jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 9:¿Celosa?





















(Maratón 3\3)
(LEAH)
Dejó la tacita de nuevo, resignado. Me mordí la lengua para evitar reírme. De repente, una chica entró en el salón. La pelirroja.
-Mamá ¿Donde está la...? Vaya. Tenemos visita.
-Clara, esta es Leah. Leah, Clara.-me presentó Jonathan.-Y él es...
-Justin, ya nos hemos conocido antes.
Le dirigió una mirada que no supe describir ¿Coqueta?¿Provocativa? Me dio dos besos y después se los dio a el, quizás reteniéndose más tiempo de lo habitual. Tomé un sorbo de mi té.
-¿Os importa que me siente con vosotros?
-Adelante.
Se sentó al lado de Justin y él le retiró la silla. Le sonrió y comenzaron a conversar entre ellos. Miré a John. Estaba incómodo como yo.
-¿Me enseñas la casa
-Claro.
Nos retiramos en silencio.
-Vaya.
-Vaya.-repetí.
-¿Cuantos años tienes? Si no es molestia preguntarlo.
-17 pero en diciembre cumplo los 18.¿Y tú?
-17.
-¿Sí? Te echaba más.
-Gracias.  Mira, esta es la cocina.
-Muy moderno.-opiné.
Me senté en la encimera.
-La semana que viene haré una fiesta. Quizás podrías venir.
-Creo que podré¿Cuantos vendrán?
-Unos 100.
-Madre mía, menos mal que dijiste que no conocías a nadie.
-Esque no los conozco. Son amigos de mi hermana.
-Ah.
-Te puede acompañar algún amigo o amiga.
-Claro.
-Supongo que mi hermana ya se lo habrá contado a tu novio o amigo o lo que sea.
-No somos nada, es un pintor.
-Pareces tener confianza con él.
-Somos amigos-reconocí.-nada más. Ni siquiera me gusta.
-Pues parece que tú a él si.
-Tiene que ser una broma.
-Porque no te has fijado pero no para de mirarte. Pero no me extraña porque eres muy guapa.
-Jonathan...-advertí.-nos conocemos de hace poco y apenas te conozco pero me caes bien. No sigas por ese camino, no me gustaría que se estropeara.
-Tienes razón. Disculpa.
Sonrió de nuevo y me fijé en que le salían unos graciosos hoyuelos en las mejillas y otro en la barbilla.
-Uhm...¿Seguimos?-dije algo acalorada.
-Por supuesto.
(JUSTIN)
-No sabía que vivías aquí.
-Yo no sabía que fueras mi vecino.
-No vivo aquí. Solo vengo a reformar la casa de enfrente...
Se inclinó un poco y rozó su rodilla con la mía.
-Ya veo...¿Es tu novia?
-No, es una...amiga.
-Una amiga...
Apoyó su mano en mi muslo.
-¿Sabes Justin? Desde que te conocí no he podido parar de pensar en ti...
-Clara.-intenté decir con delicadeza.-te lo dije, solo era una lío de noche. Nada más.
Subió más su mano y parpadeó. Joder, me tenía que dar igual.
-Tú me haces sentir especial. Te deseo, te necesito. Y me da igual que luego te vayas mientras acabes volviendo a por mí.
Junté sus labios con los míos por dos razones: para que se callara y porque en parte yo también la deseaba. No quería sentimientos de por en medio. Solo algo informal, libre. Y aparecida de la nada, Leah entró en el salón. Nos separamos, algo cohibidos.
-Tenemos que irnos.
-Vale.
Me levanté.  Noté una vibración en el pantalón, el móvil. Miré quien me llamaba, mi madre. Apagué el teléfono, no tenia ganas de hablar con ella. Caminamos hacia la puerta.
-Adiós y gracias por el café.
-Adiós.
Leah me arrastró casi literalmente hasta su casa.
-¿Y a ti que te pasa?
Sonrojada a mas no poder, no contestó.
-¿Que ha pasado?-me detuve en medio de la calle.
-Nada.
-Algo tiene que  haber ocurrido...
