sin duda, frase más larga que me había dicho en una semana, tampoco era que me importase pero con lo bien que lo habíamos pasado semanas anteriores y después se alejara tan repentinamente...
-Claro. ¿La has traído?
-Vaya, menuda estúpida, se me ha olvidado.
-Ya voy yo.
Me apresure a salir y fui a su habitación. Busqué pero no lo encontraba. Normalmente estaba en una esquina.
-Justin, me acabo de acordar que la llevé a que la repararan.
-¿Reparar?¿Pasó algo?
-Descubrí que tenía una pequeña grieta.
-En ese caso, ya retomaremos las clases otro día.
Al pasar para irme de nuevo, le di un golpe a una carpeta y una cantidad de folios se esparcieron por el suelo.
-Menudo torpe soy, lo siento, ahora lo recojo.
Leah empalideció y se tapó la boca con las manos. Ahogó un grito y empezó a decir palabras sin sentido.
-Yo...él...enfadar...
-Eh¿Que te pasa?Tranquila, son solo...
No pude acabar la frase, me arrodillé y tomé un par de aquello que yo pensaba que eran hojas en blanco. Eran fotos, de nosotros dos.
-¿Porque tienes esto?
-Tyler..
-¿Te ha espiado?
Asintió. De repente, vio algo que la hizo empalidecer aun más, se apresuró a cogerlo pero yo fui más rápido. Era otra imagen. Incrédulo, observé la escena, esto no podía ser cierto y en ese momento, el recuerdo que tanto ansiaba recuperar apareció, confirmandome lo que estaba viendo.
-Eras tú...eras la chica que...por eso estabas tan distante conmigo...yo pensé que había hecho algo... tú y yo nos...
Una repentina sensación de felicidad y alivio me invadió.
-Tú me evitabas...la semana pasada me lo habrías dicho...
Apartó la mirada hacia un lado.
-No fue solo por eso.
-Entonces ¿Porque fue?
Apretó los puños.
-Porque me mentiste.
-¿Que yo hice qué?
-Me mentiste.-repitió-eres un maldito mujeriego.
-¿Yo?
-Lo haces con todas. Les caes bien, les demuestras que pueden confiar en ti y después de que...consigues lo que quieres, las abandonas.
-Yo no, esa no ha sido nunca mi intención. Eso es de lo que huyo, no quiero volverme como ese tipo de personas.
-¿Y Clara que?
-Clara...ella está pensando lo que no es. Los dos queríamos un rollo de un día y después, si te he visto no me acuerdo pero se está haciendo ilusiones y no debe.
-¿Y porque no la detienes?
-Lo iba a hacer, creeme.
-¿Y Isa?
-Unos chicos se burlaban de ella, yo solo la ayude y le di mi número para que tuviera alguien en quien confiar.
Apoyé una mano en su brazo y no la apartó.
-¿Y Vanessa?
-Es simpática y ya me dijo que tiene novio. No quiero nada con ella.
-¿Y el sábado? En la fiesta.
-Estaba borracho y no me acuerdo de nada. Ni siquiera sabía que nosotros...
Un ligero rubor se extendió por sus mejillas.
-No quería que creyeras eso, de verdad.
-Lo siento, he malinterpretado las cosas.
Bajó la cabeza. Con el pulgar se la levanté para que me mirara directamente a los ojos. Ella se acercó a mí y me agarró la camisa para tirar hasta su altura.
-Yo...me preguntaba si...
Supe lo que quería. Posando la palma de mi mano en su mejilla la acerqué y acaricié su sonrojado pómulo. Posé mis labios suavemente sobre los suyos y ella respondió, abriéndolos automáticamente bajo la presión. Inmediatamente la apreté contra mi, quería notar cada centímetro de su piel, saber que esto era real. Su corazón latía rápidamente y se acompasaba al mío, que iba a la misma velocidad. Mis manos vagaron por su cintura, su espalda, su cuello y ella enrolló sus brazos alrededor de mi nuca. Mi boca recordó la suya y exploró los lugares ya conocidos y familiares. Sus dedos se hundieron en mi pelo y ella tembló. Jadeó y se separó unos momentos, intentando recuperar la respiración.
