jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 8:¿Eres nuevo?






















(Maratón 2\3)
(JUSTIN)
-No me explico como puedes estar tan bien y natural en las fotos y yo tener cara de un hipopótamo ahogándose.
-Eso no es verdad-dice, divertida.-tengo mis malos momentos.
Resoplé.
-Si claro. Ya lo veo.
-No quiero discutir.
-Está bien.
En ese instante me rugió el estómago.
-¿Tienes hambre?
-Un poco-admití.
-Ven, te prepararé algo.
Ya en la cocina, empezó a preparar algo de comida.
-¿Que vas a hacer?
-Sorpresa. Tú sientate y dejame a mí.
La vi desenvolverse con naturalidad. Cogió un tenedor de un cajón y le dió un golpe de cadera para cerrarlo, coqueta como siempre.
-Tardaste poco en montar todo .
-No fue muy difícil. Conservé la estructura de los armarios y el suelo. Y todo lo he hecho con esto.
Y flexioné los brazos para marcar mis bíceps.
-Soy muy fuerte.
-Ya lo veo-ríe.
Y volvió a concentrarse en la comida. Picó algo de carne y lo puso sobre dos rectángulos de pasta. Hizo varias capas y las cubrió con tomate y queso. Después lo metió en el horno.
-¡Es lasaña!
-Jo, lo has adivinado.
-Me encanta.
Se sentó enfrente mío y miró la hora.
-Dentro de poco la saco.
Para variar, me sonó el móvil.
-¿Si?
-Broooo
-Hola Chris.
-¿Adivina qué?
-¿Qué?
-¡Mañana me voy a Francia!
-¿Tan de repente?¿Y cuando vuelves?
-Ganado de una apuesta. No tengo billetes de vuelta.¿Puedes quedar ahora?
-Ahora no puedo.
Como si Leah hubiese comprendido me susurró:
-Invítale a cenar.
Arqueé las cejas como diciendo ''¿Enserio?''. Asintió. Esta chica cada día me sorprendía más.
-¿Estas ahí?
-Sí,¿quieres venir a cenar?
-¿A dónde?
-Donde trabajo. Está la hija de mi jefe conmigo.
-Aah... la casa esa...Dime la verdad ¿Te la estabas tirando?
-¡No!
-Ya claro...Dime la dirección.
-Calle Europa, casa 23.
Le oí silbar.
-En el barrio rico ¿eh?
-Sí.
-En media hora estoy allí.
-Vale, adiós.
(LEAH)
Justin colgó y suspiró
-Jamás habría pensado en que lo habrías invitado.
-Yo tampoco. Iré a prepararme.
Puso los ojos en blanco y sonrió
-Mujeres...
-No se tú pero yo me limpiaría la cara.
-Es verdad-reconoció.
Y eché a correr escaleras arriba. Me lavé la cara, me maquillé y me peiné. Fui a mi habitación y abrí mi enorme armario. Elegí unos pantalones azul oscuro de corte alto, una camisa blanca ajustada y mis habituales Converse negras. Sonreí ante el espejo, segura de mí misma y volví a bajar. No se veía a Justin por ninguna parte. Puse un mantel fino, platos, vasos, cubiertos y servilletas. ¡Ah! Se me olvidaba, el salvamanteles.
-¿Donde esta el baño?-se asomó.
-Ya deberías saberlo. A la izquierda.
Escuché el grifo abrirse y cerrarse.
-¿Así está bien?-volvió a asomarse.
-Espera, cierra los ojos.
Bajó un poco para estar a mi altura y los cerró. Le quité un poco de sombra lila de los párpados.
-Listo.
Y justo a tiempo porque sonó el timbre. Automáticamente, fuimos a abrir.
-Hola.-saludó el recién llegado.
Ya lo había visto el miércoles pero así de cerca era aún más guapo. Tenía el pelo rubio, los ojos de un gris espectacular y una sonrisa bonita. Era alto y bastante corpulento.
-Hola, soy Leah
-Encantado, señorita. Yo Christian pero llámame Chris.
Me besó la mano sin dejar de mirarme.
-Bro...
Y chocaron las palmas para después golpearse el hombro derecho.
-Huele muy bien. ¿Eres la cocinera?
-Sí. Pasa.
Nos sentamos en la mesa improvisada de cena. Miré de nuevo la hora, ya había transcurrido el tiempo para que se cocinara. Me puse los guantes y con cuidado lo saqué y la coloqué. La partí en 6 cachos y la serví.
-¿Que queréis de beber?
-Agua está bien.
Puse la jarra en el centro para que se pusieran.
-Mis sinceras felicitaciones, esta lasaña esta riquisima.
-Gracias.
-Sí. De nada. Tienes una cocina muy bonita.
-Agradeceselo a Justin. Él lo ha hecho todo.
-Así que ese era el trabajito...
-Claro.
-¿Porque dices eso?-pregunté.
-Porque Chris es un malpensado.