-Son cosas que tu no entiendes ¿Vale?
Siguió caminando y me vi obligado a seguirla. Metí las manos en los bolsillos, distraídamente y mi mano topó con un canto rugoso. Saqué desconcertado un papel, lo abrí. Nada. Le di la vuelta y vi un número escrito. Clara, seguramente me lo habría metido en aquel beso. Lo guardé de nuevo.
-Pasate mañana por la tarde para las clases de guitarra.
-Vale. Por cierto, he dejado la ropa de tu padre en la mesa. Está limpia y planchada.
Me subí en la moto.
-Hasta mañana.-se despidió.
Y me marché.
(LEAH)
Cerré la puerta detrás de mí y fui corriendo a la cama. Quería dormir, olvidarme de todo.
...
A la mañana siguiente, un tono de llamada me despertó.
-¿Sí?-pregunté todavía dormida.
-¡Nena! ¡Hoy es día de rebajas! ¿No te acordabas? No me digas que estabas durmiendo.
-No me ha sonado el despertador.
-En media hora estoy en tu casa.
Y colgó. A tiempo récord me vestí, me maquillé apenas con rímel y brillo y desayuné unas galletas con un vaso de leche. Mi estómago protestó, ayer apenas había comido y mucho menos cenado pero ya compraría algo. Metí en mi bolsito dinero suficiente y me pasé la mano por el pelo, intentando en vano peinarlo. Acabé trenzandomelo y salí a la calle donde Vanessa ya me esperaba.
-¡Que emoción nena!¿Donde empezamos?
-Tú conduces, tú decides.-dije, bostezando
Aparcó en un parking público. Entramos en la primera tienda. Cogimos montones de ropa y fuimos a los probadores. Enseñé mi VIP card, una tarjeta que sólo se conseguía si comprabas mas de 50 artículos. Tras haberlo enseñado, nos dejaron pasar al probador grande para que cupiéramos las dos. Me probé un top negro con cremallera en el centro mientras Vanessa se ponía unos pantalones cortos de corte alto blancos.
-¿Que tal me queda?
-Mmm... el short no te queda mal pero mejor pruebate este. ¿Y el top?
-Mejor en rojo, te queda mejor con el castaño de tu pelo y realza un poco el verde de tus ojos.
Me lo quité y me probé una blusa transparente verde.
-¿Y este?
-Aver...
Echó mi pelo hacia delante, tapando lo justo.
-Así mejor, si no pareces una fulana. Fantástico. Yo lo quiero en morado.
Después de comprar unas mallas y una falda más, fuimos a una tienda de zapatos. Me probé unas botas de tacón negras hasta la rodilla. Genial, me encantaban. Y unas sandalias plateadas estilo gladiador. Perfecto. Después de 2 horas, cargadas con cajas y bolsas decidimos comprar un helado por el camino. Nos sentamos en un banco y dejamos todo en el suelo. El final de mi compra eran, 4 camisas, 2 mallas, 2 pares de zapatos y un pantalón. El de Vanessa en cambio eran, 3 vestidos, un par de zapatos y unos shorts. Saludamos a conocidos y amigos.
-Uff...no puedo más.-se quejó mi compañera.-esto pesa más que tres burros juntos. Más que si lleváramos a las hermanas Carlson en brazos.
Reí la gracia.
-Bueno, lo único que no te tiene que pesar es el monedero. Te has gastado 200 euros.
-Han sido una buena inversión. Y tenemos que volver, no he comprado maquillaje.Tú igual y eso que has regateado el precio de las botas que si no...
-Siempre sé conseguir todo a buen precio. Al final me lo ha bajado un 50 por ciento. Que antes valían 100.-dije mordisqueando el cucurucho.
-Cambiemos de tema. ¿Que hiciste ayer?
-Mi nuevo vecino me invitó a la merienda. Y me presentó a su hermana. ¡Mierda!¡La fiesta!
-¿Que fiesta?
-La semana que viene hace una fiesta. Y todavía no tengo vestido. Tenemos que ir a comprarlo.
-Dudo mucho que esté abierto. Es medio día. Hasta dentro de unas 3 o 4 horas no vuelven a abrir y yo no pienso quedarme aquí esperando con el calor que hace.
