sábado, 12 de abril de 2014

Capítulo 18:Scooter Braun

(LEAH)
-Nada, estuvimos hablando.
Por su cara, deduje que no me creía.
-Tengo hambre, voy a comer algo.-atajé.
Fui a la cocina y sobre la mesa, vi el libro que había comenzado esta mañana. Lo aparté a un lado y busqué en la nevera algo de comer. Cogí un plato de espaguetis y le puse un poco de salsa de tomate encima. Lo metí en el microondas y le di a calentar un minuto. Aguardé y pasado ese tiempo me lo comí todo. Subí a mi habitación y puse la radio. Canté al son de ''Talk dirty'' de Jason Derulo mientras recogía y ordenaba todo.
-Cantas muy bien.
Avergonzada, bajé el volumen y seguí con lo mío.
-¿Cuando estará arreglada la guitarra?
-No sé, dijeron que me llamarían
-Ah.
(JUSTIN)
Me acerqué por detrás y la agarré de la cintura. Le aparté el pelo y la besé en la nuca.
-Te invito a cenar.
-¿Ya? Si acabo de comer.
-Tú no miras mucho el reloj ¿no? Son las 7:30.
-¿Enserio?
-¿Porqué tendría que mentirte?
Suspiró y se dio la vuelta. Sonrió levemente y me abrazó.
-Entonces...¿te apetece?
-Me encuentro mal.
-¿Que te pasa?
-Me duele la cabeza.
Le apoyé la mano en la frente. Estaba caliente.
-Túmbate en la cama. Yo mientras voy al baño a por agua.
-Esperate hasta que me ponga el pijama.
-Vale
Fui al baño, me mojé las manos en agua fría y volví. Se la apoyé en la frente y la refresqué. Me cogió de la mano y la dejó en su mejilla, besándola.
-Gracias.
-De nada
-Quedate a dormir porfa.
-Como quieras.
Me quité la chaqueta y los zapatos. Mi camisa de trabajo, manchada por la pintura, realmente no tenia buen aspecto así que opté por quitármela. Me metí debajo de las finas sábanas a su lado y la estreché entre mis brazos.
-¿Que quería Jonathan?-insistí.
-Nada, sólo me dijo que ayer habías ido a su casa.
-Cierto.-reconocí.
-Y que tú y Clara...
Agachó la cabeza y no dijo nada más.
-Solo hablamos.
-No es lo que dijo él.
-No tienes que creerle, solo hablamos. Mira.
Tironee suavemente de su pelo y hice que me mirara la mejilla. Ahí, entre el ojo y la boca, se podía ver la ligera marca de un bofetón.
-Me lo dio ella cuando le dije que no quería nada.
-Entiendo.
Aliviada, soltó otro suspiro. Rió y su risa sonó como el tintineo de miles de cascabeles.
-¿De qué te ríes?
-De que con todos estos tatuajes pareces una galería de arte.
-Si que cambias de tema rápidamente.-bufé.
-Pareces un Picasso.
-Un Biebercasso.
-Me gusta como suena.
En ese momento, entró Jay en la habitación, dio un salto y se colocó a los pies de la cama, proporcionando un calor muy agradable. Leah me besó el pecho y cerró los ojos. Poco a poco, yo también me fui quedando dormido
...
Cuando me desperté, estaba completamente desorientado. No recordaba nada, ni de haber ido a mi casa por la noche. Me fui situando al notar al cachorro a mi lado, acurrucado. Me di la vuelta para buscar a Leah con la mirada y la encontré. Estaba apoyada en su ventana, con los ojos cerrados, soñolienta. Una leve sonrisa colgaba de esos labios tan besables que tenía. Apenas iba cubierta de una camisa grande, sencilla y blanca y unos pantalones cortos y negros. Por la tenue luz que provenía del exterior, podía admirar sus curvas perfectamente dibujadas debajo de la tela de el improvisado pijama. Su pelo, despeinado, caía sobre su espalda y hombros con gracia y su piel parecía poder acariciarse con la mirada. Era hermosa, tenía que reconocerlo. Me respaldé sobre mis codos y la miré, atento a sus reacciones. Se estiró con la elegancia de un gato y bostezó. Me tumbé otra vez y me hice el dormido. Con un ojo entreabierto, vi como cogía su ropa y se iba, seguramente al baño. Cuando cerró la puerta, me incorporé y me senté en el borde de la cama. Era el tercer día del trato. Cuatro días y todo acabaría. Me desentumecí y cogí un cigarrillo de la chaqueta. Lo encendí y me asomé por la ventana para que no se quedara el humo en la habitación. Hice varios aros en el aire, que se fueron expandiendo hasta desaparecer. Dejé que la ceniza cayera y tomé una honda calada. Expulsé el aire y tiré la restante colilla fuera. Oí un caturreo alegre.mi corazón se aceleró y me giré. Leah había entrado al cuarto y solo la cubría una toalla. Era evidente que se había duchado. Se paró en seco al verme.
