sábado, 14 de diciembre de 2013

Capítulo 6:"No se a que está esperando la chica preciosa''





















(LEAH)
No había visto a Justin por la mañana. Vanessa hizo sonar el claxon de su Fiat. Me monté en el asiento del copiloto.
-¿Todo bien?
-Claro ¿Porque?
-No, por nada. Hoy tienes tu cita con Tyler.
-Sí-dije nerviosa, no sabía lo que iba a pasar.
-Tienes unas ojeras tremendas.
-No he podido dormir bien.
Aparcó frente al instituto.
-Sabes que me puedes contar lo que quieras ¿No?
-Claro, todo va bien. Te lo aseguro.
Me abrazó y me besó en la mejilla.
-Siempre podrás confiar en mí.
 Tyler se acercó, sonriente. Me estaba empezando a dar asco. Me asqueaba su manera de ser. Era simplemente repulsivo.
-¿Estas bien cariño?
-Claro que sí-sonreí forzadamente.
Me plantó un beso en la boca. Intenté alejarme pero me sostuvo pegado a él y me apretó el estomago, dudaba si era que no se controlaba o lo hacía aposta pero era demasiado. Dió paso a su lengua violentamente. Me daban arcadas.
-Para...
Si seguía así iba a vomitar. Le mordí la lengua.
-Serás...
-¿Que dices cielo?-pregunté inocentemente.
-Nada cariño.
Entré en el centro rápidamente, dejándole atrás. Fui a mi clase de matemáticas. Me deslizé hasta mi asiento. Solo habían 3 personas más en clase. Un chico llamado Jacob, Rebecca y otra que no conocía. Decidí cambiar de sitio y me senté al lado de la chica que no conocía. Me ajusté mi falda color burdeos antes de sentarme. Eché un vistazo a mi nueva compañera de clase .Tenía el pelo negro a la altura del hombro y ojos verdes con unas gafas lilas. En su brazo llevaba un número de teléfono escrito.
-¿Eres nueva?
-Llevamos en esta clase 3 años juntas. Soy Isa
-No me había fijado en ti-me disculpé
-Normal, soy la bicho raro.
-¿Es de tu novio?-señalé el numero, cambiando de tema.
-No, ya me gustaría. Es de un chico que conocí esta mañana y me llevó a desayunar.
-Ah.
Curiosa, abrí mi agenda, haciendo como que repasaba el horario y apunté el teléfono. Ya averiguaría quien era más tarde.
-¿Te importaría que me sentara contigo?
-Claro que no, siempre voy sola, pensaba que te sentarías con una de tus amigas populares.
-Me apetece cambiar.
La clase se fue llenando. Llegó Vanessa, las demás chicas, los chicos y finalmente el profesor.
...
-Papá, mamá, ya estoy aquí.
No obtuve respuesta.
-¿Justin?
-Aquí-respondió una voz cansina proveniente de la cocina.
Entré.
-¿Que te parece?
-Me encanta.
Había pintado las paredes de color crema, las baldosas estaban colocadas a juego. Los armarios eran rojos y la encimera de granito beige. Una mesa pegada a la pared con 3 sillas color plateado y dorado, era una verdadera cocina de lujo y no se había reparado en gastos. Faltaban el fregadero, la nevera y el lavavajillas.
-Y todavía tengo que hacer el resto de la casa...
-Te ayudaré.
-¿En serio?-alzó una ceja- te podrías romper una uña-se burló.
-Tonto, no me importa. Siempre que...
-Tus amigas no sepan nada... lo sé-resopló.
Sonreí, satisfecha.
-Me tengo que preparar para mi cita con Tyler.
-Yo me tendría que duchar...
-Duchate aquí, yo lo haré en el baño de mis padres.
-¿Seguro?
-Claro.
-Pero no tengo ropa limpia.
-Te daré alguna de mi padre.
Le acompañé hasta el cuarto.
-Aquí están las toallas, creo que no hace falta nada más. Ahora voy a por la ropa
-Gracias.
Cogí una camisa blanca y un pantalón vaquero negro que pensé que le irían. Volví y se lo di.
-Creo que son de mi talla.
