sábado, 14 de diciembre de 2013

Capítulo 6:"No se a que está esperando la chica preciosa''





















(LEAH)
No había visto a Justin por la mañana. Vanessa hizo sonar el claxon de su Fiat. Me monté en el asiento del copiloto.
-¿Todo bien?
-Claro ¿Porque?
-No, por nada. Hoy tienes tu cita con Tyler.
-Sí-dije nerviosa, no sabía lo que iba a pasar.
-Tienes unas ojeras tremendas.
-No he podido dormir bien.
Aparcó frente al instituto.
-Sabes que me puedes contar lo que quieras ¿No?
-Claro, todo va bien. Te lo aseguro.
Me abrazó y me besó en la mejilla.
-Siempre podrás confiar en mí.
 Tyler se acercó, sonriente. Me estaba empezando a dar asco. Me asqueaba su manera de ser. Era simplemente repulsivo.
-¿Estas bien cariño?
-Claro que sí-sonreí forzadamente.
Me plantó un beso en la boca. Intenté alejarme pero me sostuvo pegado a él y me apretó el estomago, dudaba si era que no se controlaba o lo hacía aposta pero era demasiado. Dió paso a su lengua violentamente. Me daban arcadas.
-Para...
Si seguía así iba a vomitar. Le mordí la lengua.
-Serás...
-¿Que dices cielo?-pregunté inocentemente.
-Nada cariño.
Entré en el centro rápidamente, dejándole atrás. Fui a mi clase de matemáticas. Me deslizé hasta mi asiento. Solo habían 3 personas más en clase. Un chico llamado Jacob, Rebecca y otra que no conocía. Decidí cambiar de sitio y me senté al lado de la chica que no conocía. Me ajusté mi falda color burdeos antes de sentarme. Eché un vistazo a mi nueva compañera de clase .Tenía el pelo negro a la altura del hombro y ojos verdes con unas gafas lilas. En su brazo llevaba un número de teléfono escrito.
-¿Eres nueva?
-Llevamos en esta clase 3 años juntas. Soy Isa
-No me había fijado en ti-me disculpé
-Normal, soy la bicho raro.
-¿Es de tu novio?-señalé el numero, cambiando de tema.
-No, ya me gustaría. Es de un chico que conocí esta mañana y me llevó a desayunar.
-Ah.
Curiosa, abrí mi agenda, haciendo como que repasaba el horario y apunté el teléfono. Ya averiguaría quien era más tarde.
-¿Te importaría que me sentara contigo?
-Claro que no, siempre voy sola, pensaba que te sentarías con una de tus amigas populares.
-Me apetece cambiar.
La clase se fue llenando. Llegó Vanessa, las demás chicas, los chicos y finalmente el profesor.
...
-Papá, mamá, ya estoy aquí.
No obtuve respuesta.
-¿Justin?
-Aquí-respondió una voz cansina proveniente de la cocina.
Entré.
-¿Que te parece?
-Me encanta.
Había pintado las paredes de color crema, las baldosas estaban colocadas a juego. Los armarios eran rojos y la encimera de granito beige. Una mesa pegada a la pared con 3 sillas color plateado y dorado, era una verdadera cocina de lujo y no se había reparado en gastos. Faltaban el fregadero, la nevera y el lavavajillas.
-Y todavía tengo que hacer el resto de la casa...
-Te ayudaré.
-¿En serio?-alzó una ceja- te podrías romper una uña-se burló.
-Tonto, no me importa. Siempre que...
-Tus amigas no sepan nada... lo sé-resopló.
Sonreí, satisfecha.
-Me tengo que preparar para mi cita con Tyler.
-Yo me tendría que duchar...
-Duchate aquí, yo lo haré en el baño de mis padres.
-¿Seguro?
-Claro.
-Pero no tengo ropa limpia.
-Te daré alguna de mi padre.
Le acompañé hasta el cuarto.
-Aquí están las toallas, creo que no hace falta nada más. Ahora voy a por la ropa
-Gracias.
Cogí una camisa blanca y un pantalón vaquero negro que pensé que le irían. Volví y se lo di.
-Creo que son de mi talla.
Me limité a sonreír. Salí y dejó la puerta entreabierta. Rápidamente, fui a mi habitación, cogí el vestido que quería ponerme y los tacones. Era un vestido negro, ajustado y corto, los tacones eran altos, azules, de aguja, con tiras al estilo sandalia. Me desvestí y me duché. Repasé mi maquillaje, puse la linea de eyeliner más gruesa y un poco de colorete. A la hora de ponerme el vestido, me di cuenta de que no podía abrocharmelo. Intenté de todas las maneras subir la cremallera. Me vi resignada a pedir ayuda a Justin. Toqué la puerta suavemente con los nudillos.
-¿Justin?¿Me puedes ayudar?
-Pasa.
Entré, solo estaba con una toalla atada en la cintura. Así, con el cabello mojado y despeinado no estaba nada mal. La cadena reposaba en su pecho musculoso. Oh dios...
-No me puedo abrochar el vestido.
-Date la vuelta.
Me estaba empezando a sofocar. Notaba como se hacia mas caliente el aire ¿Sería la única que lo notaba? Justin parecía muy tranquilo y me pregunté si ya se habría encontrado en una situación así con una chica.
-Apartate el pelo.
Lo recogí a un lado y apoyó ligeramente sus manos en mi espalda. Subió la cremallera, con gran facilidad y destreza para ser un chico. Siguió, poco a poco,como si quisiera hacerme sufrir. Hacía mucha calor...
-Listo.
-Gracias. Mm... voy a seguir preparandome. Y voy a dejar que tu te..Ehm...vistas...
¿Que me estaba pasando? Yo nunca me quedaba sin palabras. Pero nunca un chico se había duchado en mi casa.
-Claro.
Salí y me dirigí al salón. Me calzé los tacones. Cogí mi bolsito lila y puse mi móvil, la cartera y el neceser de maquillaje de emergencia. Me senté a esperar. Justin bajó, me miró unos instantes e inconscientemente se mordió el labio inferior. La ropa de mi padre no le quedaba nada mal, junto con sus Supra lilas formaban un conjunto perfecto.
-¿Donde dejo la toalla?
-En la mesa.¿Tienes todo?
-Sí.
-¿Que vas a cantar?
-Mis composiciones.
-Ah.