-Es verdad. Vente a mi casa y nos bañamos.
-Súper idea. Vamos.
Prácticamente corrimos hasta el coche. Dejamos todo en los asientos y condujo rumbo a mi casa. Sofocadas, entramos. Abrí la ventana que daba al jardín. Nos quitamos los zapatos dejando que la hierba nos hiciera cosquillas en los pies.
-Espera, no tenemos bikini.
-Ahora traigo dos, metete ya en la caseta.
Cogí dos del cajón, al azar y bajé veloz por las escaleras. Una vez en el cuartito de baño, le di uno a Vanessa. Nos desnudamos deprisa, sin verguenza la una de la otra y nos lo pusimos. Vane se miró en el espejo de cuerpo entero.
-Oye, es precioso. ¿De donde es?
-Fue un regalo, no me acuerdo.
-No sé a que esperamos.
-Yo tampoco.
Salimos, cogidas de la mano, chillando emocionadas y nos tiramos al estilo bomba. Nadamos hasta quedarnos exhaustas.
-Esta piscina no tendrá bichos ¿No?
-No, tenemos un sistema que los elimina. Los pulveriza en el acto.
Me miró con cara de horror.
-Es broma.
Así pasamos varias horas, secandonos al sol en las tumbonas, comiendo y bañandonos. Me tiré de nuevo y me sumergí dando un par de largos bajo el agua. Hasta que escuché que Vanessa parecía hablar con alguien. Ese alguien se asomó al borde. Alguien que conocía demasiado bien.
-Sirenita ¿Hay clases de guitarra o que?
-Ups.
-Tienes memoria de pez.
-Lo sé. Perdonameeeee...
-Te perdono.
-¿Quieres quedarte con nosotras?
-Si insistes... no diré que no.
-Insisto.
Se quitó sus Supra y dejó el móvil y el reloj dentro, por si se mojaban.. Entonces, se me ocurrió una idea brillante. En cuanto regresó, me puse a gritar como loca.
-¡Una araña!¡Una araña se ha caído!¡Que asco!¡Quitala!
Salí haciendo aspavientos con los brazos.
-¡Quitala!
Le guiñé el ojo a Vane y lo entendió todo. Telepatía de hermanas. Justin miró.
-Aquí no hay nada.
-Mira, esta allí, moviendo sus patas asquerosas.
-¿Donde?
Conté mentalmente, uno, dos...
-¡Tres!
Antes de que pudiera reaccionar le dimos un empujón y le tiramos al agua.
-Esto por lo de la fuente.
Se sacudió el pelo y nos salpicó.
-Me lo tenía bien merecido.
Salió y se quitó los pantalones y la camisa de un tirón.
-Ahora veréis.
Y nos persiguió, dando vueltas. Me tumbé en una hamaca cuando me cansé.
-Me rindo. Bandera blanca. I take off, o como se diga.
Saqué la lengua como un perro.
-Voy adentro a por bebidas.
-Te acompaño-dijo inmediatamente Vanessa.
Me sequé los pies en la alfombrilla y entré.
-Oye, es súper mono. Tiene un cuerpazo y un estilazo....
-Vivi, ¿Coca-Cola?
-Nestea. ¿Y a ti no te gusta?
-No ¿Por?
-Porque parece que tú a él si.
Era la segunda vez que me lo decían en menos de veinticuatro horas.
-Le conozco de este lunes. Creo que es algo precipitado.
-Nada es precipitado en el mundo del amor.
-No lo parecía ayer cuando estaba comiéndole los morros a una.
-Pero eso es porque tiene unos labios muy besables... es increíblemente seductor.  No me digas que no has soñado en como sería besarle.
-Pues no, nunca. Y además, su ex se suicidó así que no creo que quiera nada comprometido, de momento.
-Oh, puede que me haya equivocado.
-Bastante. 
-Pero igualmente, es muy sexy con esos tatuajes. Y esos ojos, y ese pelo...estás ciega al tener a un figurín como este trabajando para ti.
-Pero no es de nuestra clase. Es medio-baja...