-Yo...esto no puede estar pasan...realmente necesito descansar.
Asentí. Se tumbó en la cama y la arrope. Iba a salir pero me detuvo.
-Quedate conmigo.
-Está bien.
Me senté en el suelo.
-No, aquí.
Dio unos golpecitos al lado suyo.
-¿Segura?
-Segura.
Me quité los zapatos y me metí bajo las sábanas con cautela, en parte esperando a que se arrepintiera de su decisión. Se acurrucó en mi pecho y cerró los ojos.
-No se lo que acaba de pasar pero creo que...te quiero.
Le besé la frente. ¿Que me estaba pasando? Después de la muerte de Laura, juré que no dejaría que ninguna mujer estuviera a mi lado. Que no me involucraría emocionalmente en una relación. Y de repente, llegaba Leah y me ponía la vida del revés. Cuando estábamos juntos todo iba bien pero cuando se marchaba, notaba que me faltaba algo esencial. ¿Me estaría enamorando?
...
(LEAH)
Desperté sobre la medianoche con sensación de angustia. Me incorporé y parpadee varias veces. Un cuerpo yacía a mi lado, el de Justin. Madre mía, ahora me acordaba. Gemí y me tapé la boca. Era como una adicción a lo prohibido, cada vez que intentaba alejarme de él, acababa besándole. Pero me gustaba besarle, eso significaba sentirme protegida, saber que todo iba bien. Encendí la luz tenue de mi lamparilla de noche.Le observé en silencio, su pelo, revuelto estaba sobre la almohada, los ojos cerrados. Su boca estaba entreabierta y el fino vello de su bigote resaltaba sus labios. El cuerpo estaba tenso y tenía una mano tocando el suelo mientras que la otra reposaba sobre su abdomen.
-Deja de mirarme.-murmuró.
Aparté la vista y noté que mis mejillas enrojecían a la velocidad del rayo. Abrió los ojos y me miró.
-Vaya, no ha sido un sueño.
-No.
Se apoyó sobre sus codos.
-¿Que hora es? Hoy tengo que trabajar.
-¿Vas a hacer como si nada hubiera ocurrido?-respondí herida.
-Yo creo que lo tuyo con lo mío no significó nada.
-Mientes-dije con las lágrimas a punto de caer.-eso no fue lo que tú sentiste. Si no hubieses querido besarme no lo habrías hecho. Pero me besaste.
-¿Por un beso? ¿Un beso que te lo podría dar otro?Pasas toda una semana de mí y ahora llegas y por un beso ¿Todo cambia?
Se levantó de la cama y empezó a ponerse los zapatos.
-Lo que cambia es que toda esta semana me alejé de ti porque no era capaz de estar a tu lado. Porque no quería reconocer que me había enamorado de ti. Que ese beso había sido el mejor de mi vida.
-¿Que has dicho?
-He dicho que me he enamorado de ti. Al principio me parecías un chico atractivo y simpático pero hace dos semanas, empecé a pensar como sería tenerte, como sería besarte. Esta última semana fue aun peor y ya no sabía que hacer.
-Leah, la última vez que una chica me dijo eso, acabó muerta.
-Pero yo no soy ella.
-¿Y si salieras conmigo algo cambiaría?¿Estarías dispuesta a que nos vieran juntos?¿A un chica hermosa y popular junto a un barriobajero?¿Estarías dispuesta a desperdiciar tiempo?¿Estarías dispuesta a estropear tu facha de perfección y salir con un simple pintor?
-Sí.
Capítulo 13: Te lo enseñaré
(LEAH)
"Esto no había pasado". No podía parar de repetirme esas palabras una y otra vez mientras caminaba descalza de vuelta a casa. En frío suelo resultaba en cierto modo reconfortante. Había sido un error, un pequeño desliz. Intentaba convencerme de que no volvería a pasar pero ni yo misma estaba segura. Me pasé los dedos por los labios, notando una suave caricia. No, no y no. No podía pasar y habían tres buenas razones. La primera era que arruinaría mi imagen, la segunda era que trabajaba para mi padre y la tercera era que yo tenía novio. Un novio que no te quiere, dijo una vocecita en mi interior. Nada más llegar a casa, me metí en la cama y dormí. Quería despertarme a la mañana siguiente y descubrir que todo había sido un sueño.