El timbre sonó. Abrí la puerta.
- ¡Tyler!-exclamé con fingido entusiasmo
-Hey, nena.
Me besó y puso sus manos en mi trasero, apretando. Casi podía escuchar a Justin crujirse los nudillos y conteniendo la ira.
-¿Quien es ese?
-Es un pintor.
-Va muy elegante para ser un pintor.
-Esque... va a salir ahora.
-Me es muy familiar...
-No sé.
-Vámonos.
-Voy a coger las llaves.
Justin salió y para alivio mío, no me dijo nada. Montó su moto y se alejó. Cerré con llave la casa.
-Como me entere yo de que no es un pintor...-siseó amenazante.
-Yo solo te quiero a ti-dije cariñosamente y por mi propia voluntad le besé.
Subimos a su Opel Astra y condujo en silencio hasta el restaurante. Aparcó y salimos. Vi a Vanessa y a las demás a lo lejos. Habría pagado lo que hubiera hecho falta para estar con ellas. Pero en este caso, el dinero no era mi salvación. También vi la moto de Justin aparcada. De momento no estaba a la vista. Caminamos cogidos de la mano, quizás algo más fuerte de lo habitual. Y de repente, le vi. Estaba apoyado en la puerta de entrada con un amigo mientras daba hondas caladas a un cigarrillo. Arrugé la nariz, no me gustaba que la gente fumara. Lo que mas temía en ese momento era pasar por su lado. Nos acercamos.
-¡Ty!
El amigo de Justin le dio un palmada en el hombro a mi acompañante. Empezaron a conversar animados. Lo que faltaba ¿Podía ir a peor? Él seguía fumando. Expulsaba lentamente el humo, haciendo aros. Tiró la colilla al suelo y lo aplastó. Paseó la vista por el lugar y se puso rígido, mirando fijamente a un punto fijo. Una pelirroja se le acercó y le besó.
-Al final la promesa se cumplió-dijo alegremente.
-Clara... no es el momento. Ya te lo dije, era un rollo de noche.
-Pero no me digas que no te gustaría repetir...
Le susurró algo y sonrió.
-Ya hablamos.
 La pelirroja me dirigió una mirada gélida, llena de reproches y se marchó. Alguien me tapó los ojos.
-Adivina quien soy...
Genial, a este paso, todo el mundo me vería con Justin.
-Rebecca.
-Fallaste boba.
-Vane
-Exacto.
Mis ojos se vieron liberados de nuevo.
-¿Que tal?
-Bien.
-¿Le conoces?-dijo señalando al chico que tenía delante.
-No-mentí.
-¿Como te llamas?
-Justin Bieber.
-Pero Leah¿no es el que me dijiste que estaba en tu casa?
-No sé, puede ser.
-Que sí, que yo te pregunté....
Le miré diciéndole claramente ''callate''. Aunque no lo dije, captó inmediatamente el mensaje. Me sentía incómoda.
-Ty... ¿No tendríamos que ir buscando mesa?
-Ahora vamos cariño.
Otra chica se acercó a él y le dijo algo al oído. Asintió y entraron. Al menos se había ido.
-Vámonos, cielo. Nos vemos Chris.
Entramos al local. Caminamos como pudimos entre la gente y pillamos una mesa para dos junto al escenario. Poco a poco, todos se fueron dispersando. Una rubia se dirigió al micrófono.
-Bienvenidos a esta especial velada de The Beach Bar. Hoy tenemos con nosotros un invitado sorpresa. Con todos ustedes ''Justin''.
Todo el mundo aplaudió y les imité. Se sentó en la silla central después de haberle guiñado el ojo a un grupito de chicas que dieron grititos, emocionadas,
-La primera canción que interpretaré es "Heartbreaker'' y esta dedicada a una chica en concreto. No diré el nombre pero estoy seguro de que ella lo sabe.
Mi corazón dio un salto. ¿Era yo? Lo mas probable fuera que no. Quizás era la pelirroja. O otra, a saber a cuantas había conquistado. Tarareé el ritmo, era pegadizo pero la letra era triste a la vez.
I still believe in love.
I still believe in us.
I hope you believe in us.
The way I believe in us.
Eso estaba dirigido a alguien, sin duda.
-Leah.
-¿Que?
-¿Que vas a querer?
-No tengo hambre
-¿Y de beber?
- Una Cherry Coke.
-Ahora te la traigo.
Ese era el Tyler que yo conocía. Simpático y atento. Volvió al poco rato con un lata y un vaso en la mano, en la otra llevaba una cerveza.
-Ten-lo colocó en la mesa.
Ahora cantaba otra canción, ''As long as you love me''. Era un chico que había sufrido, y mucho.
-¿Te gusta la música?
-Mucho.
Algunas parejas habían salido a bailar, aunque no fuera una canción lenta.
-¿Me concedes este baile?
-Sí.
Ty me llevó hasta la pista. Me agarró de la cintura delicadamente y entrelazó sus dedos con los mios. Me besó apasionadamente.
-Te quiero-murmuró.
Ahora, ''All around the world'' sonaba. Me separé y empecé a bailar más animadamente. Las chicas se unieron al poco rato. Todo era un bullicio de gente bailando, saltando, gritando y bebiendo. Me separé y fui a la barra del bar.
-¿Que va ser?
Un chico alto, moreno, con ojos oscuros me atendió.
-Una cerveza.
-¿Tienes 18 años?
-Sí.¿No lo ves?-parpadeé exageradamente, coqueteando.
Asintió y frunció el ceño. Me sirvió una copa helada llena. Lo bebí todo de un trago, tampoco sabía tan mal.
-¿Cuanto hace que trabajas aquí?
-1 año.
Se apoyó sobre sus codos en la barra y se inclinó hacia mi.
-Un chupito.
Se me estaba empezando a subir el alcohol a la cabeza. Se sentía tan bien...
-Marchando.
Me lo sirvió y volvió a su postura inicial. Cerré los ojos y lo bebí. El líquido me arañó la garganta.
-Otro.
-¿Vas a emborracharte?
-No sé, puede.
-¿Y con que vas a pagar?
-Con esto
Saqué mi VISA de la cartera.
-Así que eres una niña de papá ¿eh?
Me sirvió otro chupito.
-¿Y que hace una niña rica aquí?
-He venido con mi novio.-señalé la pista.
-Pues creo que tu novio se está morreando con otra.