Me limité a sonreír. Salí y dejó la puerta entreabierta. Rápidamente, fui a mi habitación, cogí el vestido que quería ponerme y los tacones. Era un vestido negro, ajustado y corto, los tacones eran altos, azules, de aguja, con tiras al estilo sandalia. Me desvestí y me duché. Repasé mi maquillaje, puse la linea de eyeliner más gruesa y un poco de colorete. A la hora de ponerme el vestido, me di cuenta de que no podía abrocharmelo. Intenté de todas las maneras subir la cremallera. Me vi resignada a pedir ayuda a Justin. Toqué la puerta suavemente con los nudillos.
-¿Justin?¿Me puedes ayudar?
-Pasa.
Entré, solo estaba con una toalla atada en la cintura. Así, con el cabello mojado y despeinado no estaba nada mal. La cadena reposaba en su pecho musculoso. Oh dios...
-No me puedo abrochar el vestido.
-Date la vuelta.
Me estaba empezando a sofocar. Notaba como se hacia mas caliente el aire ¿Sería la única que lo notaba? Justin parecía muy tranquilo y me pregunté si ya se habría encontrado en una situación así con una chica.
-Apartate el pelo.
Lo recogí a un lado y apoyó ligeramente sus manos en mi espalda. Subió la cremallera, con gran facilidad y destreza para ser un chico. Siguió, poco a poco,como si quisiera hacerme sufrir. Hacía mucha calor...
-Listo.
-Gracias. Mm... voy a seguir preparandome. Y voy a dejar que tu te..Ehm...vistas...
¿Que me estaba pasando? Yo nunca me quedaba sin palabras. Pero nunca un chico se había duchado en mi casa.
-Claro.
Salí y me dirigí al salón. Me calzé los tacones. Cogí mi bolsito lila y puse mi móvil, la cartera y el neceser de maquillaje de emergencia. Me senté a esperar. Justin bajó, me miró unos instantes e inconscientemente se mordió el labio inferior. La ropa de mi padre no le quedaba nada mal, junto con sus Supra lilas formaban un conjunto perfecto.
-¿Donde dejo la toalla?
-En la mesa.¿Tienes todo?
-Sí.
-¿Que vas a cantar?
-Mis composiciones.
-Ah.
El timbre sonó. Abrí la puerta.
- ¡Tyler!-exclamé con fingido entusiasmo
-Hey, nena.
Me besó y puso sus manos en mi trasero, apretando. Casi podía escuchar a Justin crujirse los nudillos y conteniendo la ira.
-¿Quien es ese?
-Es un pintor.
-Va muy elegante para ser un pintor.
-Esque... va a salir ahora.
-Me es muy familiar...
-No sé.
-Vámonos.
-Voy a coger las llaves.
Justin salió y para alivio mío, no me dijo nada. Montó su moto y se alejó. Cerré con llave la casa.
-Como me entere yo de que no es un pintor...-siseó amenazante.
-Yo solo te quiero a ti-dije cariñosamente y por mi propia voluntad le besé.
Subimos a su Opel Astra y condujo en silencio hasta el restaurante. Aparcó y salimos. Vi a Vanessa y a las demás a lo lejos. Habría pagado lo que hubiera hecho falta para estar con ellas. Pero en este caso, el dinero no era mi salvación. También vi la moto de Justin aparcada. De momento no estaba a la vista. Caminamos cogidos de la mano, quizás algo más fuerte de lo habitual. Y de repente, le vi. Estaba apoyado en la puerta de entrada con un amigo mientras daba hondas caladas a un cigarrillo. Arrugé la nariz, no me gustaba que la gente fumara. Lo que mas temía en ese momento era pasar por su lado. Nos acercamos.
-¡Ty!
El amigo de Justin le dio un palmada en el hombro a mi acompañante. Empezaron a conversar animados. Lo que faltaba ¿Podía ir a peor? Él seguía fumando. Expulsaba lentamente el humo, haciendo aros. Tiró la colilla al suelo y lo aplastó. Paseó la vista por el lugar y se puso rígido, mirando fijamente a un punto fijo. Una pelirroja se le acercó y le besó.
-Al final la promesa se cumplió-dijo alegremente.
-Clara... no es el momento. Ya te lo dije, era un rollo de noche.