Reí y lo golpeé en el brazo. Se encogió de hombros, disculpándose.
-No lo sabía...Me suenas de algo...Tú estabas con Tyler en la fiesta¿Verdad?
Tyler, no me apetecía hablar de él, me había olvidado unos instantes y ya volvía su recuerdo.
-Si.-respondí
-Es un buen chico.
-Sí.
Justin intentó cambiar de tema.
-¿Que has hecho esta mañana?
-Estar con una fantástica rusa. Una chica como dios manda, sí señor.
Madre mía, pensé. Cuando los chicos empiezan a hablar de ese tema son irrefrenables.
-Pero bueno... ¿Y tú? Ayer desapareciste.
-Sí, estuve...
Asentí como dándole permiso a decírselo.
-...con Leah, en un hotel y después...
-Alto, alto. ¿En un hotel? Estáis saliendo ¿a que sí?...
-No-respondimos al unísono.
-Esque se encontraba mal...entonces, se bañó en la fuente.
-¡Mentira!¡Tú me tiraste!
Una sonrisa traviesa apareció en su cara.
-¿Yo? Soy inocente. Te tiraste porque quisiste.
-Venga, no discutais. Continúa.
-La llevé a desayunar, dormimos, se puso enferma, pintamos y dormimos otra vez.
-Menudos dormilones. Yo ya he acabado de comer. Estaba delicioso.
-¿Os gusta el helado?
-Claro.¿Por?
-Porque ese es el postre.
Menos mal que siempre tenía de reserva. Di una porción a cada uno y una cucharilla. Lo saboree despacio mientras los chicos hablaban entre sí.
-Planeta tierra llamando a chica.
-¿Que?
-Me tengo que ir.
-¡Oh!
Nos levantamos.
-Un placer que me hayas invitado aunque no me conocieras.
-Ha merecido la pena arriesgarme.
-Me alegra oír eso.
Le acompañamos hasta la puerta.
-Jus, ya hablamos. Y Leah...
Me acercó a él y me besó la mejilla.
-Nos volveremos a ver.
-Buen viaje-dije un poco cortada.
Arrancó su moto y se marchó dirigiendo un último saludo.
-¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-¿Que te ha parecido?
-Un poco lanzado pero muy simpático.
-Típico de él. Bueno, me tengo que ir.
-Quedate.
-No gracias, tengo que visitar a mi hermanita. Y a mi hermanito.
-En ese caso, hasta mañana.
-Adiós. No te olvides de tomarte un Ibuprofeno, por si acaso.
Y le observé marcharse también. Cerré, recogí los platos y los puse en el lavavajillas. Por último, ordené mi habitación. Me di cuenta de que se había dejado su chaqueta. La doblé y la puse encima del escritorio. Y con una sonrisa tonta, me dormí.
....
Un claxon sonó fuera, en la calle.
-¡Ya voy!-grité.
Dejé la cazadora de Justin en la mesa para cuando él llegara. Cerré y me subí al Fiat. De seguida, Vanessa me bombardeó a preguntas.
-¿Donde estabas?Te fuiste súper de repente, te hice mil llamadas. ¿No las viste?
-No.
Y me acordé de como me había caído al agua se habría estropeado. Bah, daba igual.
-Hay un montón de rumores. Algunos dicen que te liaste con el barman, otros que te fuiste con Ty y otros que te habías ido con el cantante. Menuda tontería ¿No?-rió.
-Menuda estupidez.-dije, nerviosa.
-Entonces ¿Que hiciste?
-Cogí un coche.
-¿Y ayer? Estuve esperándote para llevarte al instituto, llamé un par de veces y al final me fui.
-No sé. Me encontraba mal y me dormí.
-Juraría haber visto a alguien.
-Sería el gato de la... ehm...vecina. Siempre se cuela, no sé como lo hace.
-Leah, se que estás mintiendo. Sólo espero que sea por una buena razón y que me lo expliques.
-Te lo explicaré Vane.
Aparcó y salimos del coche.
-Cariño.
Y recibí un beso en la boca.
-Estaba muy preocupado.
Si claro, y yo era la reina del mundo.
-Te quiero.
Y otro beso.
-¿Puedo ir a tu casa esta tarde?
-No, lo siento. Voy a ir de compras-mentí.
-¿Te acompaño?
-No hará falta, gracias.
Entré en clase y me senté al lado de Isa.
-Toma te hice unos apuntes
Me pasó varios folios.
-Este año hay Selectividad y no conviene perderse nada.
-Gracias.-le dije realmente agradecida.
-Y ahora hay examen. Te habría llamado para decírtelo pero no tenía tu móvil.
-¿Ahora?
-Sí,pero tranquila, es fácil.
Y como si nos hubiese oído, el profesor de química entró y nos repartió los controles. Separamos las mesas.
-Tenéis media hora.