-¿Qué?
Enfoqué a mi supuesto novio. Y así era. Estaba dándose al lote con la pelirroja. Pero estaba demasiado borracha para hacer nada. Ahora la música la cantaba una chica y no había ni rastro de Justin. Mejor, quizás se había ido a casa.
-Da igual.
-¿Como te llamas?
-Leah.
-Yo soy Kay.
-¿Y que hace un chico tan guapo aquí?
-Servir bebidas a una chica preciosa.
¿Tyler estaba disfrutando? Entonces yo también lo haría. Me apetecía jugar.
-Pues esta chica preciosa piensa que eres muy atractivo.-dije enrollandome un mechón de pelo con el dedo índice con la manicura francesa perfecta.
-¿Ah sí?
-Sí. Y le gustaría besarte.
-No sé a que espera la chica preciosa.
Enganché mi dedo en su camisa y le acerqué a mí. Relamí mis labios y un destello cruzaron sus ojos. Y le besé. Su sabor a menta se mezcló con el mió de alcohol. Notaba unos ojos clavados en mi espalda.
-¿Nos vamos? Tengo el coche aquí detrás.
-Creo que debería quedarme.
-¿Para que?¿Para que el imbécil de tu novio siga liándose con esa?
Ya no me apetecía tanto jugar. Me sentía mal. Un hombre se puso a mi lado. ¡Justin!
-Una copa.
Kay se la sirvió a regañadientes pero enseguida volvió a mí.
-¿Que me dices?
No pude contestarle porque le interrumpieron de nuevo.
-Tengo que ir al almacén. Ahora hablamos.
Desapareció por el bar.
-Justin, ayúdame.
-Pensé que no querías que nos vieran juntos.-dijo con la mirada al frente- antes casi te pillan-dijo fríamente.
-No me importa. Kay volverá.
-¿Kay?
-El barman. Sacame de aquí. Por favor.
Puse cara suplicante. Hice temblar el labio inferior como tan bien sabía.
-Está bien. Sal, te espero en el aparcamiento.
Corrí hasta la entrada y me deslizé al exterior. Salió y él se tapó con su chaqueta. Empezé a tiritar al darme cuenta de que no tenía abrigo.
-Toma-me la pasó y me la puse.-¿Te llevo a casa?
-Me matan si ven que estoy así. Les llamaré.
Saqué el móvil y teclee un número. No contestaron y dejé un mensaje de voz.
-Soy Leah, me quedaré en casa de Vanessa a dormir. Nos vemos mañana.
Colgué.
-¿Irás a su casa?
-No pienso volver a entrara ahí dentro... quizás... me podrías llevar a tu casa.
-No puedo.
-¿Porque?
-No llevo a nadie allí. Ni siquiera a Chris. Es mi escondite. Podemos ir a un motel.
-Si no hay mas remedio...
Subió a su moto y me pasó el casco.
-Pontelo y sube.
Monté como pude. Me abracé a su cintura, recosté no cabeza en su espalda y cerré los ojos. Condució a gran velocidad y en las curvas pensé que caeríamos. Finalmente, aparcó.
-Un momento.-levanté el dedo. Corrí hacia un baño público y me precipité a la taza del váter. Entre la bebida, el paseo en moto y el baño olía mal me mareé y vomité. Justin me recogió el pelo y hizo círculos en mi espalda, masajeando suavemente para calmarme. Me levanté y me enjuagé la boca con agua.
-¿Mejor?
-Sí-murmuré.
-Vamos.
Entramos al motel, donde una recepcionista esperaba aburrida detrás de una mesa.
-Una habitación para dos.-dijo.
-¿Para dos?
-Si piensas que voy a dejar que duermas sola en ese estado lo llevas claro.
-Entonces ¿Para dos?
-Sí.
-¿Cuanto se quedarán?
-Una noche.
-¿Desayuno?
-No.
-¿Pagaran en efectivo o targeta?
-Efectivo.
-Son 50 euros.
Justin colocó un billete naranja en el mostrador.
-Aquí tienen, es la habitación numero 52. Está en este pasillo.
-Gracias.
Me ayudó al caminar ya que casi no podía sostenerme por mí misma. Abrió la habitación y encendió las luces. Puso la calefacción. Me quité los zapatos y me senté en el borde de la cama.
-¿Como dormiré?
-Cerrando los ojos.-se burló
-No tengo pijama.
-Espera aquí.
Despareció y volvió con una camiseta.
-Es de propaganda del bar.-explicó.
Me encerré en el baño y me desvestí. Me puse la camisa un par de tallas mas grande. Me cepillé los dientes. Cuando fui a la cama, Justin ya estaba metido, con los ojos cerrados.
-¿Estas durmiendo?
Un sonrisa apareció en su cara.
-Sí.
Apagué todo menos la lamparita de la mesa de noche. Levanté ligeramente la sábana y vi que no llevaba nada para dormir, solo ropa interior. Me puse nerviosa, nunca había dormido con un chico y mucho menos semidesnudo. Me metí dentro, lo más lejos que pude de él.
-Hoy cantaste bien.
-Gracias.
-¿Quien era la pelirroja?
-Una chica que conocí.-se acomodó en la almohadas.
-¿Como se llama?
-¿Para que quieres saberlo?
-Curiosidad.
Suspiró.
-Clara. Apaga la luz. Mañana tienes clase.
-Una última pregunta..¿Me llevarás mañana al instituto?
-Si quieres sí.
-En ese caso sí.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Buenas noches.
..............
Me desperté súbitamente, alertada por unos gritos.
Justin se retorcía a mi lado, gimiendo y gritando.
-Justin. Todo va bien.
Le intenté de despertar sacudiéndole del brazo.
-Justin.
Abrió los ojos, llorosos.
-Sólo ha sido una pesadilla. Tranquilo.
Jadeó y me acercó a él, buscando consuelo. Me estrechó entre sus brazos.
-Ya pasó. Todo va bien-repetí.-solo ha sido un mal sueño.
-No...
Aunque llevaba camisa notaba que estaba ardiendo. Su corazón latía fuertemente. Poco a poco se acompasó y volvió a dormir.
.............
Sentía un peso sobre mí, literalmente. Justin estaba encima mío. Intenté apartarle y se removió. Miré la hora. Apenas eran las 4 de la mañana. Me dolía la cabeza, era la primera vez que tenía resaca.
-¿Ya estas despierta?