-Pero no me digas que no te gustaría repetir...
Le susurró algo y sonrió.
-Ya hablamos.
 La pelirroja me dirigió una mirada gélida, llena de reproches y se marchó. Alguien me tapó los ojos.
-Adivina quien soy...
Genial, a este paso, todo el mundo me vería con Justin.
-Rebecca.
-Fallaste boba.
-Vane
-Exacto.
Mis ojos se vieron liberados de nuevo.
-¿Que tal?
-Bien.
-¿Le conoces?-dijo señalando al chico que tenía delante.
-No-mentí.
-¿Como te llamas?
-Justin Bieber.
-Pero Leah¿no es el que me dijiste que estaba en tu casa?
-No sé, puede ser.
-Que sí, que yo te pregunté....
Le miré diciéndole claramente ''callate''. Aunque no lo dije, captó inmediatamente el mensaje. Me sentía incómoda.
-Ty... ¿No tendríamos que ir buscando mesa?
-Ahora vamos cariño.
Otra chica se acercó a él y le dijo algo al oído. Asintió y entraron. Al menos se había ido.
-Vámonos, cielo. Nos vemos Chris.
Entramos al local. Caminamos como pudimos entre la gente y pillamos una mesa para dos junto al escenario. Poco a poco, todos se fueron dispersando. Una rubia se dirigió al micrófono.
-Bienvenidos a esta especial velada de The Beach Bar. Hoy tenemos con nosotros un invitado sorpresa. Con todos ustedes ''Justin''.
Todo el mundo aplaudió y les imité. Se sentó en la silla central después de haberle guiñado el ojo a un grupito de chicas que dieron grititos, emocionadas,
-La primera canción que interpretaré es "Heartbreaker'' y esta dedicada a una chica en concreto. No diré el nombre pero estoy seguro de que ella lo sabe.
Mi corazón dio un salto. ¿Era yo? Lo mas probable fuera que no. Quizás era la pelirroja. O otra, a saber a cuantas había conquistado. Tarareé el ritmo, era pegadizo pero la letra era triste a la vez.
I still believe in love.
I still believe in us.
I hope you believe in us.
The way I believe in us.
Eso estaba dirigido a alguien, sin duda.
-Leah.
-¿Que?
-¿Que vas a querer?
-No tengo hambre
-¿Y de beber?
- Una Cherry Coke.
-Ahora te la traigo.
Ese era el Tyler que yo conocía. Simpático y atento. Volvió al poco rato con un lata y un vaso en la mano, en la otra llevaba una cerveza.
-Ten-lo colocó en la mesa.
Ahora cantaba otra canción, ''As long as you love me''. Era un chico que había sufrido, y mucho.
-¿Te gusta la música?
-Mucho.
Algunas parejas habían salido a bailar, aunque no fuera una canción lenta.
-¿Me concedes este baile?
-Sí.
Ty me llevó hasta la pista. Me agarró de la cintura delicadamente y entrelazó sus dedos con los mios. Me besó apasionadamente.
-Te quiero-murmuró.
Ahora, ''All around the world'' sonaba. Me separé y empecé a bailar más animadamente. Las chicas se unieron al poco rato. Todo era un bullicio de gente bailando, saltando, gritando y bebiendo. Me separé y fui a la barra del bar.
-¿Que va ser?
Un chico alto, moreno, con ojos oscuros me atendió.
-Una cerveza.
-¿Tienes 18 años?
-Sí.¿No lo ves?-parpadeé exageradamente, coqueteando.
Asintió y frunció el ceño. Me sirvió una copa helada llena. Lo bebí todo de un trago, tampoco sabía tan mal.
-¿Cuanto hace que trabajas aquí?
-1 año.
Se apoyó sobre sus codos en la barra y se inclinó hacia mi.
-Un chupito.
Se me estaba empezando a subir el alcohol a la cabeza. Se sentía tan bien...
-Marchando.
Me lo sirvió y volvió a su postura inicial. Cerré los ojos y lo bebí. El líquido me arañó la garganta.
-Otro.
-¿Vas a emborracharte?
-No sé, puede.
-¿Y con que vas a pagar?
-Con esto
Saqué mi VISA de la cartera.