-¡Eso da igual!
-Pero si tú salieras con él, se reirían de ti y dejarías de ser popular y tener amigos.
-Tú y yo seríamos amigas ¿No?
-Sí.
-Entonces eso es lo importante, que si son verdaderas amistades se quedaran a tu lado y les dará igual con quien salgas. Hay gente muy falsa.
-Prefiero no hacer conclusiones precipitadas en tan poco tiempo.
-Yo porque estoy con Alex que sino...
-¡Y yo con Tyler!
-Ese es como si no cuenta, solo es un pijo egoísta de mierda. Y no me digas que te trata bien porque no me lo creo.
-¿Que dices?¿Es por lo del lunes?Ya te dije que solo fue ese día.
-No disimules. He visto tus moratones en la barriga y los brazos. Le he visto Leah, te hace daño. ¿Crees que no lo veo? Que cuando hablas con otros chicos te pega. Siempre te tiene agarrada fuertemente... ¿Sigo ennumerando?
-Puede que sea un pijo pero lo hace sin querer. Es muy celoso.
-Celoso es hasta un punto. Eso es ser obsesivo y manipulador. Y ayer a la salida, mientras te esperaba en el coche, vi como te dio una patada.
-Eso era porque se había peleado con un amigo y yo encima le provocaba. Estaba demasiado cerca.
-No le justifiques. Ese no era motivo. Se podría haber controlado.
-¡Pero no puede!
-Ni peros ni peras. Y eso solo en la primera semana, imagínate el resto del curso. Mira.
Me agarró de la pierna y me enseñó el moratón, estaba de un tono azulado. Me estremecí, quizás tenía razón. Cogí los vasos.
-Vamos.
Con los vasos en mano y fuimos otra vez al jardín. Justin estaba flotando encima de la piscina, sonrió al vernos y nadó hasta el borde. Me arrodillé.
-Te he cogido una Coca-Cola.
-Gracias.
Se lo entregué, bebió y siguió nadando. Nosotras dos en cambio, nos tumbamos. Vane se puso las gafas y aprovechó para mirar con disimulo a Justin, que seguía dando brazadas, de un lado a otro.
-Vivi ¿Quieres quedarte esta noche a dormir?
-Okay.
Cerré los ojos, estaba cansada. Unas manos me abofetearon ligeramente las mejillas.
-¡Leaaaaah!
-¿Estas loca?
-Te has dormido una hora.
-¿En serio?
-Mírate antes de todo.-dijo aguantándose la risa.
Estaba roja como un cangrejo.
-¡Ah!
Alguien rió.
-No tiene gracia Justin.
-La tiene.
-¡Oh no!
Me tapé con una toalla y me fui rápidamente a la terraza, bajo el toldo. Ellos se reunieron conmigo.
-Parezco un tomate.-me quejé
Justin presionó suavemente su mano en mi brazo y la retiró, quedando una marca blanca que desapareció a los pocos segundos.
-Tranquila, no es el fin del mundo. Yo también me he quemado.
Agarró mi mano y la puso sobre sus hombros. También quedó blanquecina. Vanessa nos contemplaba con la boca abierta y me dirigió una mirada como diciendo ''¿Lo ves?''. Negué con la cabeza y murmuré ''Imaginaciones tuyas''.
-¿Que hora es?.-Cambié de tema.
-Las 7...
-¿Ya?Lo siento chicas pero me tengo que ir. He quedado.
-¿En serio?
-Sí.
Se vistió deprisa y cogió todo lo suyo.
-Adiós.
Le dio un beso a Vane. Al llegar a mí se detuvo, como inseguro de qué hacer. Al final, se inclinó y hizo lo mismo. Se alejó y dio un último saludo de despedida antes de subirse en la moto. En cuanto no estuvo a la vista, mi amiga soltó un hondo suspiro.
-Creo que me he enamorado.
-Va, tú te enamoras de todos, hasta te enamoraste una vez del friki de la clase.
-Cuando estabas durmiendo estuvimos hablando...
-Ya tengo miedo.
-Tonta, solo hablamos de cosas de la vida. Y es tan comprensivo y amable...