-Me estás aplastando.
-Lo siento.
-¿Qué soñaste esta noche?
-No sé. ¿Porque?
-Estuviste gritando.
-¿Ah sí? No me acuerdo de nada.
Bastó con mirarle para saber que estaba mintiendo. Y después era yo la que no tenía que mentir -pensé.
-No te creo.
-No me creas.
-¿Porqué no me cuentas nada?
-Te conté lo de Laura.
-Es verdad. Lo siento.
Después de todo él me había sacado de aquel bar.
-Gracias por lo de ayer.
-De nada. Eres tú la que no me cuenta nada-hizo un puchero.
-Te contaré mis 3 secretos más importantes.
Me miró con curiosidad.
-Cuenta.
-Número uno: no soy tan perfecta como crees. Sufrí bulimia a los 12 años. No me gustaba mi cuerpo y me provocaba vómitos yo misma.
Frunció el ceño.
-Segundo: Tengo un tatuaje.
Su cara mostró sorpresa.
-¿Donde está? Enseñamelo. Yo tengo todo el brazo lleno.
-No puedo enseñartelo. Esta diseñado para que no se vea.
Ahora si que estaba sorprendido.
-Dímelo.
-No
Se levantó de la cama y le imité.
-No voy a parar de perseguirte hasta que no me lo enseñes.
Reí y corrí hasta el armario con intención de esconderme dentro. Pero para confundirlo me dirigí al baño. Él me seguía y al final consiguió atraparme por la cintura.
-Dímelo.
-No-reí.
-Ya lo descubrirás.
-Vaalee....¿Y cual es el tercero?
Me ruboricé hasta la raíz del cabello.
-¿Que?
-Todo a su tiempo-dije imitándolo.
-Eres mala.
-Es lo mismo que me haces a mí.-le saqué la lengua.
Refunfuñó.
-Creo que me lo tengo merecido.
Me soltó.
-¿Como iré al instituto?
-Yendo
-¿Ya empezamos?-puse los ojos en blanco.-no tengo ropa.
-Es irónico.
-Mucho.
-Por cierto ¿donde estamos?
-En un motel.
-¿Cerca del instituto?
-Está un poco alejado pero en cinco minutos llegamos.
-¿Y podemos ir a mi casa?
-No creo que a tu padre le apetezca que le despiertes a las cuatro de la mañana.
-Es para coger ropa y mi mochila.
-Bien.
Se vistió.
-Ponte mi chaqueta.
Me la abroché, me quedaba ancha y apenas me cubría las piernas pero servía. Me puse los tacones, almenos no iría descalza. Cogí mi vestido y mi bolso y lo puse en una bolsa de plástico que encontré. Salimos y nos encontramos a la recepcionista.
-¿Han...dormido bien?
Aquella pregunta tenía doble sentido.
-Mucho.
Al salir a la calle se me puso la carne de gallina. Arrancó su moto y me subí. Me abracé a él buscando calor. Admiré el paisaje mientras conducía, para mi gran alivio, despacio. Llegamos a mi casa.
-Espera.
Di la vuelta al edificio. Me apoyé en la piedra que sobresalía de la pared y trepé. Abrí la ventana de un empujón, procurando no hacer ruido. Abrí el armario y me puse unos shorts y una blusa lila simple. Me até unas Converse negras. Dejé la bolsa, ya volvería a por la mochila. Bajé de nuevo y fui en busca de Justin. Estaba fumando. Arrugé la nariz.
-Estas estropeando tu cuerpo.
-Me da igual.
-No me gusta que fumes.
Suspiró y lo tiró al suelo.
-Necesito nicotina.
-¿Que haremos durante estas dos horas antes de que empiecen las clases?
-¿Que quieres hacer?
-No sé.
-¿Tienes hambre?
-No, me duele la cabeza.
-Deberías comer y después tienes que tomarte un Ibuprofeno.
Acepté
-Vamos andando.
Revisé mi móvil, tenia un mensaje. Gruñí.
-¿Que pasa?
-Es Tyler, dice que se preocupa por mí
-¿Y?¿No es eso bueno?
-No lo parecía ayer cuando estaba rifandose a la pelirroja esa. La que estaba contigo.
-Eres muy observadora. Y se llama Clara, te lo dije ayer.
-¿Es tu novia?
-No.
-Ah.
-¿Como te lo pasaste ayer?
-Bien, menos la parte de emborracharme.
Echó la cabeza hacia atrás y rió.
-No te rías, no tiene gracia.
Pero su risa era contagiosa y no pudo evitar reír. Me faltaba la respiración y me lloraban los ojos. Esto no tenía fin. Las pocas personas su iban por la calle nos miraban, extrañados. Me mojé las manos en una fuente y le salpiqué de agua. Se puso enfrente mío, de espaldas a la fuente.
-¿Quieres hacer una locura?
-No sé.
-¿Te fías de mí?
-¿Vas a tirarme?
Su mirada era salvaje. Miré detrás suyo, tenía unos 50 centímetros de profundidad.
-Sí.
-¡No!-retrocedí y estallé en carcajadas de nuevo.
-Sí.
-No.-corri por la plazita pero me atrapó y me cargó sobre su hombro.
Pataleé y golpeé su espalda. Llegó al borde.
-¡Como te atrevas...!
-¿Me atacarás con esmalte de uña?
-Utlizaré tu sangre de pintauñas.
-Ya claro.
-Déjame en el suelo.
-No
-¡Déjame en el suelo!
Y me tiró. Mi cuerpo apenas impactó con el suelo ya que me impulsé inmediatamente hasta la superfície. Boqueé en busca de aire.
-Eres idiota.
Él me miraba. Me di cuenta que por el agua mi camiseta era transparente.
-No me arrepiento.
Resoplé, avergonzada y furiosa. Estornudé.
-Ahora me he resfriado por tu culpa. Ya tenía suficiente con el dolor de cabeza.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 5: ''Te averguenzas de mí por no ser igual que tú''





















(LEAH)
Después de que Justin se marchara la casa quedó en silencio.
-Creo que me iré a dormir.
-¿Un día largo?
-Sí.
 Subí las escaleras y entré en mi habitación. Me acurruqué bajo las sábanas. Esperaba que el día siguiente fuera mejor.
...