...
Desperté con los lametones de Jay cubriendome la cara. Le acaricié y me senté. Hoy era sábado, no había pasado la fiesta y nada de eso había ocurrido. Miré el calendario, domingo. Oh no. Miré mi vestido y vi que un corto pelo castaño que amenazaba con caerse pendía del borde. Lo cogí antes de que cayese. Esta era la prueba. La prueba de que todo había sido real. Y Justin ni sabía a quién había besado. Enterré la cara en la almohada y grité. Vale, vale. Leah, tranquila. Tú misma lo has dicho. Justin no sabe nada. Y no tiene porque enterarse. Sonó el timbre. No sabía quien era pero me acordé de que Tyler me había dicho que quería hablar conmigo y que pasaría por casa. Me quité el maquillaje que quedaba bajo mis ojos, formando semicírculos. Abrí la puerta esperando algún beso asqueroso pero no fue así. Ty entró, con la mirada cargada de odio. Le invité a sentarse en la cocina y yo cogí otra silla y me senté delante de él. Hasta ahora no me había dado cuenta de que llevaba una carpeta bajo el brazo.
-¿De qué quieres hablar?
No contestó, abrió la carpeta y entonces, fue cuando empezó a hablar.
-Desde principios de curso he notado que estás rara. No eres la chica que aceptaba hacer todo lo que yo quería. Este verano has cambiado. Así que, por eso, mandé que te siguieran.
-¿Que has hecho que?
-No has oído mal. No eres la misma.
Un montón de fotos se desparramaron por la mesa. Aparté la vista, sabiendo lo que encontraría.
-Míralas.
Fotos mías con Justin. En mi casa, en el bar, en la piscina, en mi cuarto, incluso en el hotel. Cogí una que salíamos en la habitación del hotel, durmiendo, me tenía fuertemente agarrada, seguramente sería cuando tuvo la pesadilla. Y más fotos, con Christian, con Jonathan...Muchas eran de mala calidad pero aún así, se distinguía a nosotros dos.
-¿Como las has conseguido?
-Siempre ha habido alguien siguiendote. Aunque no lo supieras.
Estaba sin habla mirando las imágenes ante mí como si de un fantasma se tratase.
-Y te habría perdonado, pero esta mañana recibí esto.
Sacó una hoja. Lo que me temía, el beso de ayer. Pero era una bonita imagen. Estabamos nosotros dos, abrazados fuertemente y besándonos. No pude evitar dejar que saliera una sonrisa.
-Y ahora preguntate ¿Que pasaría si todos se enteraran de esto?¿De que eres amiga de un vulgar pintor?
-Tyler por favor...
Echó la cabeza hacia atrás y rió.
-¿Que vas a decir? ¿Porfavor, no se lo digas a nadie?¿Me suplicarás?¿Harás todo lo que yo quiera?
-No soy la única que tiene secretos, A mí no me han hecho falta fotos para saber que te estabas acostando con Clara.
Lo había dicho sin estar segura pero cuando vi que palidecía, supe que estaba en lo correcto.
-¿Como...?
-¿Que como lo se? Me lo contaste tú mismo. No me dijiste las palabras directas pero supe deducirlo correctamente ¿O no?
Tragó saliva. Se levantó y se situó a mi lado. Me acarició la mejilla. Me besó y inconscientemente reaccioné, respondiendo. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, él ya había parado.
-Si tú no dices nada.-su voz era suave, más tranquila.-yo no diré nada. Y te puedes quedar las fotos, solo son copias.
Y cerró de un portazo detrás suyo. Quité los papeles de un manotazo y cayeron al suelo. Como si quisiera no creerme lo que estaba viendo. Después, los recogí y me apresuré a guardarlos en una carpeta en mi habitación, ya decidiría que hacer con ellas después.
...
-¿Entonces no sabe nada de lo que pasó?
-Estaba borracho, no sabía quien era yo.
