jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 7:¿Tengo que hacerte cosquillas?

























(Maratón 1\3)
(LEAH)
-Lo siento.
-Hoy no me apetece ir al instituto.
-No vayas. Yo te cuidaré.-dijo en tono dramático.
-Vale.
-De todos modos tengo que trabajar. Vamos a desayunar.
Enrollé la camisa para que el agua cayera. Me limpié debajo de los ojos para quitarme el maquillaje. Entramos a un bar y agradecida comprobé que había calefacción.
-Señor Justin. Es un placer volverle a ver.
-Gracias.
Nos indicó el camino hasta una mesa. El camarero me guiñó el ojo. Supuse que había traído antes a muchas otras chicas.
-¿En que piensas?
-En mi venganza.
-¿Alguna idea?
-Sí-mentí.
-¿Que va a ser?-pidió el camarero.
-Lo de siempre.
-¿Y usted?
-Un té de frutos rojos.
-Tienes que comer algo Leah.
-Un cruasán.
-Lo mismo que la señorita de ayer-murmuró el camarero por lo bajo.
Justin frunció el ceño.
-Eso es todo Bill.
Bill se retiró con una sonrisa.
-Debe de haberse confundido.
Decidí omitir ese detalle.Trajeron lo que habíamos pedido. Comí en silencio. La ropa casi se había secado. Acabamos.
-¿Que hora es?
Miró en su teléfono.
-Las 5.
Me froté los ojos.
-Tengo sueño.
-Volvamos a tu casa.
Después de que pagara la cuenta (no sin antes haber protestado) salimos. Caminamos sin decir nada, pero no era incomodo . Llegamos.
-¿Como entramos?
-Por la ventana.
Rodeamos el apartamento. Subí por la piedra y abrí la ventana.
-Sube.
Escaló con agilidad y pasó a mi habitación.
-Bonito cuarto.
-Gracias. Yo dormiré un poco.
-Creo que yo también.
-¿Donde quieres dormir?
-Quedate con la cama, yo lo haré en la alfombra.
Le di cojines y una manta fina. Me acurruqué debajo de las sábanas. Ya no estaba nerviosa, me sentía tranquila y cómoda con él. No había la tensión de antes.
-Buenas noches.
-Buenos días.
.....
Desperté con la frente ardiendo y los ojos lagrimeando. Me encontraba fatal.
-Justin...-le llamé.
Pero no estaba.  En calcetines bajé por la escalera, temblando de frío.
-¡Leah!-exclamó preocupado.
Puso una mano en mi cabeza.
-Estás muy caliente, tienes fiebre.
Me acompañó de nuevo a la cama y me tumbé.
-Me olvidé de que te tenías que tomarte un Ibuprofeno.
Desapareció y volvió trayendo una pastilla y un vaso de agua.
-Toma.
Lo tomé y me ajustó bien las mantas.
-¿Hay algo que pueda hacer por ti?
-¿Que hora es?
-Son las diez, tus padres se fueron hace una hora.
-Cantame ''Heartbreaker'' por favor.
Empezó a cantar en voz baja mientras me acariciaba el pelo.
...
En las siguientes horas Justin me cuidó. Me traía paños húmedos y me daba regularmente de beber agua para mantenerme hidratada. Me acompañaba al baño y esperaba fuera pacientemente hasta que había acabado y me volvía a acompañar a la cama. También me traía pañuelos, comida, libros y películas para entretenerme. Me vigilaba constantemente y me tomaba la fiebre que por el momento no bajaba de 39. Le estaba profundamente agradecida.
-Gracias.
-Me siento culpable por haberte tirado a la fuente.
-No fue tu culpa.
-Debí parar.
-Tranquilo, he estado peor.
-Seguiré trabajando.
Sacudió la cabeza y salió por la puerta. Hacia las dos de la tarde me encontraba mucho mejor. Me cambié de ropa y bajé. No habían muebles, solo un plástico cubría el suelo.
-¿Estás bien?
-Perfecta gracias a ti. Eres un buen amigo- 'el más sincero' pensé para mis adentros.
Simplemente sonrió.
-¿Que tienes que hacer?
-Tu padre me dio unos planos.
-Vaya, tienes que hacer mucho.
-Para eso me pagan.
Me entristeció escuchar eso. Mientras a mí me llovía dinero del cielo otros tenía que trabajar duro para poder vivir.