Me desperté, todo estaba oscuro. Miré la luz acuosa de mi despertador. Eran las 6:30. Ya no valía la pena dormir más. Me estiré y me bebí un vaso de agua que estaba en mi mesita de noche. Me vestí, me maquillé y bajé a prepararme el desayuno. Me serví unas galletas y un vaso de leche y me senté enfrente de la tele. Hize un poco de zapping sin encontrar nada.Puse la radio y me relajé. Tarareé la canción que sonaba en ese momento.
-¿Que cantas?
-Nada.
-¿Como es que estas despierta a estas horas?
-No tenia sueño ¿Tú como has entrado en mi casa?
-Tengo llave.
Justin se sentó a mi lado en el sofá.
-¿Sabes? Me caes bien-le dije
Sonrió
-Tú a mí también.
-Siento si he sido antipática pero tengo que...fingir una vida perfecta. Y contigo siento que no tengo que fingir. Inspiras confianza.
-Me lo suelen decir.
-Estoy un poco harta de mi vida. Quiero hacer lo que me da la gana.
-Hazlo.
-¿Como?
-Te enseñaré.
 Reí de buena gana.
-¿Atracaremos un banco?
-Si quieres...-esbozó una tímida sonrisa.
-¡No!-exclamé asustada.
-Es broma.
-Eres como mi amigo paralelo.
-¿Pararelo? Gracias...
-Aver... me refiero a que eres un amigo de mi vida paralela. En la que soy yo misma.
-Sigo sin pillarlo.
-Tonto-bromeé
En un impulso me incliné hacia delante y le abrazé.
-Es curioso que en menos de un día nos llevemos tan bien.-dije entre sus brazos.-eres especial.
-Muchas gracias-dijo con sarcasmo.
Me sentía en paz conmigo misma. Me sentía bien con él.
-Tienes muchos tatuajes-recorrí cada uno con el dedo.
-Ya.
-¿No te duele?
-Te acabas acostumbrando.
-¿Cual te dolió más?
-Este.
 Se levantó la camisa y me enseñó uno que tenia en el pecho. Era una fecha escrita en números romanos.
-¿Que significa?
-Todo a su tiempo.
Volvió a bajarse la camisa. Lástima, pensé para mis adentros. Me ruborizé ante ese pensamiento. Estaba muy bien entre sus brazos. Me separé para no incomodarle.
-¿Que tal el moratón?
-Mejor, ya casi no se ve.
Y era cierto, esta mañana estaba de un color amarillento.
-¿Le perdonarás?
-Ya lo he hecho.
-Avisame si vuelve a... pasarse. Porque en ese caso tu amigo paralelo se tendrá que enfrentar con él.
Reímos y entonces, su rodilla rozó la mía. Automáticamente nos miramos. Nos acercamos. Miré sus labios carnosos. Relamí los míos. Y sonó su teléfono. Dimos un respingo. Contestó:
-¿Chris?¿Esta tarde? Lo siento no puedo.
No me lo creía. ¿Había estado a punto de besarle? Vi como se pasaba una mano por el pelo, nervioso.
-Estoy en ello. Lo tendré para el miércoles. Prometido. Adiós.
Colgó. Había una gran tensión en el ambiente.
-Mm... yo debería irme ya. Vanessa estará a punto de venir.
Asintió
-Yo seguiré lo de ayer.
-Vale.
Se despeinó aún más el pelo.
- Adiós.
-Adiós.
Me puse la chaqueta y salí. Espere en la entrada hasta que vi el Fíat 500 de Vane. Me subí.
-¿Que tal?
-Bien-respondí sin entusiasmo.
Condujo en silencio. No me hizo preguntas, respetando mi intimidad. Al llegar, Tyler ya estaba allí para abrirme la puerta.
-¿Que tal nena?
Me dió un beso corto en los labios.
-Siento lo de ayer.
-Todo olvidado.
-Mañana viene no se quien a cantar al Bar Beach. ¿Te vienes?
-No me apetece mucho...
Me dió un codazo flojo en el estómago, pero lo suficiente para soltar un quejido.
-Lo siento-se disculpó
Sonreí forzadamente.
-¿Irás o no?
-No
Me dió otro codazo, esta vez mas fuerte.
-¿Irás?-repitió
-Sí...
-Buena chica.
Me besó, mordiéndome el labio inferior. Intenté separarme pero me sujetó contra él.
-Me tengo que ir, luego hablamos.
-Adiós.
Me reuní con Vanessa y las chicas.
-¿Sabeis quien canta mañana en el Beach?-pregunté.
-Ni idea.
-Espera,era un tal Justin...dijo Jessica.
-¿Justin?
Justin B... belair. No, ¡Bieber! ¡Es Justin Bieber!
-Dicen que es pobre y canta para ganar dinero-comentó Rebecca.
-Yo escuché que trafica con drogas.
-Pues yo le oí decir a Marlene que fue a la cárcel por asesinato.
-Lastima que sea así, está buenisimo. Es un TPYM.
-¿TPYM?-pregunté
-Toma pan y moja.
Todas le rieron la gracias. Yo estaba en shock. ¿Drogas?¿Carcel?¿Asesinato?
-¡Leah! ¿Estas escuchando?
-¿Que?
-Te estábamos preguntando si te liarias con el.
-No creo, por muy guapo que sea.-mentí
Parecieron satisfechas.
-Yo no me líaria con alguien pobre por muy guapo que sea. Bajaría de categoría. Todas se reirían de mí-dijo Rebecca falsamente secándose una lágrima imaginaria.
La abrazaron, consolándola. Me daba asco.
-Podríamos ir todas.-propuso Vanessa.
-Yo iré con Tyler, creo que preferirá que estemos solos.
-Aquí hay tema...
-Eso mismo pensé yo ayer. ¿No has visto como te mira? Tiene cara de cachorrito. Ojalá lleguéis a ser novios, hacéis buena pareja. Es perfecto.
Perfecto, pensé con ironía. Eso lo tendría que ver.
(JUSTIN)
Eran las 2 de la tarde y seguía pensando en lo de esta mañana. ¿Habían sido imaginaciones mías o habíamos estado a punto de besarnos? Descarté la idea por décima vez. Ella me dejó bien claro desde el principio que no quería nada conmigo. Y yo no sentía nada por ella.
Tom y Teresa se fueron hacia media mañana y estaba solo en la casa. Saqué mi bloc de notas y seguí componiendo la canción que había decidido llamar ''Heartbreaker''. Escuché la puerta abrirse y volví al trabajo.