-Así que eres una niña de papá ¿eh?
Me sirvió otro chupito.
-¿Y que hace una niña rica aquí?
-He venido con mi novio.-señalé la pista.
-Pues creo que tu novio se está morreando con otra.
-¿Qué?
Enfoqué a mi supuesto novio. Y así era. Estaba dándose al lote con la pelirroja. Pero estaba demasiado borracha para hacer nada. Ahora la música la cantaba una chica y no había ni rastro de Justin. Mejor, quizás se había ido a casa.
-Da igual.
-¿Como te llamas?
-Leah.
-Yo soy Kay.
-¿Y que hace un chico tan guapo aquí?
-Servir bebidas a una chica preciosa.
¿Tyler estaba disfrutando? Entonces yo también lo haría. Me apetecía jugar.
-Pues esta chica preciosa piensa que eres muy atractivo.-dije enrollandome un mechón de pelo con el dedo índice con la manicura francesa perfecta.
-¿Ah sí?
-Sí. Y le gustaría besarte.
-No sé a que espera la chica preciosa.
Enganché mi dedo en su camisa y le acerqué a mí. Relamí mis labios y un destello cruzaron sus ojos. Y le besé. Su sabor a menta se mezcló con el mió de alcohol. Notaba unos ojos clavados en mi espalda.
-¿Nos vamos? Tengo el coche aquí detrás.
-Creo que debería quedarme.
-¿Para que?¿Para que el imbécil de tu novio siga liándose con esa?
Ya no me apetecía tanto jugar. Me sentía mal. Un hombre se puso a mi lado. ¡Justin!
-Una copa.
Kay se la sirvió a regañadientes pero enseguida volvió a mí.
-¿Que me dices?
No pude contestarle porque le interrumpieron de nuevo.
-Tengo que ir al almacén. Ahora hablamos.
Desapareció por el bar.
-Justin, ayúdame.
-Pensé que no querías que nos vieran juntos.-dijo con la mirada al frente- antes casi te pillan-dijo fríamente.
-No me importa. Kay volverá.
-¿Kay?
-El barman. Sacame de aquí. Por favor.
Puse cara suplicante. Hice temblar el labio inferior como tan bien sabía.
-Está bien. Sal, te espero en el aparcamiento.
Corrí hasta la entrada y me deslizé al exterior. Salió y él se tapó con su chaqueta. Empezé a tiritar al darme cuenta de que no tenía abrigo.
-Toma-me la pasó y me la puse.-¿Te llevo a casa?
-Me matan si ven que estoy así. Les llamaré.
Saqué el móvil y teclee un número. No contestaron y dejé un mensaje de voz.
-Soy Leah, me quedaré en casa de Vanessa a dormir. Nos vemos mañana.
Colgué.
-¿Irás a su casa?
-No pienso volver a entrara ahí dentro... quizás... me podrías llevar a tu casa.
-No puedo.
-¿Porque?
-No llevo a nadie allí. Ni siquiera a Chris. Es mi escondite. Podemos ir a un motel.
-Si no hay mas remedio...
Subió a su moto y me pasó el casco.
-Pontelo y sube.
Monté como pude. Me abracé a su cintura, recosté no cabeza en su espalda y cerré los ojos. Condució a gran velocidad y en las curvas pensé que caeríamos. Finalmente, aparcó.
-Un momento.-levanté el dedo. Corrí hacia un baño público y me precipité a la taza del váter. Entre la bebida, el paseo en moto y el baño olía mal me mareé y vomité. Justin me recogió el pelo y hizo círculos en mi espalda, masajeando suavemente para calmarme. Me levanté y me enjuagé la boca con agua.
-¿Mejor?
-Sí-murmuré.
-Vamos.
Entramos al motel, donde una recepcionista esperaba aburrida detrás de una mesa.
-Una habitación para dos.-dijo.
-¿Para dos?
-Si piensas que voy a dejar que duermas sola en ese estado lo llevas claro.
-Entonces ¿Para dos?
-Sí.
-¿Cuanto se quedarán?
-Una noche.
-¿Desayuno?
-No.
-¿Pagaran en efectivo o targeta?
-Efectivo.
-Son 50 euros.