-Te ayudaré.
-Podrías enfermar de nuevo, no estás recuperada del todo.
-Me da igual.
Me recogí el pelo en un moño y me arremangué.
-Dime lo que tengo que hacer.
-Pinta esta pared.
Me acercó un cubo y un pincel. Lo cogí.
-Bien, ahora, pinta en esta dirección.
Me agarró la mano y hizo líneas verticales en la pared.
-¿Lo entiendes?
-Sí.
-Ahora tú.
Mojé en la pintura de un bonito color beige y pinté.
-¿Así?
-Sí.
El cogió otra brocha y empezó con los bordes alrededor de las ventanas y la puerta. Esto era realmente fácil. Se dio la vuelta varias veces para ver como iba y darme indicaciones. Cuando tuve más de la mitad hecha me tumbé.
-Madre mía.
-¿Cansada?
-Mucho.
-Sube a dormir.
-No me apetece. Descansa tú, tienes ojeras.
-Estoy bien. Subirás aunque te tenga que arrastrar.
-Vaaaaale.
-Que descanses.
Cerré la puerta detrás de mi y intenté de llamar a Vanessa desde el fijo pero salió el buzón de voz. Estaba aburrida y no quería dormir. De puntillas, salí de mi habitación y me senté en el suelo. Hice como cuando era pequeña, me puse boca arriba y miré los dibujos del techo, intentando descubrir formas. Cuando me cansé miré los cuadros buscando pequeños detalles y defectos.
-Creía haberte dicho que descansases.
-Puede ser-reí tontamente.
Me agarré a su pierna como si fuera un koala y me balanceé de un lado a otro.
-Bonita zapatilla.
Y me puse a examinarla.
-Oh no.Creo que se te ha subido a la cabeza.
Le sonreí risueñamente.
(JUSTIN)
-Levantate y vete a dormir.
-No.
-¿Tengo que hacerte cosquillas?
-¡No!¡Eso no!
Gateó por el pasillo pero la atrapé. En un intento de pararme, me empujó haciendo que perdiera el equilibrio y caí sobre ella. Rió y chilló y todo era un lío de manos. Le hice cosquillas en la barriga y a los costados mientras nos revolcábamos por el suelo. Las lágrimas le saltaban de los ojos de la risa.
-Para-tartamudeó.
Me apoyé a cada lado suyo, encima. Estábamos pegados el uno al otro. El color acudió a sus mejillas rápidamente y me dieron ganas de acariciarselas. Su boca estaba solo a unos centímetros de la mía... podría haber hecho tantas cosas en ese instante pero no quise estropearlo y me tumbé a su izquierda. Leah suspiró, con un poco de alivio y giró hacia mí.
-Eres un buen amigo. Muchos me habrían mandado a la mierda.
-Shh....no me lo agradezcas otra vez.
Apoyé mi dedo índice en sus labios. Y los deslizé, dibujando su contorno. Sentía su respiración agitada. Dejé caer la mano hasta su pelo siguiendo sus ondas. Me miraba, asustada por lo que pudiera hacer pero curiosa a la vez. Entonces, fue su turno. Alargó sus dedos hasta mi cara, pasando por mi frente, mi nariz, mi boca, mi barbilla, mi cuello... bajó por mi pecho, el abdomen y ahí se detuvo. Subió de nuevo por mi brazo lleno de tatuajes. Se acercó a mí, cerró los ojos y inhaló profundamente, como queriendo quedarse con mi olor.
-Hueles muy bien...
Se abrazó a mí y recostó su cabeza entre mi cuello y mi hombro. Se fue durmiendo poco a poco. Cuando noté que su respiración era mas acompasada,  la cogí y la llevé a su cuarto, donde la dejé en la cama y la arropé. Me senté con la espalda pegada a la pared y la observé. Se veía tan tranquila y pacífica. ¿Me gustaba? Creía que no pero había algo...especial. Di un paseo, mirando sus fotos. En muchas salía con una amiga, haciendo el tonto. En otras aparecía un chico, Tyler y ella besándole en la mejilla. En la última que me fijé, estaba ella, especialmente guapa, con un vestido rojo. Le di la vuelta a la foto ''Leah en la fiesta de apertura de un restaurante''. La volví a dejar sobre la mesa. En el escritorio habían libros, como ''Perdona si te llamo amor'' y ''A 3 metros sobre el cielo'' .Sonreí, jamas lo habría pensado pero era toda una romántica. Más libretas y un cuadernito que supuse que era su diario. Miré sus pósters de sus cantantes favoritos y de modelos. Su armario, maquillaje... todo eso lo pasé con la mirada sin darle importancia. Y allí estaba ella, acurrucada, soñando inocentemente. Solté un largo suspiro y me pasé la mano por el pelo. Miré la hora, eran las 4,ya había acabado mi ronda de trabajo. Me tumbé en su alfombra y cerré los ojos, esperando conciliar el sueño.