-Hola Justin
-Leah, llegas temprano.
-¿Que es esto?
Agarró el bloc antes de que yo pudiera cogerlo.
-¿Es una canción?
-Sí.
 Miré disimuladamente como pasaba las páginas con sus uñas perfectamente arregladas. Frunció sus labios y su pelo cayó en cascada por encima de sus ojos. Se lo apartó con un gesto coqueto. Clavó la mirada en mí.
-Me gusta. Enseñame como suena.
Se la canté.
-¿Vas a cantarlo el miércoles?
-¿Como lo sabes?
-Iré con Tyler.
-¿Te volvió a hacer daño?
-No.-dijo, y al momento supe que mentía.
La cogí de los brazos.
-¿Que te ha hecho?
Bajó la mirada. Levantó su blusa ligeramente y me enseñó unas feas marcas en su abdomen. Las rozé con la yema de los dedos y noté que su respiración se aceleraba. Aparté la mano.
-¿Como pasó?
-Se enfadó con unos amigos y se le fue la mano. Fue sin querer. Estuve muy cerca. No le juzgues por favor.
Se cubrió la cara y lloró. Yo era incapaz de hacer nada. Estaba inmóvil.
-¿Y eso cuando fue?
- A la salida.-tartamudeó
-¿Te llevó él a casa?
-Volví con Vanessa.
-¡No me mientas!
(LEAH)
Que estaba cabreado era decir poco. Justin no entendía que él lo hacía sin querer. Que se descontrolaba.
-He venido con Tyler-reconocí
Pensé que me pegaría y agaché la cabeza esperando la bofetada. Pero no llegó. Le miré, estaba agarrando una silla intentando calmarse y pensé que la rompería.
-Tranquila.-dijo serenadamente-no te haré daño. Sabes que puedes confiar en mí.
Me tendió una mano. Me abrazé a él y sollozé.
-Estoy tan confundida...
-No admitas ese tipo de comportamiento, tienes que decírselo a tus padres. Te maltrata,Leah.
-¡No!Es solo que se descontrola y yo estoy muy cerca...
Suspiró, resignado, no quería discutir.

-Podría acostumbrarme a esto-murmuré.
-Y yo-sonrió.
Fruncí el ceño y me separé.
-Es broma
-Gracias por todo-tartamudeé
-No me las des.
-Pero nadie tiene que saber que somos amigos.
-Te averguenzas de mí por no ser igual que tú. Perfecto, con la vida perfecta
-Dicho así suena fatal.
-Pero es la verdad-dijo fríamente.
-Por favor...no te enfades tu también .Tienes que entenderlo.
-¿No se te ha ocurrido pensar que no quiero ser así? Soy un barriobajero que ha peleado con gente, ha amenazado a muerte y se ha ganado muchos enemigos. He tenido épocas. Épocas en las que quería ser rebelde, salir con mujeres, emborracharme. Y ese es mi destino.
-¿Y es lo que quieres?¿Que harás cuando seas mayor?
-Como haría cualquier otro, ahogar sus penas en una botella de vodka. Y no es lo que quiero pero es mi penitencia.
-¿Que penitencia?
-La que me merezco.
-¿Porque?
-Te lo diré. Todo a su tiempo.
Sacudió la cabeza, como intentando apartarse una idea molesta de la cabeza.
-¿Amigos?
-Amigos-confirmó- Y tranquila, cuando estés con tus amigos, yo no te conozco.
Sabia que detrás de ese pacto había amargura. Y que una parte suya no había querido aceptar.
-Tu padre me dijo que por las tardes te diera clases de guitarra.-dijo súbitamente.
-¿La traigo?
Asintió. Me di la vuelta, me detuve unos instantes en la puerta y sin volverme, le repetí.
-Gracias, Justin.
Fui a mi habitación sin dejar que contestara. La bajé.
-Estoy preparada maestro Bieber.
Me senté en una silla, recta, mostrando mi mas absoluto interés.
-Bien, señorita Sky. Empecemos. ¿Sabes como hacer el do?
-No.
Me colocó los dedos en los lugares correspondientes.
-Así.
-Ahora, toca la nota.
Salió un sonido bastante desafinado.
-Vaya, esta sin afinar, y eso que lo hice ayer. Dámela.
Se la pasé. Sus manos expertas manejaron las clavijas, las movió delante y atrás. Tensó y destensó cada una de las cuerdas.
-Ya está.
Me la dió.
-Intentalo de nuevo.
Toqué y ahora salió un sonido mas aceptable.
-¿Quieres aprender algo en especial?
-Mm...alguna canción tuya.
Alzó las cejas, sorprendido.
-¿En serio?
-Sí.
-¿Y cual?
-La nueva que estas haciendo.
-¿La nueva?
-La de tu bloc.
-¿Heartbreaker?
-Creo que sí-respondí dubitativa.
 Sacó su libretita del bolsillo trasero. La abrió y reveló muchas partituras.
-Vas a tener que trabajar mucho para aprendertelo.
-Merecerá la pena.
...
Pasamos la tarde ensayando y hablando de todo. Con él podía ser sincera sin miedo a que se lo contara a otro. Y charlando, llegamos al tema de los novios.
-Yo todavía no he encontrado a nadie del cual me haya enamorado. Me gustaría ser como mis padres. ¿Tú te has enamorado?-pregunté cogiendo una galleta de un plato que había puesto antes. La guitarra estaba apoyada en la silla.
-Mm... una vez conocí a una chica-dijo tristemente.
-¿Y que pasó?
-Me engañó con un chico.
-¡Oh!-exclamé horrorizada.
-Poco después me pidió que volviera con ella. Tenía un problema con drogas. Dijo que no podía vivir sin mí y que se suicidaría si decía que no...
Justin siguió relatando, con la angustia reflejada en la voz.
-... le dije que no podía. Una hora después me llamaron.
-¿Que pasó?
-La habían encontrado muerta. Se había colgado de un árbol.
-¡Justin!
Hice el amago de acercarme a él pero me detuvo.
-Si hay algo que he aprendido, es que con los sentimientos no se juegan.
-Pero, ¿Tu estabas enamorado de ella?
-Creía que sí, pero después de que se fuera con el chico...comprendí que no. Por eso no quise volver. Habría sido mejor si le hubiera dicho que sí y no habría pasado nada de esto.
-¿Como se llamaba?
-Laura.
-Lo siento.
-Desde entonces siempre llevo esto.
Me mostró una cadena con una placa, al estilo militar. No había nada grabado en ella, era completamente lisa. Se la volvió a guardar bajo la camisa.
-No merezco ser amado. Esa es mi penitencia.
-No digas eso.
Sonaba asustado y triste como un niño pequeño. Eso me enterneció. Tenia los ojos rojos y dilatados del pánico.
-Supongo que nadie es perfecto-suspiré.
-No
-Gracias...por contarmelo.
-Pocos lo saben.
Sonreí, agradecida y crucé los pies encima de la silla. Había conocido a un Justin sensible y no estaba segura de que me gustara. Había compartido un pedazo de su vida conmigo. Se hizo un silencio incomodo y fue interrumpido por el tono de su móvil.
-¿Si? Mira que eres pesado-resopló-lo tengo todo listo Chris.
El tal Chris le dijo algo y Justin puso sus ojos en blanco.
-Eres incorregible. No las quiero.
¿Que no quería que?
-¡Te tiene que dar igual lo que haga con mi vida privada!-dijo furioso.
Me sobresalté.
-Sabes que no me gusta hacer eso. No soy como tú. Ya no soy el de antes.
Él me dirigió una mirada nerviosa.
-De acuerdo-se resignó. Te tengo que dejar, en una hora en tu casa. Adiós-dijo secamente.
-¿Que quería?
-Nada.
-¡Oh vamos!-hice un puchero y luego fruncí los labios.-Tan malo no puede ser.
-Ya he dicho que no-dijo amenazante.
-Vale-me rendí. Comí otra galleta.
-¿Has hecho los deberes?
-No tengo.
-Dentro de poco vendrán tus padres. Me tengo que ir. Dile a tu padre que solo me falta colocar los armarios.
-¡Oh! Es verdad, te esta quedando muy bien la cocina. No me fijé al entrar-reconocí.
Se puso su chaqueta de cuero negro y se la abrochó. Fue hacia la puerta.
-Pasátelo bien, sea lo que sea que vayas a hacer.
-Seguro.-esbozó una sonrisa maliciosa.
-No hagas tonterías.
-Te pareces a mi madre.
Le di dos besos.
-Y gracias.-le estaba profundamente agradecida.
-De nada
Y salió. Al poco rato le escuché irse con su moto.
(JUSTIN)
Llegué a casa de Chris y llamé al timbre. Abrió.
-¡Bro!-dijo excesivamente alegre.-pasa.
Entré al salón.
-Estas son Cleo y Clara.
Una chica pelirroja y otra rubia me saludaron.
-Y si me disculpas...-cogió a la rubia de la mano y se fue a la habitación.
-¿Eres Justin?
Asentí y me senté a su lado en el sofá.
-Y tú Clara.
-Christian, me ha contado mucho de ti.-dijo pasando sus dedos por la cremallera de mi cazadora y parpadeando coquetamente.
-¿Ah sí?
-Mucho-pasó su mano por mi pelo.
La miré a los ojos de un sorprendente color azul. Me acerque y fui directo al grano, la besé. Se separó, jadeante.
-¿Sabes que esto es solo un polvo de noche?
-Claro.
Acarició mis bíceps.
-Haz que sea una noche inolvidable-pidió.
Tan solo pude asentir.
...
Desperté a oscuras, serían las 5 como mucho. Recordé la noche. Me separé de Clara que descansaba en mi pecho. Se removió y abrió los ojos. Me observó mientras me vestía.
-Un placer haberte conocido.
-El placer ha sido todo mío señorita.-le besé la mano.-nos volveremos a ver.
Y feliz con esa promesa se volvió a dormir sonriente. Una promesa que jamas se cumpliría. O eso esperaba. Comprobé la hora en mi móvil. En efecto, eran las cinco y cuarto. Eché un último vistazo al sofá. No me gustaba dejarla así, sola. La arropé con la manta y planté un beso en su mejilla. Salí y arranqué la moto pero cambié de opinión me apetecía dar un paseo. La ciudad estaba dormida y estaba cubierta de neblina. Respiré la brisa fresca. Apoyados en una farola habían unos chicos que reían, pasándose una botella de vodka, apenas superarían los 16 años. A sus pies yacía una chica llorosa. Ellos se burlaban de ella. Me empezó a hervir la sangre.
-¡Eh!-les llamé la atención.
-¿Que pasa colega?
-¿Que le hacéis?
-Lo que se merece.
-¿Que os ha hecho?
-Nacer-se rieron cruelmente.
-Soltadla.
-No.
Di unas largas zancadas y me enfrenté a ellos.
-¿Quien eres?-dijo el más mayor.
-Te tendrá que sonar mi nombre...-siseé amenazante.
-No...
-¿Ah no?- crují los nudillos.
-Chicos... creo que la podemos dejar.
Todos asintieron, horrorizados y borrachos. Sacudí los hombros de la chica que me miraba sorprendida. La ayudé a levantarse
-¿Como te llamas?
-Isabela pero todos me llaman Isa.
-¿Donde vives?
-A dos manzanas de aquí.
Empezamos a caminar.
-¿Porque has hecho eso?
-Porque se estaban burlando de ti. Y no me gusta.
Sonrió tímidamente y me fijé que llevaba gafas.
-¿Porque se burlaban de ti?
-Decían que era fea y una aburrida
-Pero si eres preciosa-me indigné.
-No es cierto-dijo tristemente.-estoy harta de todo, de como soy, de mi vida.
-No dejes que alguien como ellos te controlen, eres diferente ¿Y que? Eres guapa a tu manera.
-Aún no sé tu nombre
-Soy Justin-me paré, serio y le tendí la mano.-Un gusto conocerla.
-Encantada Justin.
Seguimos caminando.
-¿Haces algo esta mañana?
-No creo.
-Te invito a desayunar.
-¿En serio?-abrió los ojos.
-Claro.
-No sé... apenas te conozco. Podrías ser un violador.-bromeó
-¿Tengo cara de violador?
-Un poco. ¿Que va a pensar tu novia?
-No tengo novia.
-Me extraña.
-¿Por?
Se ruborizó.
-Es la primera vez que quedo con un chico.
-Siempre hay una primera vez para todo. ¿Que me dices?
Clavó sus ojos verdes en mí.
-Sí-aceptó.