-Pensé que seguirías dormido.
No respondí. Aquello era una situación un poco embarazosa y violenta. Tragué saliva. El agua que caía empapaba el suelo. Fue entonces cuando vi una arañazo en su pierna. Estaba rojo y no tenía buen aspecto.
-¿Cuándo te has hecho eso?-la señalé.
-Ayer.
-¿Te lo hizo él?
-No, fue con el cristal de un vaso roto. Y ayer Tyler no vino a clase.
-Deberías cuidarlo.
-Si, ahora iba a ponerme crema...
-Ah, bien...
-Yo ya me iba, se me olvidó el pantalón.
-De acuerdo, ahora me pongo la camisa y bajo. ¿Te preparo algo de desayunar?
-Unos cereales con leche porfa.
-Vale.
Y se marchó. Fue como si todo se quedara sin energía. Como si al irse, todo fuera más frío, más triste. Le rasqué entre las orejas a Jay, que emitió un gruñido.
-¿Que me está pasando Jay?
Me lamió la mano y gimoteó.
-Yo tampoco lo sé amigo.
Me puse la estropeada camisa, cogí mi móvil y lo puse en el bolsillo trasero. Bajé y busque en los armarios hasta que encontré un tazón, una cuchara y los cereales. Encontré la leche en la nevera y se lo serví. Me senté en la silla paralela donde se sentaba ella normalmente y la esperé. Bajó a los pocos minutos, vestida con unos pantalones ajustados, una camisa blanca con el símbolo de Chanel, una cazadora negra y unas Converse negras. Su pelo, aún mojado, estaba atado en una trenza que llevaba recogida en un lado.
-Me gusta tu chaqueta.
-Gracias, la tenía perdida en el armario, ni me acordaba. Además, se parece a la tuya.
-Tienes razón.
Se sentó enfrente mía y comenzó a comer con gran devoción y voracidad.
-Mmm...perdona ¿Quieres?
-No gracias. Ya desayunaré algo por ahí.
-¿Que hora es?
-Menos veinte.
-Queda tiempo.
Recogió y lo puso en el lavavajillas. Se sentó en mi regazo de sopetón y hice una mueca de dolor con el impacto de su cuerpo.
-Lo siento, estoy bastante eufórica hoy.
-Lo veo.
Se frotó el trasero sin ningún disimulo y se quejó.
-Ahora por tu culpa me duele el culo.
-Que discreta. ¿Encima por mi culpa? Si has sido tú la que se ha tirado como una loca encima mío.
-Pero eres tú el que...vale, no tengo excusa. ¿Qué tal la música?-cambió rápidamente de tema.
-Genial, el martes volví a actuar en un bar. Casualmente pasaba por allí un productor musical que se ha interesado por mí. Me ha dado su tarjeta y dice que mi voz no hay que desperdiciarla.
-¿Como se llama?
-Scooter Braun.
-¿Le llamarás?
-No lo sé. ¿Que piensas?
-Que no tienes que perder esta oportunidad. Venga llamale ahora.
-¿Enserio?
-¿Que va a salir mal?
(LEAH)
No muy convencido, sacó el móvil y marcó su número, se lo sabia de memoria. Esperó y por fin le respondió. Me pegué a su oído para oír lo que decían.
-Scooter Braun al habla.
-Buenos dias. Soy Justin, Justin Bieber.
-¡Ah sí! Ya me acuerdo de ti. ¿Te pensaste mi oferta?
-Sí, y es por eso por lo que le llamo. Me gustaría aceptarla.
-¡Genial!Me interesaron mucho tus canciones y la mente tan creativa que tienes. Pasate mañana por mi estudio y hablamos cara a cara.
Le dictó una dirección de la cual me olvidé al segundo. Después de despedirse y colgar, le besé.
-¡Perfecto!-exclamé.
-Uff...estoy nervioso. Mira.
Extendió las manos y pude ver como le temblaban ligeramente.
-Prometeme que mañana me acompañarás.
-Si es lo quieres...
Dejó escapar un largo suspiro.
-Creo que ha sido la conversación más breve que he tenido.

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