...
Notaba una suave brisa en mi oreja. Me revolví, inquieto y la volví a notar en mi nariz. Pero reflexioné ¿Una brisa?¿Dentro de casa? Me incorporé y escuché una risa proveniente de mi derecha.
-Leah, me habías asustado.
-Son las 8 de la tarde dormilón...Por cierto, gracias por llevarme a la cama.
-De nada.¿Y tus padres?
-En una cena.
-Ah.
Me estiré y hice crujir el cuello. Bostezé.
-¿Llevas mucho tiempo despierta?
-Media hora, más o menos.
-Antes estuve inspeccionando tu cuarto. También tengo que hacer reformas aquí.
-¿Si?
-Claro, puedes diseñarme como quieres que sea.
-Quiero una pared llena de fotos. O al menos un cacho. Y poner frases. Y me sé una buena foto para colgar.
-¿Cual?
-La que nos vamos a hacer ahora.
La observé mientras encendía su portátil de marca Apple. Me desperecé con dificultad y me levanté.
-Ponte delante de la cam.
Obedecí y juntó su cara a la mía. En la pantalla aparecieron una Leah radiante y un Justin adormilado.
-Sonríe.
Y pulsó el botón, la cuenta atrás apareció y mostré mi mejor sonrisa.
-Listo. Ahora viene lo divertido.
-¿A que te refieres?
Trajo su neceser.
-Me vas a maquillar.
-Pero si yo no sé...
-Precisamente eso es lo que lo hace divertido. Mira.
Cogió su barra de labios y me hizo una raya vertical a todo lo largo de mi cara. Y me lanzé, saqué una cajita con colores que supuse que era sombra de ojos. Cogí una brocha y lo pulverizé de color verde. Le pinté las mejillas. Parecía una extraterrestre de un planeta lejano. Con un tipo de lápiz negro, me dibujó un bigote. Yo, por mi parte, le hice un dibujo indio en la frente. Le pinté el labio superior azul y el inferior amarillo. No veía lo que me estaba haciendo pero no paraba de reprimir la risa.
-¿Que es esto?-pregunté agarrando un bote.
-Base líquida.
-Me quedo igual.
-Es para camuflar imperfecciones de la piel.
-Vaya.
Con una pintura blanca le hice la parte de los párpados y con negro le alargué la raya de los ojos al estilo chino. Cogí un tubo y lo intenté de destaponar pero se negaba a abrirse.
-Trae.
Lo desenroscó con paciencia y salió un tipo de pincel dividido en más finos.
-Es rímel.
Me lo enseñaba como si fuese un niño de parvulitos.
-¿Dónde se pone?
-En las pestañas.
Se lo puse, con cuidado.
-Y aquí tienes purpurina, también se puede poner.
Rocié sus pestañas de color rosa.
-Ya está. -concluí.
-Y yo...
Me miré en el espejo. Tenía los ojos pintados de lila con la raya blanca, la nariz era naranja, tenía un gracioso bigote y una barba, los mofletes tenían dos círculos rojos y mis labios eran verdes.
-Parezco un señor travestido con labios verdes y nariz de patata.
Reímos.
-Ahora yo.
Se contempló unos instantes.
-Yo parezco una india, extraterrestre, geisha con labios de una bandera.
-¿Bandera?
-Sí, pero ahora no sé de qué país es. Me gustan los ojos que me has hecho.
-¿En serio?
-En serio, y no es una tomadura de pelo. Y ahora...
Posamos ante la cámara. Sacamos la lengua, pusimos morros, sonreímos, poníamos cara de enfado, de sorpresa... en fin, hacíamos cualquier tipo de muecas. Y maquillada así, seguía estando guapa. No me lo explicaba pero siempre salía bien en las fotos.
-¿En que piensas?-inquirió.

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