-¿No tendrías que avisar a tu madre?
-Bah, a ella le da igual lo que haga. Le da igual si estoy viva o no.-dijo apartando la mirada
Me dio lástima.
-¿Y tu padre?
-No tengo.
-Ya tenemos algo en común.¿No decías que estabas harta de todo?
-Sí...
-Ven.
La cogí de la mano inesperadamente y tiré de ella para que corriera. Bajamos hasta el metro.
-¿Tienes una pinza?
-Toma.
La cogí y intenté abrir una puerta con ella.
-¿Que haces?
-Las explicaciones después. Esto no funciona-tiré la pinza al suelo.-Apartate.
Eché un vistazo alrededor. No había nadie. Le pegué una patada a la puerta y se abrió con facilidad.
-Pensaba que eso solo funcionaba en las películas.
-Vamos, entra.
Cerré detrás de mí, caminé hacia las conocidas escaleras. Isa se paró en seco.
-Tenemos poco tiempo-la apremié.
Bajamos más hasta que me detuve. Miré mi móvil. Eran menos dos minutos para que fuera en punto.
-A las seis hay 3 trenes que coinciden a la vez.
-¿Y?
-Puedes desahogarte lo que quieras. Nadie lo escuchará
-¡Oh!
-Ahí llegan. ¡Grita!¡Venga!
-¡ODIO MI VIDA!¡ODIO A LOS CHICOS!
-¡Sí!-grité con ella.
Me sonrió agradecida, era un momento maravilloso. Un momento en el que me podía olvidar de todo. Me podía olvidar de mi pasado y vivir el presente. Aunque fuera con una chica que apenas conociera de una hora.
- Justin!
-¿Que?
-Ya está.
-Vamos a desayunar.
Salimos al aire fresco de la calle. Observé mejor a mi nueva "compañera". Era alta, delgada, con lo justo de curvas, pelo negro liso hasta los hombros y ojos de un verde intenso.
-¿Que miras?
-Eres muy guapa.
-No mientas.
-No lo hago.
-Mírame, la ropa me va enorme, no tengo encanto. Soy una bicho raro y una marginada. Mi familia va de mal en peor. Mi madre se droga y yo lo único que puedo hacer es estudiar para al menos hacer algo bien en mi vida. Y por si fuera poco, moriré soltera.
-No creo.
-¿Tu como la sabes?
-Soy adivino.
-Dime mi futuro.
-Un adivino piensa mejor con la barriga llena.
Abrí la puerta del bar y me aparté para dejarla pasar. Entré después de ella. No había mucha gente, aparte de dos hombres, vestidos en un traje gris que ojeaban un periódico, levantaron la vista para mirarnos distraídamente y volvieron a enfrascarse de nuevo en su lectura. Nos sentamos en una mesa.
-¿No tienes que ir al instituto? Es miércoles.
-Da igual, un día es un día. Además, estamos a principios de trimestre.
-¿Que va a querer la parejita?-interrumpió el camarero.
-Una manzanilla y un cruasán.
-Yo un café solo, gracias-pedí.
Cogí su mano.
-El futuro de Isabela...-dije simulando concentrarme- vas a conocer a un chico-hice círculos en la palma de la mano- la gente ya no se burlará de ti-seguí las lineas- tu madre se recuperará, te casarás y tendrás 5 hijos. Fin.
-¿5?-exclamó escandalizada-yo solo quiero 2.
- El destino no siempre es exacto.
El camarero trajo nuestro pedido y lo colocó en la mesa.
-Gracias.
-Cuentame algo de tu vida que no sé nada de ti.
-Me llamo Justin Bieber, tengo 19 años, no tengo padre, vivo en un apartamento de Olm Street, no tengo mascotas, tengo una hermanastra y un hermanastro, no estudio y trabajo de pintor y de profesor de guitarra. Mi mejor amigo es Chris. Ahora tú.
-Me llamo Isabela Claire, tengo 18 años, vivo con mi madre, tengo 1 gato que se llama Garfield, soy hija única, estudio y mi mejor amigo se llama Justin.
Sonreí complacido.
-Me alegra escuchar eso.
-Creo que después de lo que has hecho hoy por mí, es decir poco.
-No ha sido nada.
-¿No? Primero: me has salvado de esos chicos.
-Eso es algo sin importancia.
-Segundo: me has llevado debajo de los trenes.
-Pero eso...
-No me interrumpas. Tercero: me has llevado a desayunar. Cuarto: has soportado la tortura sobre mi vida sin quejarte.
Bebí mi café.
-No tienes que agradecermelo.
Mordisqueó su cruasán.
-Claro que sí.
El camarero trajo la cuenta.
-Dejame pagar a mí-pidió, rebuscando en su chaqueta.
-De ninguna de las maneras.-puse un billete de 10 en el plato.-Camarero, venga aquí.
-Justin...-se quejó.
-Quedese con la propina.
-Que tengan una buena mañana.
Nos levantamos al unísono y se cruzó de brazos.
-No es justo-protestó intentado sonar enfadada.
-Sí lo es.
-Me he enfadado contigo-dijo intentado reprimir una sonrisa.
-Perdoname
Puse cara de cachorrito. Salimos al exterior, la ciudad estaba despertando. El cielo estaba teñido en tonos rosados y anaranjados. Algunos transeúntes iban por la calle mirando el reloj, preocupados por no llegar a tiempo al trabajo. Otros hacían deporte y otros paseaban a su perro.
-Vaaaaale.... te perdono. Vaya, estamos cerca de mi casa.
-¿Cual es?
-La de la esquina. Tendría que irme.
-Y yo, tengo que trabajar.
-Adiós.
-¿Un abrazo?
-Claro.
La abrazé.
-Después de esto no nos volveremos a ver ¿verdad?
-¿Por?
-Todos sois iguales.
-Yo no. ¿Tienes un boli?
-Creo que sí-me miró, confusa-aquí tienes.
Cogí su brazo y apunté mi número de teléfono.
-Llamame cuando me necesites.
____
Siento no haber publicado capitulo ayer pero nos cambiamos Dr compañía y nos cortaron el servicio de Internet . Seguro que OS preguntareis¿Y Isa?Justin tiene que estar con Leah, todo a su tiempo, se irán descubriendo cosas. Y ¿Justin con Clara?Todo se solucionara y solo os pido que tengáis paciencia. BESOS DE COCO