Justin colocó un billete naranja en el mostrador.
-Aquí tienen, es la habitación numero 52. Está en este pasillo.
-Gracias.
Me ayudó al caminar ya que casi no podía sostenerme por mí misma. Abrió la habitación y encendió las luces. Puso la calefacción. Me quité los zapatos y me senté en el borde de la cama.
-¿Como dormiré?
-Cerrando los ojos.-se burló
-No tengo pijama.
-Espera aquí.
Despareció y volvió con una camiseta.
-Es de propaganda del bar.-explicó.
Me encerré en el baño y me desvestí. Me puse la camisa un par de tallas mas grande. Me cepillé los dientes. Cuando fui a la cama, Justin ya estaba metido, con los ojos cerrados.
-¿Estas durmiendo?
Un sonrisa apareció en su cara.
-Sí.
Apagué todo menos la lamparita de la mesa de noche. Levanté ligeramente la sábana y vi que no llevaba nada para dormir, solo ropa interior. Me puse nerviosa, nunca había dormido con un chico y mucho menos semidesnudo. Me metí dentro, lo más lejos que pude de él.
-Hoy cantaste bien.
-Gracias.
-¿Quien era la pelirroja?
-Una chica que conocí.-se acomodó en la almohadas.
-¿Como se llama?
-¿Para que quieres saberlo?
-Curiosidad.
Suspiró.
-Clara. Apaga la luz. Mañana tienes clase.
-Una última pregunta..¿Me llevarás mañana al instituto?
-Si quieres sí.
-En ese caso sí.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Buenas noches.
..............
Me desperté súbitamente, alertada por unos gritos.
Justin se retorcía a mi lado, gimiendo y gritando.
-Justin. Todo va bien.
Le intenté de despertar sacudiéndole del brazo.
-Justin.
Abrió los ojos, llorosos.
-Sólo ha sido una pesadilla. Tranquilo.
Jadeó y me acercó a él, buscando consuelo. Me estrechó entre sus brazos.
-Ya pasó. Todo va bien-repetí.-solo ha sido un mal sueño.
-No...
Aunque llevaba camisa notaba que estaba ardiendo. Su corazón latía fuertemente. Poco a poco se acompasó y volvió a dormir.
.............
Sentía un peso sobre mí, literalmente. Justin estaba encima mío. Intenté apartarle y se removió. Miré la hora. Apenas eran las 4 de la mañana. Me dolía la cabeza, era la primera vez que tenía resaca.
-¿Ya estas despierta?
-Me estás aplastando.
-Lo siento.
-¿Qué soñaste esta noche?
-No sé. ¿Porque?
-Estuviste gritando.
-¿Ah sí? No me acuerdo de nada.
Bastó con mirarle para saber que estaba mintiendo. Y después era yo la que no tenía que mentir -pensé.
-No te creo.
-No me creas.
-¿Porqué no me cuentas nada?
-Te conté lo de Laura.
-Es verdad. Lo siento.
Después de todo él me había sacado de aquel bar.
-Gracias por lo de ayer.
-De nada. Eres tú la que no me cuenta nada-hizo un puchero.
-Te contaré mis 3 secretos más importantes.
Me miró con curiosidad.
-Cuenta.
-Número uno: no soy tan perfecta como crees. Sufrí bulimia a los 12 años. No me gustaba mi cuerpo y me provocaba vómitos yo misma.
Frunció el ceño.
-Segundo: Tengo un tatuaje.
Su cara mostró sorpresa.
-¿Donde está? Enseñamelo. Yo tengo todo el brazo lleno.
-No puedo enseñartelo. Esta diseñado para que no se vea.
Ahora si que estaba sorprendido.
-Dímelo.
-No
Se levantó de la cama y le imité.
-No voy a parar de perseguirte hasta que no me lo enseñes.
Reí y corrí hasta el armario con intención de esconderme dentro. Pero para confundirlo me dirigí al baño. Él me seguía y al final consiguió atraparme por la cintura.
-Dímelo.
-No-reí.
-Ya lo descubrirás.
-Vaalee....¿Y cual es el tercero?
Me ruboricé hasta la raíz del cabello.
-¿Que?
-Todo a su tiempo-dije imitándolo.