Puse los ojos en blanco.
-Nena pero ahora en serio, me tienes que explicar porque últimamente estás tan rara. Cuantamelo todo, puedes confiar en mí, lo sabes.
-Bien...
Le empezé a narrar todo, desde el lunes, explicando que primero me había caído mal, me ayudó, después había cantado y me empezó a caer bien. Al día siguiente habíamos hablado, el miércoles se había duchado en mi casa... le expliqué todo, mis sensaciones, mi intranquilidad ante ser vista con uno de su clase, nuestras risas, nuestros buenos momentos, como me había cuidado estando enferma, ese momento tan especial acariciandonos en la escalera, mis emociones...
-Alto, alto. ¿Os acariciasteis y nada mas?¿No hubo beso?
-No, por un momento lo pensé pero no.
-Ya me gustaría estar en tu situación.
-No creas. ¿Que piensas?
-Que estáis hechos el uno para el otro pero no os dais cuenta. Lo que habéis construido vosotros en una semana a otros les cuesta meses y meses. Una simple caricia ya es una muestra de afecto enorme. ¡Y encima en los labios! Este chico te desea.
-Yo creo que es más un sentimiento paternal.
-Por no hablar de lo de la ducha. ¡Dejaste que un medio desconocido se duchara en tu casa! Está casi desnudo y vas y entras pidiendo que te suba la cremallera. ¡Y lo hace! Alucino. Y tiene una voz preciosa, así cuando estéis saliendo te puede dedicar canciones. Es el deseo de toda mujer.
-¡No vamos a salir!
-No se sabe, no tientes al destino. 
-Te olvidas la parte de la pelirroja en la que se morreaban.
-Eso da igual, es una cosa temporal, nada serio.
-Dijo que se conocían de antes.
-¿Y?¿Cambia eso algo?
-No...pero no parece interesarse por mí.
-Eso es porque estás ciega. ¿Has visto ese momento tan especial cuando te cogió de la mano?
-Pero si era para enseñarme...
-No me interrumpas. Y ese modo en el que te llamó sirenita...
-Somos amigos, nada más. Tú siempre ves pareja donde no la hay.
-Todos los chicos caen a tus pies ¿Porque no podría ser Justin un pretendiente más?
-A-M-I-G-O-S. Si llego a saber que te pones así de pesada no te lo cuento.
-Lo siente pero es tan...¿Y como sería besarle? ¿Protector?¿Cariñoso?¿Romántico?¿Es un chico malo?
-Ese cuento esta ya muy vendido.
-Dime tú como crees, lo viste con la pelirroja.
-Yo diría que es...salvaje.
-Mmm...me gusta. Agresivo, decidido... y me ha dado su número.
-¿Que?.-no me lo podía creer.¿Le daba a una que no conocía de nada su teléfono y a mí no? No es que tuviera envidia pero era...increíble. Estaba alucinando.
-Mira.-me tendió un papelito.- Además me ha dicho que algún día me llevará a su casa. ¿Celosa?
-No. Para nada.
¿Y encima la llevaba a su casa?¿Enserio? Cuando a mi me había dicho que casi nadie había ido allí. Y ahora la llevaba a ella. Menudo idiota. Un mujeriego más. Todos eran iguales. Primero mejores amigos, luego a la cama y desaparecían. ¿Y lo de Laura?¿Sería cierto?Ya estaba dudando. Sería la historia que utilizaba con todas para dar pena. Imbécil, imbécil, imbécil. Tonta de mí, que me creí todo. Y la ducha, el hotel, el bar...todo estaba planeado. Y yo le había contado absolutamente todo de mí. Incluso mis secretos. Si hasta me lo dijo, que tuvo una época que le apetecía salir con mujeres pero el cabrón no me había explicado que seguía así.Y su canción...Heartbreaker,claro, era todo un rompecorazones. Mierda. Con lo bien que iba todo.
Como ya empezaba a hacer frío, entramos en el salón y nos arropamos con mantas mientras veíamos la tele. El presentador que en este momento estaba entrevistando a un famoso y Vane escuchaba con toda su atencion o eso fingía pero mi mente estaba en otro mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario