sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 14: Yo no soy ella





















(JUSTIN)
Había pasado una semana desde que Leah me había abrazado en el salón. Después de aquello se fue a su habitación y en los siguientes días no me miraba a la cara o solo intercambiaba conmigo las palabras necesarias y aún así solo lo hacia con monosílabos. Noté que me evitaba y cada vez estaba mas distante. Por otro lado, el pequeño cachorro ya no era tan pequeño y no paraba de correr de un lado a otro. Nadie le había reclamado y le había enseñado a levantar la pata y a sentarse pero rara vez me hacía caso pero al menos, me hacia algo de compañía cuando estaba solo. Por otro lado, había una cosa que me inquietaba, el día de la fiesta, recordaba haber besado a muchas (no estaba orgulloso de eso) pero había habido una que era diferente, podía notar su calidez, su dulzura, su ternura y lo que me ponía furioso pero era que por mas que intentara, el recuerdo de quien era, se me escapaba como el agua. Un timbrazo me despertó de mis ensoñaciones. Reconocí el tono de mi móvil y contesté.
-¿SÍ?
-Messieur Bieber, je suis Christian, votre ami.
-¡Chris!-reí.-prácticamente me había olvidado de ti.
-Me ofende messieur Bieber.
-¿Que tal todo por Francia?
-Very bien. He conocido a una belle mademoiselle. Je suis enamorado. ¿Y que tal tú?
-Bien... como siempre, ya me conoces.
-¿Y con mademoiselle Leah?
-Bien.
-¿Seguro?
-Dejalo, no quiero hablar de ella.
-Como quieras.¿Y en el mundillo de la musica?¿Alguna canción nueva?
-No se me ocurre nada, estoy completamente en blanco. La inspiración no me viene.
-¿Y mademoiselle Clara?
En ese preciso momento, Leah entró en el salón. Estaba espectacular, con unos pantalones cortos que dejaba sus piernas al descubierto y una camiseta ajustada. Me mordí el labio y me di la vuelta para que no viera la expresión de mi cara.
-E-e-estamos bien, quiero decir, quedamos y eso...
-Y eso...comprendo.
-Yo, ehm, te tengo que dejar.
-Vale, ya hablaremos, cuídate hermano.
-Igualmente.
Colgué. Tragué saliva y me encaré a ella.
-¿Que haces aquí?-dije bruscamente.
-He pensado que podríamos retomar las clases de guitarra.-esta era sin duda,  frase más larga que me había dicho en una semana, tampoco era que me importase pero con lo bien que lo habíamos pasado semanas anteriores y después se alejara tan repentinamente...
-Claro. ¿La has traído?
-Vaya, menuda estúpida, se me ha olvidado.
-Ya voy yo.
Me apresure a salir y fui a su habitación. Busqué pero no lo encontraba. Normalmente estaba en una esquina.
-Justin, me acabo de acordar que la llevé a que la repararan.
-¿Reparar?¿Pasó algo?
-Descubrí que tenía una pequeña grieta.
-En ese caso, ya retomaremos las clases otro día.
 Al pasar para irme de nuevo, le di un golpe a una carpeta y una cantidad de folios se esparcieron por el suelo.
-Menudo torpe soy, lo siento, ahora lo recojo.
Leah empalideció y se tapó la boca con las manos. Ahogó un grito y empezó a decir palabras sin sentido.
-Yo...él...enfadar...
-Eh¿Que te pasa?Tranquila, son solo...
No pude acabar la frase, me arrodillé y tomé un par de aquello que yo pensaba que eran hojas en blanco. Eran fotos, de nosotros dos.
-¿Porque tienes esto?
-Tyler..
-¿Te ha espiado?
Asintió. De repente, vio algo que la hizo empalidecer aun más, se apresuró a cogerlo pero yo fui más rápido. Era otra imagen. Incrédulo, observé la escena, esto no podía ser cierto y en ese momento, el recuerdo que tanto ansiaba recuperar apareció, confirmandome lo que estaba viendo.
-Eras tú...eras la chica que...por eso estabas tan distante conmigo...yo pensé que había hecho algo... tú y yo nos...
Una repentina sensación de felicidad y alivio me invadió.
-Tú me evitabas...la semana pasada me lo habrías dicho...
Apartó la mirada hacia un lado.
-No fue solo por eso.
-Entonces ¿Porque fue?
Apretó los puños.
-Porque me mentiste.
-¿Que yo hice qué?
-Me mentiste.-repitió-eres un maldito mujeriego.
-¿Yo?
-Lo haces con todas. Les caes bien, les demuestras que pueden confiar en ti y después de que...consigues lo que quieres, las abandonas.
-Yo no, esa no ha sido nunca mi intención. Eso es de lo que huyo, no quiero volverme como ese tipo de personas.
-¿Y Clara que?
-Clara...ella está pensando lo que no es. Los dos queríamos un rollo de un día y después, si te he visto no me acuerdo pero se está haciendo ilusiones y no debe.
-¿Y porque no la detienes?
-Lo iba a hacer, creeme.
-¿Y Isa?
-Unos chicos se burlaban de ella, yo solo la ayude y le di mi número para que tuviera alguien en quien confiar.
Apoyé una mano en su brazo y no la apartó.
-¿Y Vanessa?
-Es simpática y ya me dijo que tiene novio. No quiero nada con ella.
-¿Y el sábado? En la fiesta.
-Estaba borracho y no me acuerdo de nada. Ni siquiera sabía que nosotros...
Un ligero rubor se extendió por sus mejillas.
-No quería que creyeras eso, de verdad.
-Lo siento, he malinterpretado las cosas.
Bajó la cabeza. Con el pulgar se la levanté para que me mirara directamente a los ojos. Ella se acercó a mí y me agarró la camisa para tirar hasta su altura.
-Yo...me preguntaba si...
Supe lo que quería. Posando la palma de mi mano en su mejilla la acerqué y acaricié su sonrojado pómulo. Posé mis labios suavemente sobre los suyos y ella respondió, abriéndolos automáticamente bajo la presión. Inmediatamente la apreté contra mi, quería notar cada centímetro de su piel, saber que esto era real. Su corazón latía rápidamente y se acompasaba al mío, que iba a la misma velocidad. Mis manos vagaron por su cintura, su espalda, su cuello y ella enrolló sus brazos alrededor de mi nuca. Mi boca recordó la suya y exploró los lugares ya conocidos y familiares. Sus dedos se hundieron en mi pelo y ella tembló. Jadeó y se separó unos momentos, intentando recuperar la respiración.
-Yo...esto no puede estar pasan...realmente necesito descansar.
 Asentí. Se tumbó en la cama y la arrope. Iba a salir pero me detuvo.
-Quedate conmigo.
-Está bien.
Me senté en el suelo.
-No, aquí.
Dio unos golpecitos al lado suyo.
-¿Segura?
-Segura.
Me quité los zapatos y me metí bajo las sábanas con cautela, en parte esperando a que se arrepintiera de su decisión. Se acurrucó en mi pecho y cerró los ojos.
-No se lo que acaba de pasar pero creo que...te quiero.
 Le besé la frente. ¿Que me estaba pasando? Después de la muerte de Laura, juré que no dejaría que ninguna mujer estuviera a mi lado. Que no me involucraría emocionalmente en una relación. Y de repente, llegaba Leah y me ponía la vida del revés. Cuando estábamos juntos todo iba bien pero cuando se marchaba, notaba que me faltaba algo esencial. ¿Me estaría enamorando?
...
(LEAH)
Desperté sobre la medianoche con sensación de angustia. Me incorporé y parpadee varias veces. Un cuerpo yacía a mi lado, el de Justin. Madre mía, ahora me acordaba. Gemí y me tapé la boca. Era como una adicción a lo prohibido, cada vez que intentaba alejarme de él, acababa besándole. Pero me gustaba besarle, eso significaba sentirme protegida, saber que todo iba bien. Encendí la luz tenue de mi lamparilla de noche.Le observé en silencio, su pelo, revuelto estaba sobre la almohada, los ojos cerrados. Su boca estaba entreabierta y el fino vello de su bigote resaltaba sus labios. El cuerpo estaba tenso y tenía una mano tocando el suelo mientras que la otra reposaba sobre su abdomen.
-Deja de mirarme.-murmuró.
Aparté la vista y noté que mis mejillas enrojecían a la velocidad del rayo. Abrió los ojos y me miró.
-Vaya, no ha sido un sueño.
-No.
Se apoyó sobre sus codos.
-¿Que hora es? Hoy tengo que trabajar.
-¿Vas a hacer como si nada hubiera ocurrido?-respondí herida.
-Yo creo que lo tuyo con lo mío no significó nada.
-Mientes-dije con las lágrimas a punto de caer.-eso no fue lo que tú sentiste. Si no hubieses querido besarme no lo habrías hecho.  Pero me besaste.
-¿Por un beso? ¿Un beso que te lo podría dar otro?Pasas toda una semana de mí y ahora llegas y por un beso ¿Todo cambia?
Se levantó de la cama y empezó a ponerse los zapatos.
-Lo que cambia es que toda esta semana me alejé de ti porque no era capaz de estar a tu lado. Porque no quería reconocer que me había enamorado de ti. Que ese beso había sido el mejor de mi vida.
-¿Que has dicho?
-He dicho que me he enamorado de ti. Al principio me parecías un chico atractivo y simpático pero hace dos semanas, empecé a pensar como sería tenerte, como sería besarte. Esta última semana fue aun peor y ya no sabía que hacer.
-Leah, la última vez que una chica me dijo eso, acabó muerta.
-Pero yo no soy ella.
-¿Y si salieras conmigo algo cambiaría?¿Estarías dispuesta a que nos vieran juntos?¿A un chica hermosa y popular junto a un barriobajero?¿Estarías dispuesta a desperdiciar tiempo?¿Estarías dispuesta a estropear tu facha de perfección y salir con un simple pintor?
-Sí.

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