-Eres mala.
-Es lo mismo que me haces a mí.-le saqué la lengua.
Refunfuñó.
-Creo que me lo tengo merecido.
Me soltó.
-¿Como iré al instituto?
-Yendo
-¿Ya empezamos?-puse los ojos en blanco.-no tengo ropa.
-Es irónico.
-Mucho.
-Por cierto ¿donde estamos?
-En un motel.
-¿Cerca del instituto?
-Está un poco alejado pero en cinco minutos llegamos.
-¿Y podemos ir a mi casa?
-No creo que a tu padre le apetezca que le despiertes a las cuatro de la mañana.
-Es para coger ropa y mi mochila.
-Bien.
Se vistió.
-Ponte mi chaqueta.
Me la abroché, me quedaba ancha y apenas me cubría las piernas pero servía. Me puse los tacones, almenos no iría descalza. Cogí mi vestido y mi bolso y lo puse en una bolsa de plástico que encontré. Salimos y nos encontramos a la recepcionista.
-¿Han...dormido bien?
Aquella pregunta tenía doble sentido.
-Mucho.
Al salir a la calle se me puso la carne de gallina. Arrancó su moto y me subí. Me abracé a él buscando calor. Admiré el paisaje mientras conducía, para mi gran alivio, despacio. Llegamos a mi casa.
-Espera.
Di la vuelta al edificio. Me apoyé en la piedra que sobresalía de la pared y trepé. Abrí la ventana de un empujón, procurando no hacer ruido. Abrí el armario y me puse unos shorts y una blusa lila simple. Me até unas Converse negras. Dejé la bolsa, ya volvería a por la mochila. Bajé de nuevo y fui en busca de Justin. Estaba fumando. Arrugé la nariz.
-Estas estropeando tu cuerpo.
-Me da igual.
-No me gusta que fumes.
Suspiró y lo tiró al suelo.
-Necesito nicotina.
-¿Que haremos durante estas dos horas antes de que empiecen las clases?
-¿Que quieres hacer?
-No sé.
-¿Tienes hambre?
-No, me duele la cabeza.
-Deberías comer y después tienes que tomarte un Ibuprofeno.
Acepté
-Vamos andando.
Revisé mi móvil, tenia un mensaje. Gruñí.
-¿Que pasa?
-Es Tyler, dice que se preocupa por mí
-¿Y?¿No es eso bueno?
-No lo parecía ayer cuando estaba rifandose a la pelirroja esa. La que estaba contigo.
-Eres muy observadora. Y se llama Clara, te lo dije ayer.
-¿Es tu novia?
-No.
-Ah.
-¿Como te lo pasaste ayer?
-Bien, menos la parte de emborracharme.
Echó la cabeza hacia atrás y rió.
-No te rías, no tiene gracia.
Pero su risa era contagiosa y no pudo evitar reír. Me faltaba la respiración y me lloraban los ojos. Esto no tenía fin. Las pocas personas su iban por la calle nos miraban, extrañados. Me mojé las manos en una fuente y le salpiqué de agua. Se puso enfrente mío, de espaldas a la fuente.
-¿Quieres hacer una locura?
-No sé.
-¿Te fías de mí?
-¿Vas a tirarme?
Su mirada era salvaje. Miré detrás suyo, tenía unos 50 centímetros de profundidad.
-Sí.
-¡No!-retrocedí y estallé en carcajadas de nuevo.
-Sí.
-No.-corri por la plazita pero me atrapó y me cargó sobre su hombro.
Pataleé y golpeé su espalda. Llegó al borde.
-¡Como te atrevas...!
-¿Me atacarás con esmalte de uña?
-Utlizaré tu sangre de pintauñas.
-Ya claro.
-Déjame en el suelo.
-No
-¡Déjame en el suelo!
Y me tiró. Mi cuerpo apenas impactó con el suelo ya que me impulsé inmediatamente hasta la superfície. Boqueé en busca de aire.
-Eres idiota.
Él me miraba. Me di cuenta que por el agua mi camiseta era transparente.
-No me arrepiento.
Resoplé, avergonzada y furiosa. Estornudé.
-Ahora me he resfriado por tu culpa. Ya tenía suficiente con el dolor de cabeza.

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