Miré la hoja de papel enfrente mío. Todo me sonaba a chino. Habían 5 preguntas. Miré a mi alrededor buscando algo de inspiración. Bien, al menos me sabía la 4. Escribí la respuesta a toda prisa. Y me fijé en que Isa me hacía señas. Levantó su hoja para dejarme copiar. No me lo podía creer, Isabela, la inteligente de la clase, dejando copiar. Me apremió, vigilando al profesor. Copié todo y las revisé. Pero vi un fallo y se lo indiqué. Lo comprobó y levantó su pulgar hacia arriba. Pasada la media hora, recogió los exámenes y seguimos con clase normal. Le escribí una notita con un ''Gracias'' escrito y se lo tiré cuando nadie miraba. Sonrió al recibirlo, movió sus labios y formó las palabras ''de nada''.
Al acabar las clases volví a casa pero antes de que pudiera poner un pie en el suelo Vanessa me detuvo.
-¿Puedo entrar un momento?
-No creo que sea buena idea. A mi padre le duele la cabeza.
-Si solo será un momento. Parece que hay alguien en tu casa.
-Será el pintor. No insistas por favor. Ya te lo explicaré algún día.
-Por cierto ¿Sabes que?
-No
-Estoy saliendo con Alex.
-¡Que bien!
-Sí, el miércoles se acercó y fue tan...es muy cariñoso y tan simpático y atento...¿Y tu que tal con Ty?
-Muy bien.
-He oído que tiene una sorpresa para tí.
-¿Ah sí?
-Sí.
-Me voy. Adiós.
-Adiós.
La vi irse y entré a casa, con un suspiro de alivio. Dejé la mochila a un lado y me quité mis zapatos de 6 cm de tacón, un poco más de lo permitido. Saqué los libros de geografía y me dispuse a estudiar.
-¿Justin?
-Aquí.-respondió secamente.
Oh, oh. Algo le pasaba. Me senté en la única mesa que había en el salón y abrí mi libreta.
-¿Que tal hoy?
-Bien.
-Me alegro. Menudo rollo, tengo que estudiar.
-Ah.
-¿Te pasa algo?
-Da igual lo que me pase. Total, valgo una mierda.
-¿Porque dices eso? ¿Problemas?
-Familiares.-confirmó.
-En ese caso no me meto en tus asuntos.
Intenté prestar atención a el texto que leía. A la hora, lo dejé estar. No entendía nada. Decidí dar un paseo por mi jardín. Puse mis pies en la agua fresca de la piscina, con cuidado de no mojar mis pantalones. Me apoyé sobre mis manos y dejé que el sol tostara mi cara. Esto era tan relajante...
-¿Tomado el sol?
Parpadee y distinguí a quien me hablaba. Se acercó a la valla y yo hice lo mismo. Era un chico, aproximadamente de 18-19 años. Pelo castaño rizado y ojos marrones.
-¿Eres nuevo?
-Me mudé el lunes.
Sonrió.
-Soy Leah Sky.
-Yo Jonathan Thompson.
Nos estrechamos la mano.
-Antes vivía en la granja. Ahora mi madre se ha casado con un ricachón y he tenido que venir a la ciudad.
-Vaya, lo siento mucho.
-Da igual. No me caía bien mi antiguo padre.
-¿Te estas adaptando bien?
-Sí, o eso intento. Estoy buscando nuevas amistades.
-Ahora ya tienes una.
-¿Ese es tu novio?-señaló detrás mío.
Me giré.
-Justin.
-Solo quería avisarte de que tus clases de guitarra empiezan ahora.
-¿Lo podemos dejar? Acabo de conocer...
-Oh no, ve a tus clases. Yo seguiré con lo mío.-dijo Jonathan.
-No, no. Jusi...¿podemos aplazarlo a mañana? Porfa.
-Vale, pero no me llames Jusi.-rió.
-¿Queréis veniros los dos a merendar?-sugirió mi nuevo amigo.
Nos miramos unos instantes.
-Vale.
Nos abrió la portezuela del jardín y pasamos. Nos condujo hasta su casa y entramos.
-¿John?¿Eres tú?
-Sí mamá.
Una mujer muy guapa apareció a nuestro encuentro.
-Vaya, traes a amigos. Hola, soy Linda.
Me abrazó y estrechó la mano a Justin.
-Señora, mis más sinceras disculpas por la ropa que llevo. Estaba pintando y ...
-No te preocupes hijo, cuando vivíamos en la granja casi siempre íbamos así. Sentaos por favor.
Obedecimos.
-¿Que querreis?
-Un té por favor.
-Un café.
-Ya lo sabes mamá.
- Claro.
-¿A que instituto vas?-quise saber.
-Me acabo de matricular. Comienzo el lunes en el West Side.
-¡Que casualidad!
-¿Vas al mismo?
-No, voy al de justo al lado. Al Cambridge.
-Una de las mejores escuelas. Yo también pensé en inscribirlo allí-interrumpió su madre trayendo una bandeja.
Colocó las respectivas tazas enfrente de cada uno.
-Pero al final me decidí por el West.-continuó.
Justin estaba teniendo verdaderos problemas con su bebida. No sabía como coger esa taza tan diminuta.

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