-Pero tú me contaste que hubo una conexión...
-¡Yo no te he dicho eso!
-Lo has pensado.
-No es verdad y lo sabes.
Lunes por la mañana, estaba en el coche de mi mejor amiga, con ella obviamente. Vane frunció el ceño.
-Por donde ibamos, Tyler descubrió todo con unas fotos y ahora no sabes que hacer.
-Exacto.
-Y en esas fotos ¿salia yo?
-Sí, cuando estamos en la piscina.
-¿Salgo bien?Quizás me las podrías pasar.
-¡Vivi!Ahora no es el momento.
-Lo siento. ¿Y esta mañana has visto a Justin?
-No.
-Y esta tarde le verás.
-Supongo que sí.-suspiré.
-Tarde o temprano tendrás que decírselo.
-¿Porque?
-Es mejor que se lo digas tú
...
Entré en casa, dispuesta a contárselo. Dejé la mochila y la chaqueta.Le oí silbar desde lejos. Respiré hondo y fui al salón.
-Justin, yo...
Me detuve. No se lo podía decir, no se podía enterar de que había besado a la hija de su jefe. Seguro que se asquearía y me odiaría. Me acusaría de no haber parado y de haberme aprovechado de él.
-¿Si?
-No es nada.
-¿Estás segura?
-¿Que tal el trabajo?-cambié de tema rápidamente.
-Bien
-¿Y tu hombro?
-¿Mi qué?
-Tu hombro, he notado que te duele.
-Son agujetas, ehm...dolor de músculo.
''No me mientas más''pensé''no quiero vivir un mundo lleno de mentiras''Cerré las manos en puños. Como si me hubiera entendido dijo:
-Está bien, te lo enseñaré.
Tiró del cuello de su camisa hacia abajo y vi que un parche le cubría una gran parte de su hombro y también de su espalda.
-Espera.
Se quitó la camiseta de un tirón y vi que continuaba hasta medio brazo. Se lo despegó y me dejó ver lo que tenía. Al principio, no pude distinguirlo, la piel estaba enrojecida. Poco a poco, lo pude ver. Era un nuevo tatuaje, una águila. Me arrodillé enfrente suyo, me apoyé en su pierna e inclinandome pasé la mano por su piel y por el águila como intentando tocar sus plumas. Justin hizo una mueca y se lo volvió a tapar.
-¿Me pasas mi camiseta?
Dejé de apoyarme y miré alrededor. La cogí y se la pasé, viendo por el rabillo del ojo como se la volvía a poner. Se levantó y me tendió su mano para ayudarme. La acepté y tiró suavemente de mí hacia arriba. Y entonces, recordé lo que había dicho Tyler " Siempre ha habido alguien siguiendote. Aunque no lo supieras.". Pegué un bote hacia atrás y fui corriendo a cerrar las ventanas. Cerré todo, las persianas y las puertas , quedando a oscuras.
-¿Leah?
Encendí las luces y me dejé caer al suelo. Las lágrimas amenazaban con caer y apreté la mandíbula, estaba harta de todo esto. De que mi novio no confiase en mí, de que Justin me hubiera mentido, de que todas mis amigas fueran unas falsas, de que por una vez, el dinero no pudiera ayudarme.
-¿Leah?
-No te acerques.
Se hizo silencio y de repente, comenzó a cantar:
No I didn't think you would let me down that easy
Oh no girl
And I didn't think it was over until you walked away
Like it was nothing
Ya no podía ocultar el llanto, me tapé la cara con las manos. Justin se sentó a mi lado y siguió:
It was a bad day
I know I was wrong
But you could've said goodbye baby
It was a bad day.
Me rodeó con sus brazos y enterré mi cara en su cuello. Noté que él se estremecía.
-¿Que te pasa?
"Oh Justin" pensé, me pasan tantas cosas...ni siquiera debería estar contigo, pero aquí estoy, abrazandote, deseando volver hacia atrás hasta el día en que empezó todo, en que nos conocimos. Me hace daño saber que eres un mujeriego y que lo del sábado sólo fue un beso más de la lista para ti y para mí fuera el mejor beso de mi vida.
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